Las nuevas formas de la ciberdelincuencia

La persecución de los delitos tecnológicos deja atrás estafas como el 'phising' bancario pero cobran auge otras prácticas como el acoso sexual a menores por internet

A. A.SAN SEBASTIÁN.

La lucha contra la ciberdelincuencia se ha convertido en el 'juego' del gato y el ratón: cuanto más se afina en seguridad, más agudos se vuelven los ciberdelincuentes para idear nuevas formas de escapar de esa vigilancia. «La permanente relación de confrontación entre delincuentes y expertos en seguridad ha llevado a un progreso técnico que ha dejado atrás lo ya conocido y asumido», refleja la Fiscalía de Gipuzkoa.

Por ejemplo, el 'phising' bancario se da prácticamente por desaparecido. Es un clásico de la estafa por internet. El usuario recibe un e-mail que simula ser enviado por la entidad bancaria de la que es cliente en el que se le pide que verifique sus datos personales. Si pica, desvela información sensible, como contraseñas o números de tarjetas bancarias. Reconocen los fiscales que la erradicación no tiene que ver con «la eficacia judicial o policial», sino por el refuerzo de las medidas de seguridad puestas en marcha por la banca.

Que se haya desterrado esta práctica no quiere decir que los grupos delictivos se hayan dado por vencidos. Ahora, cuenta la Fiscalía, operan a través del factor humano. La estafa consiste en que se 'hackea' un correo electrónico de una empresa o de un particular con medios económicos, una pesca más selectiva, que tiene una segunda parte de timo más clásico cuando el estafador contacta por teléfono con la sucursal bancaria, fingiendo ser el cliente, y solicita la realización de una transferencia o se pide un cambio de la domiciliación de pago de facturas. Lamentablemente, la Fiscalía admite que «es muy frecuente que la investigación resulte infructuosa», ya que las direcciones IP apuntan a países extranjeros, y al final se archiva la causa por falta de autor conocido.

Pese a la dificultad de dar caza a estos delitos, hay 30 causas abiertas en GipuzkoaUn ataque a la web de venta online de una empresa le dejó daños por 750.000 euros

Cámaras de vídeo ocultas

Aún y todo, los juzgados han conseguido echar el guante a treinta causas el año pasado: siete por pornografía infantil, dos por estafa, tres por descubrimiento y revelación de secretos y violencia doméstica, dos contra la propiedad intelectual, uno por tráfico de armas, otro por falsificación de moneda y otro por impago de pensiones. Los hechos van desde el uso de numeración de tarjetas ajenas a la colocación de cámaras de vídeo ocultas. La Fiscalía de Gipuzkoa relata el caso de una gran empresa de distribución, que sufrió un ataque informático a su página web. La venta online quedó inutilizada durante cuatro horas, lo que causó un perjuicio de 750.000 euros.

Especial «preocupación» refieren los fiscales ante el auge del acoso a menores a través del móvil y redes sociales y advierten de la aparición de un «preocupante fenómeno»: la elaboración de material pornográfico entre adolescentes y adultos jóvenes. Se recoge el caso de un menor que fue condenado a ocho meses de tareas socioeducativas por obtener vídeos de alto contenido sexual de una menor de 13 años a través de Instagram y que luego divulgaba a terceros.

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