Etorkizuna Eraikiz

Nekane Arzallus: «El deporte escolar en Gipuzkoa me parece un modelo a seguir»

Nekane Arzallus posa tras la entrevista./ARIZMENDI
Nekane Arzallus posa tras la entrevista. / ARIZMENDI
La presidenta del Gipuzkoa Basket considera que «vivimos en una sociedad privilegiada»
UNAI LENIZ

–¿Qué quería ser de mayor?

–Soñaba con ser tenista o futbolista y me hubiese gustado estudiar algo relacionado con el deporte, pero no era fácil y al final hice Derecho.

–Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?

–Muchas cosas, sobre todo temas sociales, relacionados con los jóvenes, la violencia de género... Soy optimista:tenemos en nuestras manos corregir lo que estamos haciendo mal para dejar en herencia un futuro mejor a nuestros jóvenes.

–¿Cómo evolucionará el deporte?

–No lo tengo muy claro, aunque desde el punto de vista profesional creo que se va a perder su esencia en beneficio del negocio y el fin mercantilista. Si seguimos como hasta ahora, al menos a nivel estatal, el fútbol se puede convertir en el único deporte, en detrimento de la riqueza deportiva que existe, por ejemplo, en Gipuzkoa.

–¿Cómo se ve dentro de 10 años?

–Me veo igual, con ilusión y dando guerra, seguro.

–¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?

–En la vanguardia, tanto socialmente como en cuestiones como el medio ambiente, la innovación, el desarrollo... Vivimos en una sociedad privilegiada. Destacaríala pluralidad y la diversidad, que serán otras realidades a las que tendremos que adaptarnos.

–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

–Las instituciones tienen que ser garantes, coordinar el bienestar para que los recursos estén bien distribuidos.

–¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro? ¿Qué papel debería desempeñar la política en todo ello?

–Son fundamentales la Educación, la Sanidad y la atención a las personas dependientes. La política debería facilitar y generar condiciones para su mantenimiento y desarrollo.

–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

–La lucha histórica de las mujeres ha llegado a un punto sin retorno. La construcción del futuro no puede plantearse sin nosotras, no solo porque somos el 50% de la población, sino porque el futuro debe construirse en términos de igualdad, equidad, pluralidad y justicia. Son valores que defiende el feminismo y que debemos desarrollar entre todos.

–Parece que en el ámbito del deporte profesional, el techo de cristal es todavía más grueso si cabe para las mujeres...

–Sí. El deporte profesional en cuanto es una profesión pública y publicitada, sobre todo con gran proyección mediática, deja en evidencia las grandes diferencias existentes. El deporte desde sus inicios fue creado a la medida de los hombres, siendo uno de los ámbitos que más resistencias ha presentado y presenta para la presencia de la mujer. Se está evolucionando, pero debemos seguir trabajando en la invisibilización del deporte femenino, del poco aprecio que se hace de sus logros, el escaso tratamiento que tiene en los medios, la escasa presencia de las mujeres en las estructuras deportivas, la profesionalización...

–Me voy a curar en salud. ¿Cuáles son las preguntas que suelen hacerle más habitualmente, que nunca le harían si fuera hombre?

–Son del tipo '¿cómo concilias tu vida como presidenta con la familia?' o '¿cómo te sientes rodeada de hombres?'. La primera pregunta que me hicieron cuando entré en el Consejo de Gipuzkoa Basket fue '¿cómo te va a tratar el resto del Consejo?'. La respuesta fue clara: 'Pues como a una persona más'.

–Qué le quita más el sueño, ¿una derrota deportiva, o la dificultad para encontrar patrocinadores?

–Lo segundo, ya que una cosa lleva a la otra. Si no puedes hacer un equipo competitivo las derrotas vienen, y duelen. Lo importante no es participar, sino que hay que competir para que la gente esté contenta y eso al final es dinero.

–Tiene una familia muy deportiva: Nora Azurmendi, jugadora del Super Amara Bera Bera de la División de Honor de balonmano, es su hija, y el jugador de la Real Álvaro Odriozola, su sobrino. Baloncesto, fútbol, balonmano… ¿hay pique familiar?

–Es una gozada poder vivir una situación como ésta;hay pique, pero sano. El tener tres disciplinas tan diferentes y que económicamente también son tan diferentes conlleva que todos nos demos cuenta de la realidad; nos hace tener los pies en el suelo.

–¿Qué papel cree que tiene que jugar el deporte escolar?

–Tiene que ser utilizado para trabajar capacidades físicas y adquirir hábitos saludables, trabajar valores como la igualdad, la cooperación, la competitividad, el trabajo en equipo... Enseñar a gestionar el triunfo y la derrota, el respeto al contrario, a las normas... Es importante alejarlo de todo lo que esté relacionado con la especialización y la mercantilización, y en este sentido el deporte escolar en Gipuzkoa me parece un modelo a seguir.

En ese ámbito escolar, en los últimos años se está apostando por el multideporte. ¿Cree que dará sus frutos, con más jóvenes que jueguen al baloncesto?

–La fuerza mediática que tiene el fútbol hace que sea el más conocido. Siempre digo que no puedes querer practicar un deporte que no conoces, y aquí es donde la apuesta por el multideporte posibilita que más niños se acerquen a probar y engancharse a otros deportes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos