Como las musas de Víctor Hugo en Pasaia

Palmarés. La entrega de premios fue una fiesta.
Palmarés. La entrega de premios fue una fiesta. / ARIZMENDI

Las bateleras se convirtieron en protagonistas de la jornada de despedida de las Santiago Jaiak

ELENA VIÑAS PASAIA.

Hubo un tiempo en el que las mujeres se dedicaban a transportar a visitantes y mercancías de un extremo a otro de la bahía de Pasaia a bordo de pequeños botes que tripulaban a remo. Su fuerza y su belleza conquistaron durante siglos a incontables pintores y literatos, como el francés Víctor Hugo, quien describió su oficio en las páginas de 'En voyage. Alpes et Pyrinées'.

«Tan pronto como la marea sube, traen sus barcas al punto en el que el camino llega al agua, y se aposentan en los peñascos, hilando su rueca, esperando», relataba el ilustre escritor galo, para añadir que «el paso no cuesta caro. Los pobres dan cinco céntimos, los burgueses un real, los señores peseta, los emperadores, los príncipes y los poetas una peseta».

Las bateleras volvieron a navegar ayer como antaño por ese estrecho brazo de mar que separa desde siempre San Pedro de San Juan. En esta última orilla, el Club Deportivo Yola les rindió homenaje como hace, desde hace ya varias décadas, cada 31 de julio, con una fiesta que permite cerrar la programación de las Santiago Jaiak.

La jornada arrancó a media mañana con un desfile tan colorido como los trajes de casaca, falda y sobrefalda que lucieron decenas de mujeres de todas las edades. Desde niñas de corta edad a abuelas que se saben al dedillo la historia de sus antepasados. La comitiva partió del barrio de Meipi al son de la música, para recorrer la calle única empedrada que les llevó hasta Bonantza y concluyó en la plaza Santiago, lugar elegido como punto de partida de una singular regata.

Un total de 21 tripulaciones compuestas por tres remeras y un patrón, que puede ser hombre, tomaron los bateles con los que entraron en liza en siete trepidantes tandas. Desde tierra, los sanjuandarras no cesaban de gritar el nombre de sus deportistas favoritas.

«¡Aúpa Kabite! Venga, venga...», gritaba Luisma Laboa, tratando de insuflar ánimo al grupo de amigos formado por Edi, Ana, Inma y Tomás. Los cuatro habían decidido participar portando camisetas en apoyo a los afectados por la retinosis pigmentaria. Un gesto solidario que no pasó en absoluto inadvertido para el público.

Un fin de semana de bandera

Finalmente, el triunfo fue para el equipo que compitió bajo el nombre de Arrieder, que logró imponerse con un tiempo de 4.39.73. No logró, sin embargo, romper el récord que ostentan desde 2014, con 4.35.82, Erme Pedroso, Edurne Erkizia, Izaskun Etxeberria y Rufo Urtizberea. Por detrás se clasificaban las tripulaciones de Gaztarrotz, Txartiku y Gaztelutxo.

Todas las remeras y sus patrones se llevaron premios en un acto en el que las mujeres del pueblo interpretaron el tradicional 'Zortziko de las Bateleras'. La fiesta no hacía sino comenzar. Los integrantes del Yola organizaron en el corazón del casco antiguo de Donibane una comida popular que fue todo un éxito.

Para éxito y doble, el logrado este pasado fin de semana por las otras bateleras, las que compiten con el color rosa de San Juan Iberdrola en la Liga EuskoTren y que se han hecho con dos nuevas banderas en sendas regatas disputadas en aguas de Getxo y Zierbena. Las entrenadas por Maialen Arrazola son las mejores herederas de aquellas incansables mujeres que fueron capaces de enamorar a Víctor Hugo surcando a remo la bahía.

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