Noche de disparos en Amara

El detenido efectuó varios disparos con una pistola detonante frente a este portal. / PEÑALBA
El detenido efectuó varios disparos con una pistola detonante frente a este portal. / PEÑALBA

La Ertzaintza detiene a un varón que hizo uso de una pistola detonante

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Fue una madrugada realmente movida la que vivieron ayer los vecinos de la avenida Felipe IV, del barrio donostiarra de Amara. Despliegue policial, disparos, arrestos... Los ingredientes de cualquier film policíaco. Al final, sin embargo, todo quedó en nada, o en casi nada. Cuatro horas y media de operativo terminó con el arresto de un varón que se atrincheró en su domicilio y abrió fuego con una pistola detonante, que solo hacía ruido.

Todo empezó en torno a la media noche, a la altura del portal número 4 de la citada calle. Testigos de los hechos dijeron escuchar varias detonaciones que desde el primer momento identificaron como disparos. «No tuve la menor duda de que eran tiros, porque con anterioridad a este incidente se había producido otro en el mismo lugar en el que fue necesaria la presencia de la Policía», indicó uno de ellos.

Los disparos generaron gran inquietud entre el reducido número de personas que a esas horas se encontraban en la populosa calle. «Al ver de dónde procedían las dotaciones descubrí la presencia de una persona que portaba en una de sus manos una pistola de color negro. Era un varón y parecía que estaba bebido, porque cuando caminaba lo hacía tambaleándose».

Esta situación se mantuvo durante diez minutos aproximadamente hasta que finalmente el hombre entró en el portal.

Al lugar acudieron efectivos de la Ertzaintza así como alguna patrulla de la Guardia Municipal donostiarra. Los testigos recordaron que en los instantes posteriores se vivieron momentos no exentos de tensión. «Se escuchaban voces que decían: 'tengo a uno'. Y también cómo le gritaban a otro: 'tira la pistola al suelo'. Lo cierto es que había cierta confusión», afirmó el testigo.

El despliegue policial fue amplio. «No podría precisar el número, pero habría entre veinte y treinta agentes. Unos iban vestidos de paisano y otros de uniforme. Y se iban aproximando al portal parapetándose entre los coches». Los efectivos policiales desconocían en esos instantes si la pistola que había esgrimido el individuo era real o solo detonante, como posteriormente se comprobó.

El operativo obligó a cortar la calle desde la Plaza de Irun hasta el parque Aitzol. «Yo salía pasada la medianoche con la perra y los agentes me han dicho que me fuera», relató otro vecino.

Unidad de Intervención

La investigación condujo a los agentes hasta una vivienda en la que el sospechoso se había encerrado. Ante la situación que se generó, los policías presentes en el lugar demandaron la presencia de efectivos de la Unidad de Intervención de la Er-tzaintza. Especialistas de este grupo, entre los que se encontraba un experto en negociar en situaciones extremas, mantuvieron contacto con el sospechoso. Tras varias conversaciones, el presunto autor de los disparos autorizó su entrada a la casa.

El protagonista del incidente fue finalmente detenido por los agentes. Se le imputó un delito de desobediencia. Eran ya las 4.30 horas. Fuentes consultadas indicaron que el arrestado padece un tipo de trastorno de la personalidad y hacía poco tiempo que había abandonado un centro de salud mental.

En el lugar de los hechos, los agentes de la Policía hallaron dos casquillos percutidos provenientes de la pistola detonante. Algunos vecinos, no obstante, dijeron haber escuchado entre cinco y seis disparos.

Residentes en la citada calle no pudieron evitar recordar otro incidente con disparos ocurrido en 2012, en la sucursal que La Caixa tenía en el número 9. Entonces, dos individuos armados accedieron al interior de la entidad con el propósito de perpetrar un atraco. En el desarrollo de los acontecimientos perdió la vida uno de los asaltantes por disparos de un policía.

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