Euskadi reserva cien pisos públicos para personas que duermen en la calle

Personas sin techo con sus enseres en el barrio donostiarra de Gros. /MICHELENA
Personas sin techo con sus enseres en el barrio donostiarra de Gros. / MICHELENA

Las instituciones vascas se unen para reducir un 20% el número de 'sin techo', que actualmente ronda las 274 personas, y ponen el foco en el derecho a una vivienda

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

Parece una perogrullada, pero el principal problema de las personas sin techo es la falta de un hogar. Ese foco en la necesidad de acceder a una vivienda como puerta de entrada hacia la inclusión social, que ya ponen en práctica programas como el 'Housing First', vertebra buena parte de la estrategia vasca para las personas sin un hogar, una hoja de ruta con siete objetivos principales y cincuenta directrices que ayer aprobaron las principales instituciones vascas. Entre ellas, construir de forma progresiva una red de viviendas públicas destinadas a este colectivo. Como primer paso, la consejería de Vivienda -uno de los departamentos directamente implicados- ha reservado cien viviendas públicas, y también elaborará un plan específico de prevención de desahucios, con 60 viviendas de alquiler disponibles.

La adhesión a este documento es voluntaria, pero al mismo tiempo vinculante. Esto es, la administración que salga en la foto está obligada a dedicar los recursos suficientes para alcanzar la meta propuesta: reducir un 20% el número de personas que duermen en la calle en Euskadi para 2020. En el último recuento realizado en octubre de 2016 en 24 municipios vascos -y que se volverá a repetir este otoño, como cada dos años-, se localizó a 2.009 personas, de las cuales 274 estaban en la calle y 1.735 alojadas en los centros, en los que se invierte cada año 47,5 millones de euros, de los cuales más de 40 son financiados con dinero público. De momento, ayer firmaron el acuerdo el Gobierno Vasco, las tres diputaciones, la asociación de municipios vascos Eudel y los ayuntamientos de Donostia, Vitoria, Bilbao, Irun, Barakaldo, Getxo, Santurtzi, Portugalete y Llodio. Tendrán un año para desarrollar las medidas necesarias, cuya financiación correrá a su cargo.

Prevención

Protocolos de alta
para garantizar que personas que abandonan centros o servicios de régimen cerrado (la cárcel, centros de acogida o alojamientos sociales) cuenten con una alternativa habitacional concreta a su salida.
Prevención de desahucios
Se propone la puesta en marcha de sistemas de alerta temprana, moratorias, impulso a la dación en pago y viviendas alternativas para las familias que pierdan su hogar.

Primero, la vivienda

Una red pública
Impulso a la firma de convenios para conformar de forma progresiva una red de alojamientos con destino a sectores sociales necesitados.
Viviendas tuteladas
en todas las comarcas de servicios sociales.

Mejora de los recursos

En todo el territorio
Reforzar la red de centros de día y acogida nocturna para que estén distribuidos de forma equilibrada.
Salud, empleo
Creación de centros de convalecencia para personas sin hogar que son dadas de alta de un hospital, o programas para facilitar su acceso a la RGI.

Perspectiva de género

Solo para mujeres
Reservar un número de plazas para ser utilizadas en exclusiva por mujeres en situación de exclusión residencial.

Modelos nórdicos

A la espera de que se materialicen esas iniciativas, «el mayor cambio que implica la estrategia» es el de pasar de un modelo de atención basado en los servicios sociales, y principalmente en los centros de acogida temporal, a un enfoque centrado en el derecho de la vivienda, en la línea de los modelos exitosos implantados en Francia, Finlandia, Dinamarca o Escocia, entre otros. El proyecto 'Housing first' de la Fundación Rais, que ya se aplica en Donostia de la mano de la Diputación foral y del Ayuntamiento, es un ejemplo, pero no el único de la nueva política para erradicar el 'sinhogarismo'. La apuesta por un modelo en el que se reconoce el derecho a una vivienda para las personas sin hogar implica procurar a estas personas un alojamiento estable (y no para una serie de noches, como se viene haciendo hasta ahora) en viviendas además ordinarias, en cualquier bloque de vecinos. Ello exigirá un esfuerzo en nuevos recursos. Así, la estrategia recoge el impulso necesario y progresivo de una red de alojamientos públicos para que personas que duermen en la calle puedan construir una nueva vida bajo un techo seguro. Vivienda ya ha dado el paso de incluir en su plan director un capítulo específico para atender a las personas sin hogar, en concreto, con cien pisos públicos para el programa 'Housing first'.

La estrategia exige también el cumplimiento de la Ley vasca de Servicios Sociales, que ya contempla un aumento de recursos para las personas sin hogar, y su correspondiente despliegue en cada territorio para que los recursos estén distribuidos de forma equilibrada. Porque, aunque se pone el acento en el derecho a una vivienda, la red de centros de acogida (tanto de día como de noche) seguirá teniendo un peso principal en el modelo de atención, no solo como acogida urgente, sino también como trampolín hacia una vida independiente. Como novedad, se propone diseñar y aplicar protocolos de alta de los centros, «que garanticen que las personas que abandonan estos recursos en régimen cerrado (la cárcel, centros de acogida, hospitales o alojamientos sociales) cuenten en el momento de su salida con una alternativa habitacional concreta».

«A pesar del estereotipo, las personas sin techo no son un colectivo homogéneo» Beatriz Artolazabal, Consejera

De hecho, la prevención del 'sinhogarismo' guía las actuaciones a futuro, y no se dejan en un segundo plano otras medidas en ámbitos como la salud, el empleo, la justicia o el acceso a recursos educativos. Se hace especial hincapié en las situaciones de mayor riesgo, como el de desahucio, para evitar que sea el paso previo a terminar viviendo en la calle. Se plantea ofrecer un apoyo específico a las personas sin hogar con necesidades más complejas, por su salud o edad, por ejemplo. Y se pide reservar un número determinado de plazas en exclusiva para mujeres.

La consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, explicó que las personas sin techo «ponen cara a las formas más visibles y crudas de la exclusión residencial» y señaló que «a pesar de la imagen estereotipada a la que siguen estando sometidas, no constituyen un grupo homogéneo». «Que nadie se quede atrás», resumió el director de Políticas Sociales, Emilio Sola, en alusión al compromiso de legislatura enunciado por el lehendakari.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos