El Banco de Alimentos ultima la gran recogida para el 1 y 2 de diciembre

El almacén del Banco de Alimentos de Oiartzun lucía ayer a medio gas. Pronto se llenará gracias a la Gran Recogida de este año./ARIZMENDI
El almacén del Banco de Alimentos de Oiartzun lucía ayer a medio gas. Pronto se llenará gracias a la Gran Recogida de este año. / ARIZMENDI

Pese a que el número de perceptores ha bajado un 5% con respecto al año pasado, los organizadores hacen un llamamiento a «no relajar» la solidaridad

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Uno de los dos almacenes que el Banco de Alimentos tiene en Gipuzkoa, el de Oiar-tzun, lucía ayer a medio gas. Una imagen que cambiará en poco más de dos semanas, después de que se celebre la Gran Recogida de Alimentos los próximos 1 y 2 de diciembre en 79 tiendas y supermercados del territorio.

Pero que el almacén esté ahora medio vacío no quiere decir que los voluntarios de esta ONG se pasen los días mano sobre mano. «En julio ya empezamos a mover la logística y a preparar los presupuestos de los cestones que vamos a necesitar, que esperemos que sean muchos porque significará que los guipuzcoanos siguen siendo muy solidarios», afirmaba ayer el responsable de la campaña, Carlos Martínez.

Este año, el Banco de Alimentos confía en poder superar la cifra de kilos que obtuvo la pasada edición, que fueron 650.000. «Lo que se traduce en unos 1.500 palés y más de 3.000 cestones», precisa Martínez, quien añade que, desde que empezó la Gran Recogida hace un lustro, «ha ido subiendo la cantidad de kilos recogidos progresivamente».

Los días 1 y 2 de diciembre esperan recoger el 40% de los alimentos que repartirán el próximo año

El censo oficial de beneficiarios a los que quieren llegar este año es de 19.073 personas, mientras que el pasado superó las 20.100. «Ha bajado cerca de un 5%, por lo que estamos notando que la situación va mejorando poco a poco», afirma Martínez. «Desde el pico máximo que tuvimos hace cuatro años en plena crisis económica, cuando ayudamos a 24.500 personas, el número de beneficiarios ha ido bajando del orden de un 3-4% anualmente. Cosa de la que nos congratulamos todos», asegura.

Martínez explica que los alimentos recogidos durante esta campaña suponen cerca del 40% de lo que reparten durante todo el año. «La mayoría de lo que nos entra ahora es producto no perecedero: arroz, pasta, aceite, etc. Lo almacenamos y lo vamos utilizando durante buena parte del año. Y cuando se nos agotan empezamos a tirar de los bonos de alimentos, que se pueden adquirir en la mayoría de las tiendas que se han sumado a la Gran Recogida».

Los cerca de 1.600 voluntarios de esta campaña solidaria que estarán presentes en los comercios el viernes 1 y el sábado 2 de diciembre entregarán una bolsa a quienes deseen colaborar donando productos físicos. «Pero también existe la opción de colaborar con unos bonos que, al pasar por caja, se pueden cargar con un saldo a favor del Banco de Alimentos», afirma Martínez. «No recibimos ese dinero como tal, sino que es una especie de crédito que podremos canjear más adelante por los alimentos que necesitemos».

Si en abril andan mal de leche, por ejemplo, «pues tiramos de esos bonos de alimentos para comprarla», afirma Martínez, antes de aclarar lo siguiente: «No queremos que la gente piense que está donando dinero, sino que lo que donan es la posibilidad de que nos suministremos durante el resto del año de los productos que más necesitemos en cada momento».

200.000 euros en bonos

El año pasado en esa modalidad de bonos se recaudaron 200.800 euros, «que nos valieron para comprar 325.000 kilos/litros de alimentos. Sobre todo leche (260.000 litros), pero también aceite, pasta o cacao en polvo para los niños», enumera el responsable de la campaña.

Martínez explica que ellos no entregan los productos directamente a los beneficiarios finales sino a través de asociaciones como Proyecto Hombre, Cáritas, Grupo Izan, o los propios ayuntamientos. «Les cedemos los alimentos y son ellos los que se encargan de distribuirlos al beneficiario final, siempre en Gipuzkoa», aclara. Y en este punto recuerda que el Banco de Alimentos es una ONG «apolítica y acofensional, por lo que los cedemos tanto a Cáritas como a iglesias evangélicas, mezquitas o a quien verdaderamente los necesite».

Cuando se les agotan los productos recurren a los bonos solidarios, que canjean por alimentos

Por último, a pesar de haberse reducido el número de perceptores, Martínez hace un llamamiento a «no relajar» la solidaridad. «Nosotros repartimos todo lo que tenemos, así que si bajan los perceptores, repartiremos más kilos de comida entre quienes nos lo soliciten». Y pone un ejemplo: «Si ahora damos una media de 10 kilos por persona al mes, si nos entran más alimentos, igual podemos llegar a repartir 11 o 12 kilos por persona».

LA CIFRA

79
tiendas se han sumado en esta ocasión a la campaña solidaria, que este año se celebrará el primer fin de semana de diciembre.

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