Munilla dice que los procesos contra los abusos sexuales en la Iglesia están siendo efectivos

El obispo, ayer durante su intervención en el Forum Europa. / TELEPRESS

Insiste en su denuncia de que en Gipuzkoa existe «una presión» por sacar la Religión de las aulas

A. LERATESAN SEBASTIÁN.

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, afirmó ayer que, «más allá de momentos de tsunami mediático» sobre casos de presuntos abusos sexuales, «los procesos puestos en marcha por la Santa Sede y la reforma para llevarlos a cabo están siendo efectivos».

En un encuentro informativo del Forum Europa-Tribuna Euskadi en Bilbao, el obispo guipuzcoano se ha pronunciado de este modo, tras ser cuestionado sobre si el propósito del Papa de combatir los abusos sexuales en la Iglesia ha fracasado. «Yo creo que no ha fracasado», apuntó Munilla, cuya diócesis de San Sebastián se enfrentó en 2016 al primer caso de abusos en la Iglesia guipuzcoana. El Obispado abordó el año pasado un proceso contra su exvicario general, Juan Kruz Mendizabal, Kakux, al que declaró culpable por abusos a un joven, aunque se han investigado tres denuncias más.

Munilla aseguró que en la Iglesia «ha habido una determinación de abordar ese tema», si bien advirtió de las dificultades de afrontar de manera «equilibrada» un asunto «tan delicado bajo el influjo mediático apabullador».

A su entender, «más allá de esos momentos de tsunami mediático, los procesos puestos en marcha por la Santa Sede y la reforma sobre la forma de llevarlos a cabo en plena conjunción entre las diócesis y la Santa Sede están siendo efectivos».

Munilla señaló que los obispos diocesanos «agradecemos mucho» la reforma que en su día hizo el Papa Juan Pablo II y que «profundizó» Benedicto XVI, en la que «se sienten plenamente acompañados desde la Santa Sede en abordar y juzgar esos casos».

Según indicó, sin ese «acompañamiento» que «algunos» han calificado de «centralismo», podría ocurrir que «un obispo, en un contexto cultural muy distinto al otro, abordase de manera diferente el mismo problema».

Escuela y religión

El obispo de San Sebastián también se refirió a la cada vez menor presencia de la asignatura de Religión en las aulas de los colegios guipuzcoanos. Munilla asegura que «la escuela es de la familia, no del Estado», y que por eso el sistema educativo debe garantizar la presencia de la Religión en las aulas. El prelado afirmó que «la familia no tiene el protagonismo que debería en la educación» y que, en contraste, hay un «excesivo intervencionismo» político. «Si la familia no es la que educa a través de la escuela, se produce una esquizofrenia».

«Hay más de cien centros en los que la demanda de la asignatura Religión es cero; no es creíble»

«O ni siquiera se pregunta si prefieren Ética o Religión, o se llama a la familia para que se desapunten»

Munilla cree que, en el caso de su diócesis, existe una presión por sacar la Religión de las aulas. «Hay más de cien centros en los que la demanda de esta asignatura es cero», aseguró. Y añadió que no se cree que en centros con más de mil alumnos no haya ninguno que opte por la enseñanza religiosa. «Eso no se lo cree nadie. Existe, por hechos consumados, la imposibilidad de una elección libre». A los casos en los que «ni siquiera se formula la pregunta» sobre si prefieren Religión o Ética, dijo que hay que sumar aquellos en los que «se llama a las familias para que 'desapunten' a sus hijos» de Religión.

«La presencia de la educación en la escuela no se debe a los acuerdos entre la Iglesia y el Estado, sino que está ligada a que es la familia la que tiene la última palabra en la educación de los hijos», dijo Munilla. En opinión del prelado, «existe miedo a la libertad, a la sensibilidad de tener un diálogo desde sensibilidades distintas. Muchos centros imponen una visión parcial y única».

«Que haya religión en la escuela no es una concesión a la Iglesia», sino el reconocimiento de un «derecho fundamental» a que las familias eduquen a sus hijos de acuerdo con sus creencias, recalcó el obispo de Bilbao, Mario Iceta. «Si se excluye la Religión, que es la dimensión espiritual, por qué no la Educación Física. Queremos una educación integral».

Para Munilla, «en la educación se juega nuestra convivencia». «Existe una emergencia educativa» que se plasma, entre otras cosas, en el fracaso escolar «de una parte importante de nuestros adolescentes», concluyó el obispo de San Sebastián.

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