El Parkinson en tiempos exponenciales

Gurutz Linazasoro
GURUTZ LINAZASORO

Vivimos tiempos exponenciales y la enfermedad de Parkinson no es ajena a esta realidad. Todo cambia muy rápido. La información vuela y lo que hoy es válido, mañana está ya superado por un nuevo descubrimiento. Por regla general la ciencia avanza más despacio, casi siempre de la mano de innovaciones tecnológicas. Precisamente, los avances en las tecnologías 'ómicas' (genómica, proteómica, transcriptómica, metabolómica, etc (perdón por las palabrotas, no volverá a ocurrir), nos ha situado en la era de la medicina de las 5 P: Predictiva, preventiva, personalizada, precisa y participativa. En sintonía con esta visión, los grandes objetivos terapéuticos actuales en el parkinson son: 1) adelantarse al diagnóstico y plantear terapias dirigidas al corazón del proceso degenerativo para impedir o frenar su desarrollo; es decir, predecir y prevenir y 2) personalizar las terapias farmacológicas y ser precisos en las quirúrgicas para ganar eficacia y seguridad. Y para ello es fundamental la participación de los pacientes en las investigaciones.

Gipuzkoa toma parte en estudios para encontrar alteraciones en la sangre o en el cerebro de personas sanas con antecedentes de riesgo que identifiquen con total fiabilidad quién va a padecer parkinson en el futuro y cuándo van a comenzar los síntomas. También se realizan ensayos clínicos con anticuerpos para frenar la evolución de la enfermedad y con nuevas moléculas prometedoras. Se aplican terapias avanzadas cuando se requieren y se analiza el valor de tecnologías asistivas como zapatos con un láser o sensores para superar los episodios de congelación de la marcha.

Fuera de aquí, se ha avanzado en cirugía. La cirugía con ultrasonidos de alta frecuencia es menos agresiva que la cirugía convencional con implantación de electrodos y se ha mostrado muy eficaz en el alivio del temblor. La terapia génica es un área de gran actividad. Los genes son transportados mediante vectores virales al interior de las neuronas donde desarrollan su acción beneficiosa. Los estudios han mostrado que la técnica es segura. Para terminar, el progreso que van a vivir las Neurociencias gracias a los proyectos BRAIN y Human Brain Project se traducirá en mejores tratamientos. Hay muchas líneas abiertas y Aspargi quiere seguir apoyando la investigación pues es consciente de que es el primer paso para la curación, el gran reto pendiente.

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