«El padre ha perdido prestigio a medida que la madre ha adquirido autoridad»

«El padre ha perdido prestigio a medida que la madre ha adquirido autoridad»
Francisco Peñarrubia, primer presidente de la Asociación Española de Gestalt

Participó en el aniversario del Instituto Vasco de Gestalt, «una terapia que nació en oposición al psicoanálisis aunque tienen mucho en común»

IRATIZ VÁZQUEZ

Francisco Peñarrubia, psicólogo por la Universidad Complutense de Madrid y primer presidente de la Asociación Española de Terapia de Gestalt, participó ayer en el Hotel Amara Plaza de Donostia en el 30 aniversario del Instituto Vasco de Gestalt. En una charla-coloquio habló sobre la figura del padre. «La autoridad paterna está en crisis a todos los niveles, en parte porque los padres han delegado esa figura y quieren ser más amigos de sus hijos que educadores», asegura.

- Acaba de publicar el libro ‘La relación hurtada’ en el que aborda el tema de la paternidad. ¿Cómo se encuentra ahora la relación entre padres e hijos?

- Estamos teniendo una deriva un poco rara. Se ha pasado de una figura de autoridad absoluta a una especie de padre narcisista que no quiere coger la autoridad sino que se quiere convertir en un amigo del hijo. Esto tiene una serie de ventajas a nivel emocional porque hay más cercanía o comunicación, pero también hay más dificultades porque el hijo, como parte de su formación, necesita una figura de referencia ante la que enfrentarse, identificarse o pelearse.

«Se ha pasado de una figura de autoridad absoluta a una especie de padre narcisista»

- ¿Hay peligro de que los hijos se confundan?

- Está pasando y creo que la autoridad está en crisis a todos los niveles. En parte porque los padres han delegado ese rol. Generalmente, la gente que ahora está entre los 60 y 80 años ha tenido una educación bastante autoritaria y ha querido reaccionar haciendo un tipo de paternaje de colegueo. Pero es verdad que el principio de autoridad es una figura que el adolescente necesita para pelearse con ella y construirse. Por ello, se necesita una figura firme con la cual te puedas medir, con el que haya límites y puedas saber lo que debes y no debes hacer.

- ¿Pero dónde se ponen los límites?

- Los límites todavía no están claros pero si las cosas van por su cauce, me imagino que se irán colocando con el tiempo. Lo que ha pasado en las familias básicamente es que en muchos casos el rol de la autoridad lo adopta la mujer. Entonces, la del padre es un figura que queda como casi simbólica. Se ha quedado en un lugar sin sentido. Se está quedando en un papel irrelevante, de muy poco prestigio. Solamente lo podrá recuperar a través de su maduración personal.

- ¿El padre y la madre deben adoptar el mismo papel?

- Claramente son distintos. La madre tiene más un papel de nutrición, de calor y darle al hijo la sensación de que hay una pertenencia emocional. El padre debe sacar al hijo de esa endogamia de la madre a medida que va creciendo.

- ¿Qué consejo daría a alguien que está a punto de ser padre de un niño?

- Lo primero es que no se sienta excluido en los primeros meses, porque el vínculo entre el hijo y la madre es tan fuerte que se sienten como visitantes ajenos y eso les desanima. Pero conforme pasa el tiempo les diría que no dejen de estar a su lado.

- Usted fue el primer presidente de la Asociación Española de Terapia de Gestalt. ¿Cómo definiría esta terapia?

- Es un movimiento de mitad del siglo pasado que nació en oposición al psicoanálisis, aunque en realidad tienen mucho en común. Es un trabajo de autoconocimiento en relación con lo que al paciente le está pasando en el mundo. Es un tipo de enfoque terapéutico basado en la situación y en cómo uno reacciona a las cosas que le vienen de la vida. Nació básicamente como un intento de recuperar a la persona como el centro de la indagación.

«Gestalt nació como un intento de recuperar a la persona como el centro de la indagación»

- ¿Cómo funcionan este tipo de terapias?

- Es una filosofía de vida. En realidad, no se trata tanto de resolver problemas clínicos de un persona que tiene una depresión, sino que es una manera de educación, de situarse ante el mundo de otra manera. Es una filosofía muy situacionista porque se escucha la situación y se responde a ella lo más adecuadamente posible. Cuando uno no responde adecuadamente, es porque lleva algún tipo de mochila o de carga.

- ¿Cómo se lleva a cabo la terapia?

- De muchas maneras. Hay quien acude a terapia individual para estar consigo mismo como en una terapia convencional, revisando sus problemas. También se trabaja mucho en grupo. En realidad, es una manera de hacer muy grupal, se le da mucha importancia al contexto para que los que están alrededor también devuelvan lo que están viendo a la persona que se encuentra en el centro. En este caso, los escuchantes no son pasivos. Se trata de sacarle todo el juego al grupo para que lo que pasa en el centro también toque a los que están fuera y se pueda conseguir una interacción.

- ¿En qué momento llegan los pacientes a estas terapias?

- Los pacientes llegan por problemas acuciantes como separaciones o depresiones. También viene gente buscadora que aunque no tenga un problema tiene cierta insatisfacción existencial. Personas que no están contentas con sus vidas y lo que tienen no les satisface. Estos casos no se tratan de dolencias clásicas sino de un malestar existencial.

- ¿Cómo se acogió esta nueva forma de hacer terapia?

- La del psicoanálisis fue una escuela que le costó mucho desarrollarse pero acabó teniendo mucho poder. Desde ahí, cualquier otro tipo de terapias que estaban fuera de lo convencional tenían la imagen de que eran demasiado histriónicas, catárticas o explosivas.

- ¿Qué diferencias o similitudes hay con el psicoanálisis?

- Hay muchas más similitudes de lo que parece. En el fondo somos todos hijos de Freud. Pero se diferencia mucho en la forma. Es una manera más activa de trabajar. Generalmente, el psicoanalista coge el papel de testigo neutro, mientras que en la terapia de Gestalt hay mucha interacción. Deja más libertad de acción al terapeuta porque se convierte en un modelo de referencia para el paciente. Hay mucha más naturalidad y libertad de acción a la hora de expresar lo que pasa.

Fotos

Vídeos