Pablo Ibar se juega la vida en 2018

Pablo Ibar a la izquierda. A la derecha, la imagen obtenida del vídeo./
Pablo Ibar a la izquierda. A la derecha, la imagen obtenida del vídeo.

El próximo 5 de marzo, el acusado se enfrenta, a sus 45 años, al tercer juicio con jurado | La Fiscalía vuelve a solicitar la pena de muerte, en tanto que la defensa cree que la acusación se ha quedado sin pruebas que incriminen al acusado

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

La historia se repite veintitrés años después. Es como si todo hubiese sucedido hace solo unos días. Pero no es así. Estas dos décadas han sido para Pablo Ibar un calvario, un vivir en constante angustia, un sufrimiento. Han sido los años de la cárcel y del corredor de la muerte. Ingresó en prisión siendo un joven de 22 años y se ha hecho adulto entre rejas. Pero todo puede cambiar en 2018. Pablo se juega la vida el año que viene. Lo hará ante un jurado, en el tercer juicio al que se enfrenta. Sobre su persona recae la misma petición de condena que al inicio de sus penurias: la muerte. Hoy, al igual que hace veintitrés años, el estado de Florida le acusa del asesinato de tres personas. Él niega su implicación en los hechos y se declara inocente.

Pablo Ibar vuelve el próximo 5 de marzo al mismo punto en el que empezó, a una sala de vistas del palacio de justicia de Ford Laurdedale, en el condado de Broward, en el estado de Florida. Puede que no sea la misma en la que fue juzgado por vez primera. Eso es lo de menos. Lo relevante será el resultado, la decisión del jurado: culpable o no. De momento, le ampara la presunción de inocencia. Serán las pruebas las que hablen y determinen la verdad jurídica de unos hechos que acontecieron en 1994.

Cronología

28 de agosto de 2000
Pablo Ibar es condenado a la pena capital por los asesinatos del dueño de un club y de dos modelos.
Febrero 2001
Su padre Cándido Ibar, su esposa Tanya y la madre de ésta, Alvin Quiñones, viajan a España donde inician una campaña en su defensa.
27 diciembre 2001
El Consejo de Ministros concede a Ibar la nacionalidad española, cuya acta fue firmada por él en prisión el 21 de febrero siguiente.
Diciembre 2003
La defensa presenta una apelación ante el Tribunal Superior de Florida por «numerosas irregularidades».
9 marzo 2006
El Supremo de Florida confirma la condena a muerte de Ibar.
Octubre 2008
El nuevo abogado de Ibar, Benjamin Waxman, solicita la reapertura del proceso, al estimar que la defensa que recibió Ibar fue inadecuada.
18 marzo 2009
Kayo Morgan, exabogado de Ibar, reconoce ante el tribunal que una enfermedad y los problemas con su esposa drogadicta mermaron la eficacia de su defensa.
13 febrero 2012
Un juez de Florida rechaza el recurso que solicitaba la anulación y repetición del juicio. La defensa apela el fallo.
4 febrero 2016
El Supremo de Florida anula la condena a la pena capital dictada en 2000 y ordena la celebración de un nuevo juicio.
21 junio 2016
El estado de Florida notifica oficialmente su intención de solicitar la pena de muerte para Pablo Ibar.
5 marzo 2018
Fecha del inicio del nuevo juicio.

Corría el mes de junio. Dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, ambas de 25 años, y el propietario de un local de alterne, Casimir Sucharski, conocido como 'Buth Casey', murieron tiroteados en el domicilio de este último. Los autores huyeron en el vehículo de Sucharski al extrarradio de la capital. Allí, rociaron el coche de gasolina antes de prenderle fuego.

Casey era un personaje muy conocido en el Estado. Los asesinatos quedaron grabados en una cámara de videovigilancia dispuesta en el salón de su casa. Sucharski había instalado dicho sistema después de recibir amenazas de personas, al parecer, relacionadas con el mundo de la droga.

