La obra de Deskarga prioriza la sujeción de laderas para garantizar la seguridad

El pueblo de Antzuola asiste diariamente al trabajo de cien operarios que se esmeran en sujetar el monte para que no haya desprendimientos en la autovía de Deskarga. / MIKEL FRAILE

En cuatro meses se ha ejecutado el 16% del trabajo y se actúa en 13 puntos simultáneamente. El diputado general avanza que el tramo entre Antzuola y Bergara, de 5,3 kilómetros de longitud, estará finalizado el 28 de marzo de 2019

GAIZKA LASAANTZUOLA.

Primero, sujetar el monte. Luego, hacer la carretera. El diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, y la diputada foral de Infraestructuras Viarias, Ain-tzane Oiarbide, versionaron ayer la moraleja de no empezar la casa por el tejado al dar cuenta de las obras del tramo Antzuola-Bergara de la autovía de Deskarga. Ya lo dijeron antes de empezar. Primero, estudios geotécnicos para conocer el comportamiento del terreno, después medidas de sostenimiento y, como última fase, la construcción de la vía. Ayer, a los cuatro meses de iniciarse los trabajos, rubricaron su discurso garantista.

Olano y Oiarbide visitaron la obra en su fase menos estética. Cuando la futura infraestructura muestra sus tripas. Hasta trece tajos de desmontes, viaductos y terraplenes repartidos por 5 kilómetros por donde a partir de la primavera de 2019 se podrá circular a la velocidad de la modernidad.

Pero ayer, lo que se avistaba desde el desmonte número 5 -hasta nueve hay en el tramo abordado por la obra- eran terrenos abiertos en canal sobre los que la mano del hombre actuaba para prevenir futuros movimientos. Lo explicó gráficamente la diputada foral: «Lo que se está haciendo es coser las diferentes capas del terreno para poder luego excavar con seguridad». Coser, sí. Un zurcido de un millón de kilogramos de acero entre pilotes y bulones y más de 5.300 metros cúbicos de hormigón.

No se atisbaba, más que en planos y en la imaginación que se colaba sobre las tierras movidas, una calzada de alta capacidad, pero Olano y Oiarbide se felicitaron por la eficacia del trabajo menos vistoso. No había tejados pomposos, pero emergían los cimientos de la casa.

El director de obra, Alberto González, aseguró que «los plazos se están cumpliendo a rajatabla», a lo que están contribuyendo más de cien operarios que actúan hasta en trece puntos de la obra de manera simultánea. No se trata sólo, según explicó, de que se haya ejecutado el 16% del total de la obra y del presupuesto, sino que los trabajos realizados hasta el momento se han coordinado para facilitar y dar seguridad a los siguientes pasos. «El sostenimiento es lento, cuesta llevarlo a cabo, pero si no lo hacemos, no podemos excavar», zanjó el director de obra. De momento, se han colocado 3,5 kilómetros de pilotes de los ocho que contempla la obra total, cinco kilómetros de los veintidós de bulones y un kilómetro de los veintisiete de anclajes.

Oiarbide, por su parte, explicó que el proyecto llega a su fase crítica. «Se están realizando simultáneamente los sostenimientos de los cinco desmontes, lo que permitirá la excavación según se van sosteniendo y posibilitará avanzar en el importante terraplén a ejecutar entre el inicio de la obra -el enlace con Bergara- y el viaducto de Antzuola».

El director de obra asegura que «el sostenimiento es lento pero si no lo hacemos, no podemos excavar»

La obra se paralizó la anterior legislatura por los sobrecostes derivados de los desprendimientos

Los responsables forales vincularon así la parte de la obra que se ha ejecutado hasta el momento al cumplimiento de plazos y la seguridad, los dos talones de aquiles de la historia de la infraestructura.

La dirección de obra conoce los convulsos antecedentes de este tramo. La parte que le resta a la autovía de Deskarga hasta llegar a la variante de Bergara y conectarla con la AP-1 se paralizó la pasada legislatura por desavenencias presupuestarias. El Gobierno foral de EH Bildu decidió en febrero de 2015 rescindir el contrato con Moyua y Antzibar al considerar que era inasumible aceptar el pago de 16 millones de euros de sobrecoste solicitados por las adjudicatarias. Era el precio de los desprendimientos en una compleja zona orográfica. Alegó que esta cantidad suponía un desvío del 33%, muy por encima del 10% estipulado por la ley.

El nuevo departamento de Infraestructuras Viarias inició su mandato en verano de 2015 anunciando el arreglo del desmonte de Bergara, aludiendo a «un peligro real» para los usuarios de la GI-632, y fue aquella reparación, cuyo coste ascendió a 2,1 millones, la que de facto supuso en febrero de 2016 el inicio de las obras del tramo Antzuola-Bergara. Desde hace cuatro meses, la UTE formada por Mariezcurrena, Urbycolan, Zubieder y Tesinsa -bajo la dirección de obra de Eptisa- centra los esfuerzos en tratar de prevenir desprendimientos como el que colmó el vaso en la anterior legislatura.

De tres accesos, a uno

La concatenación de trabajos simultáneos de sostenimiento no solo buscan afianzar el cumplimiento de los plazos del proyecto y la garantía de seguridad. También tratan de acabar cuanto antes una fase en la que los usuarios de la GI-632 y, sobre todo, los vecinos de Antzuola, sufren las afecciones de un constante trajín de camiones de obra.

Para fijar un alto ritmo de trabajo y habilitar actuaciones simultáneas a lo largo de todo el tramo, se han establecido tres puntos de acceso a la infraestructura en ejecución. La diputada foral avanzó ayer que a partir de septiembre u octubre, la intención es dejar solo una entrada. «Esto será posible cuando finalicen las seis estructuras de la obra. Entonces, los camiones podrán pasar por todo el trazado de la obra y será suficiente con un solo acceso», explicó Oiarbide.

Por otra parte, el material sobrante de la obra se está llevando al depósito de sobrantes de Basagoiti, situado entre Aretxabaleta y Eskoriatza y que, hasta la fecha, lleva recibidos alrededor de 60.000 metros cúbicos. La diputada foral señaló que hasta ahora se han estado dirigiendo los camiones por la autopista, sin pasar por la carretera GI-3920, en Aretxabaleta, aunque en épocas estivales de operaciones salida, de gran tráfico, esas sobras son transportadas por la vía secundaria. «Son molestias que no podemos evitar a los atxabaldarras», lamentó la diputada.

Una vez que la autovía de Deskarga esté finalizada, el denso tráfico de camiones que ayer se notaba entre Bergara y Antzuola se desviará hacia el último tramo de una autovía que, bien lo saben sus promotores, transcurre entre montes, con lo que ello supone.

Longitud
5,3 kilómetros unirán el enlace de Bergara con el puerto de Deskarga.
Sujeción
Se han colocado ya un millón de kilos de acero y se han ejecutado 5.300 metros cúbicos de hormigón.
Trabajadores
Más de cien operarios trabajan hasta en trece puntos de manera simultánea.

Talud de Bergara
En febrero de 2016 se repara el desmonte.
Inicio de obras
En febrero de 2017 arrancan los trabajos.
Fecha de finalización
28 de marzo de 2019.

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