El Oria vuelve a ser un hogar para los salmones

El edil tolosarra Patxi Amantegi suelta los pequeños salmones en el Orio, en Tolosa, con la ayuda de una niña.
El edil tolosarra Patxi Amantegi suelta los pequeños salmones en el Orio, en Tolosa, con la ayuda de una niña. / IÑIGO ROYO

En los últimos siete años se ha incrementado el número de ejemplares que vuelven para reproducirse, hasta los 65 anuales. El río acogió ayer la suelta de más de 2.000 crías para intentar repoblarlo

PAULA DÍAZ TOLOSA.

Limpio, bonito y con mucha vida. Así se ve a día de hoy el río Oria a su paso por Tolosa. Pero si hace una treintena de años se hubiera preguntado por él a cualquier vecino, probablemente estas hubieran sido las últimas palabras que habrían utilizado para describirlo. Se formaban espumas de suciedad que, con el viento, se desplazaban por el aire en forma de copos. Era como si nevara, pero la sensación era mucho menos agradable. Estaba muy contaminado, y por tanto, tampoco podía acoger mucha biodiversidad.

Pero tras muchos años de trabajo por parte de la Diputación Foral de Gipuzkoa en pos de mejorar la calidad de sus aguas y favorecer la vida en ellas, los tolosarras han podido comprobar que el Oria, afortunadamente, no tiene ya nada que ver con lo que fue tiempo atrás.

Gracias a esos esfuerzos, se ha recuperado una especie desaparecida de los ríos del País Vasco -a excepción del Bidasoa- desde los años 40: el salmón. Ese gran migrante que pasa su vida desplazándose del río al mar, y del mar de vuelta al río para reproducirse. Y ayer por la mañana, los curiosos que se acercaron a la plaza de la Armería de Tolosa, pudieron ser testigos de una de las razones de esta recuperación; la repoblación de esta especie que cada año, desde hace ya unos cuantos, impulsa la Diputación soltando miles de esguines -o alevines de salmón- al caudal, como parte de un plan puesto en marcha a principios de los 90 en el Urumea, y poco después en el Oria.

Las presas impiden que la mayor parte de los salmones remonten el Oria y lleguen a Tolosa

Por el momento, los resultados son mejores en el caso del río que desemboca en Donostia, donde en los últimos años han vuelto una media de 97 salmones adultos con fines reproductivos. El año pasado, fueron nada menos que 142. Pero en el Oria, aunque se ha avanzado mucho -se han registrado hasta 65 regresos de ejemplares adultos anuales durante los últimos 7 años-, queda todavía trabajo por hacer. Por ello, la Diputación está ahora más centrada en él.

Este año han sido más de dos mil ejemplares los que ha soltado el concejal de Medio Ambiente, Patxi Amantegi, para seguir con la labor de repoblación allí. Junto con el jefe de servicio de la dirección de Flora y Fauna Salvaje, Iñigo Mendiola, explicó que «lo que se ha hecho ha sido recoger los reproductores en Usurbil, subirlos a Andoain, a la cuenca del Leitzaran, y se les ha dejado a ellos cumplir con su ciclo completo. Es decir, se les ha dejado en un entorno propicio para la reproducción, y una vez puestos los huevos se han recogido los alevines para traerlos y soltarlos aquí».

La presa, una gran amenaza

Actualmente, las aguas del Oria en este punto son ya de mejor calidad, pero los salmones siguen teniendo un gran obstáculo para remontar el Oria y llegar hasta Tolosa para poder continuar su camino desde allí. Las presas que jalonan el cauce. Por eso, insistió el concejal, «lo que hay que hacer es eliminar todas las presas que no se utilicen, y en las que no se puedan quitar, construir escalas de peces» en los laterales, es decir, una especie de escalones en los que el agua circula con mayor velocidad y con el caudal suficiente para que los peces puedan remontar y «completar su ciclo». Mientras tanto, es vital hacer repoblaciones para ir poco a poco recuperándolos.

Los logros conseguidos hasta el momento en cuanto a la vuelta de estos peces, según confesó el concejal -y pescador defensor de «coger y soltar siempre»-, representan el trabajo en común de las administraciones. «El Ayuntamiento de Tolosa ha puesto interés en esta repoblación, pero si no hubiera habido trabajo de la Diputación, sería imposible, y si el Gobierno Vasco no hubiera demolido (parte de) la presa de Villabona, este proyecto no tendría sentido». Por último, recordó que estos logros son también señal de que el río y su caudal están cada vez en mejores condiciones, cosa que favorece una mayor biodiversidad. Por tanto, parece que los tolosarras tienen grandes noticias que celebrar.

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