Conexión con Pablo

Pero, ¿qué participación tuvo Pablo Ibar en los hechos? Él asegura que ninguna. ¿Por qué entonces se le vinculó con el caso? Pablo fue detenido casi un mes más tarde del triple crimen, después de que junto a otra persona con la que trapicheaba, acudieran a casa de unos traficantes colombianos con quienes mantuvo una acalorada discusión. El altercado subió de tono y ante el alboroto alguien llamó a la Policía. Los agentes procedieron a la detención de Pablo y una vez en la comisaría, los investigadores le relacionaron con los asesinatos ante el parecido que encontraron con una de las personas que aparecía en el vídeo obtenido en la casa del promotor.

Ahí empezó su particular vía crucis. Cuatro semanas después, Pablo, junto a un conocido suyo, Seth Peñalver, fue imputado formalmente de los asesinatos.

Pablo Ibar a la izquierda. A la derecha, la imagen obtenida del vídeo.
Pablo Ibar a la izquierda. A la derecha, la imagen obtenida del vídeo.

El primer juicio contra los dos acusados comenzó en Fort Lauderdale el 5 de mayo de 1997. Tras meses de sesiones, el 25 de enero de 1998 fue declarado nulo. El jurado no llegó a un veredicto unánime.

Dos años más tarde se inició un segundo juicio. En la fase de selección del jurado, el abogado de oficio asignado a Pablo Ibar fue detenido acusado de agredir a una mujer embarazada. Pablo Ibar presentó una moción solicitando un aplazamiento que fue aprobada. El juicio contra Seth Peñalver, no obstante, continuó y fue condenado a muerte.

El segundo de los juicios a Pablo dio comienzo el 17 de abril de 2000 y fue entonces cuando el jurado lo declaró culpable. Era el 14 de junio. El tribunal, por nueve votos a favor y tres en contra, se mostró partidario de la pena capital. De esta forma, Pablo ingresó en el corredor de la muerte, donde permaneció dieciséis años, hasta febrero de 2016.

Los posteriores recursos que su defensa interpuso en instancias superiores fueron desestimados, hasta que el pasado año el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena a Pablo Ibar y ordenó la celebración de un nuevo juicio. La Corte estadounidense, por cuatro votos a favor y tres en contra, concluyó que no existían «pruebas físicas que conecten a Ibar con el triple asesinato». Y determinó que «no tenemos confianza en el resultado del juicio», indicó la Sala en su fallo.

La decisión fue un auténtico varapalo para la Fiscalía norteamericana, mayor todavía porque llegaba meses después de que Seth Peñalver, el supuesto cómplice de Pablo, quedase absuelto tras la revisión también de su caso. De pronto, el ministerio público se había quedado prácticamente sin caso, sin acusados. Pero no se inmutó. Mantuvo su decisión de llevar de nuevo ante el jurado a Pablo Ibar, para quien ha vuelto a solicitar la pena capital.

Las pruebas clave

Esta vez, sin embargo, el fiscal Charles 'Chuck' Morton no lo tendrá tan fácil como hace veinte años. La defensa de Pablo, con el abogado Benjamin Waxman al frente, ha logrado reunir las suficientes pruebas como para rebatir la versión incriminatoria.

El igual que en los juicios anteriores, la principal prueba de la Fiscalía volverá a ser el vídeo que recoge el momento en el que los asesinos acaban con la vida de las tres víctimas. La grabación completa consta de 22 minutos y comienza con la irrupción de dos individuos en el salón del domicilio de Sucharski. Uno de ellos llevaba la cabeza cubierta con una capucha; el otro portaba una gorra con visera. Tras asesinar a las tres personas, el autor de los disparos pasó delante de la cámara ante la que se despojó de la capucha. La grabación, pese a su deficiente calidad, permite vislumbrar a un joven de aspecto latino que se echa la capucha sobre el hombro antes de abandonar la dependencia.

