Osakidetza financiará el ‘free style’ a menores de 18

En la jerga diabética se conoce como ‘free style’, un término que define un tipo de tratamiento para la diabetes tipo 1. Se trata de un parche que permite controlar el nivel de glucosa en sangre sin necesidad de obtener una muestra sanguínea mediante un pinchazo en el dedo, que es el método habitual. Osakidetza anunció ayer que implantará ese sistema este mismo mes para todos los menores de 18 años, una gran noticia para ellos en el Día Mundial de la Diabetes, que se celebra hoy.

El funcionamiento es muy sencillo. El parche se coloca en un brazo, y mediante una aplicación móvil acercando el dispositivo al parche detecta cuál es el nivel de azúcar de la persona en ese mismo momento. Un método que permitirá «mejorar sustancialmente la calidad de vida de los pacientes», señala el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, ya que dejarán de realizar esas punciones en la piel continuamente, algo muy molesto para los niños.

«El ‘free style’ nos ha cambiado la vida», afirma José Joaquín. «Te lo pones y dura 14 días, aunque es muy caro, cuesta 60 euros». Por eso se alegra de que los menores vayan a poder tener acceso a este medidor gratuitamente, y confía en que «pronto» pueda extenderse al resto de diabéticos.

Por el momento, los dispositivos se distribuirán a través de las consultas de endocrinología de las OSIs de Osakidetza, que espera que en un plazo de tres meses todos los menores con diabetes tipo 1, que son alrededor de 400 en todo Euskadi, dispongan de él. El consejero de salud, Jon Darpón, anunció ayer que la sustitución del sistema actual por el nuevo tendrá un coste de unos 330.000 euros, y la posibilidad de ampliarlo al resto de pacientes adultos dependerá de la evaluación de los resultados que ofrezca la aplicación del nuevo método.

Los últimos datos sobre la diabetes tipo 1 revelan que en Euskadi se ha producido un aumento de la enfermedad, que afecta al 10,6% de los mayores de 18 años. Respecto a la de tipo 2, derivada de la obesidad, las farmacias guipuzcoanas han decidido implantar un sistema para su detección, después de un proyecto de seis meses en el que se han detectado más de 1.500 ciudadanos en riesgo de padecerla en los próximos diez años.

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