La necesidad de evaluar la eficacia de los programas

«Invertimos mucho esfuerzo en hacer y poco en evaluar los resultados obtenidos». Ignacia Arruabarrena tiene claro que para saber si los programas que están en marcha son eficaces es necesario analizar su impacto. «Hay programas de prevención de la violencia de género, que incluyen por ejemplo las campañas dirigidas a la población en general y a las mujeres que puedan encontrarse en situación de riesgo. También hay medidas dirigidas a niños, niñas y adolescentes en edad escolar que pretenden, entre otros, promover actitudes de igualdad y respeto en las relaciones interpersonales y corregir actitudes o patrones discriminatorios. Pero sabemos muy poco sobre su eficacia a medio y largo plazo». Aunque no haya cifras que permitan cuantificarlo, añade, «muy probablemente las medidas puestas en marcha han evitado que el número de mujeres y niños y niñas fallecidos sea mayor». Insiste en la importancia de analizar caso por caso «para identificar qué ha fallado y poner medidas que eviten estas circunstancias». «No hay recetas», responde sobre la protección a los menores víctimas. Las decisiones judiciales deben basarse en el interés superior del menor, y eso requiere una evaluación «especializada e individualizada», concluye.

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