Aun cuando el fiscal asegura que la persona que aparece en el vídeo es Pablo, la defensa presenta un contundente informe elaborado por Raymond Evans, fundador de las empresas Foreign Image Analysis Group y Forensic Image Scientific Working Group, que estudió las características morfológicas de Pablo con la persona que aparece en el vídeo.

Sus conclusiones fueron presentadas en 2009 durante las sesiones en las que el abogado de Ibar demandó que se celebrase un nuevo juicio. Evans afirmó que dada la mala calidad y la escasez de pruebas de vídeo e imágenes fijas y las diferencias entre Ibar y la persona que cometió el delito, «simplemente» no es posible llegar a la conclusión de que el perpetrador y Pablo Ibar son la misma persona». El especialista explicó que «las diferencias observadas» arrojaban «muchas dudas acerca de cualquier conclusión de que Pablo sea la persona que aparece en la cinta de vídeo o las imágenes extraídas de éstas». Y añadió que por el simple hecho de que alguien tenga cierto parecido con otra persona «no nos permite llegar a la conclusión de que son la misma persona».

Además

El testigo que incriminó a Ibar

Además del vídeo, el fiscal sustentará su petición de condena en las declaraciones de un testigo: Gary Foy. ¿Pero quién es este individuo y qué dice? Foy era vecino del barrio donde se cometieron los delitos y afirmó haber visto a Pablo y a Peñalver con una pistola similar a la que se aprecia en el vídeo.

Esta misma persona mantuvo que volvió a verles después de la comisión de los crímenes. No obstante, la credibilidad de este testigo quedó totalmente en entredicho en los dos juicios anteriores. Era un consumidor de narcóticos. Lo hacía a diario. Y se demostró que tenía cuentas pendientes con Pablo. Por ello, su testimonio fue rechazado en el juicio en el que Peñalver fue declarado no culpable.

ADN en entredicho

Pero por si lo anterior no bastara, la defensa argumenta que la identificación que Foy hizo de Pablo estaba viciada en origen, toda vez que fue inducida por los propios policías que investigaron el caso.

El tercer pilar de la tesis acusatoria ha sido poco menos que una sorpresa. Es una prueba de ADN que no había sido aportada en ninguno de los juicios celebrados hasta el momento. La evidencia fue presentada en septiembre del pasado año. Se trata de una «mínima» mancha hallada en una camiseta que, según la Fiscalía, contiene restos biológicos que pertenecen a Ibar.

La defensa ha restado valor a la misma al considerar que la muestra no sería admitida por ningún tribunal como una prueba concluyente. La prenda solo ha dado positivo en cinco 'locis', un valor genético que en circunstancias normales llevaría a cualquier juez a rechazarlo como prueba determinante.

¿Qué es el loci? Se trata de una localización específica de un gen o una secuencia de ADN en un cromosoma. Los expertos consultados por la defensa señalan que en casos de identificación genética, los tribunales y cuerpos policiales, de acuerdo a las consideraciones de la comunidad científica, exigen una concordancia de entre 13 y 15 'locis' para considerar que la porción examinada se corresponde, sin posibilidad de error, con la de la persona a la que pertenece la muestra. Por debajo de este umbral, las posibilidades de que haya varios individuos que compartan el mismo perfil son más elevadas, de forma que no existiría la certeza de que pertenecieran a un único individuo, por lo que no llegaría a adquirir el rango de prueba definitiva.

La defensa considera que, al tratarse de una mancha tan minúscula, todo induce a pensar que se produjo una contaminación en el laboratorio. De cualquier manera, sostiene que no parece precisamente razonable pensar que la camiseta, que según la Policía, vestía Ibar en el momento de los hechos solo contenga una muestra tan pequeña. Creen que tendría que estar plagada.

Con estos mimbres, fiscal y defensas afrontan un proceso que todo induce a pensar que se alargará varios meses.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos