Los municipios con más euskaldunes precisan de «políticas lingüísticas propias»

Mikel Zalbide en un momento de su intervención./UEMA
Mikel Zalbide en un momento de su intervención. / UEMA

Para frenar el retroceso del uso del euskera en los llamados 'arnasguneak' es clave «alcanzar y aplicar acuerdos que le den un lugar predominante»

N. AZURMENDISAN SEBASTIÁN.

No es fácil definir qué es un 'arnasgune', un término que carece de equivalente en castellano. Podría decirse que son las localidades en las que más del 75-80% de los habitantes es euskaldun. Sin ser tan preciso, pero aproximándose a sus connotaciones más sugerentes, se puede decir que un 'arnasgune' es un espacio en el que el euskera encuentra las condiciones idóneas -alta proporción de hablantes, hábitos sociales, adhesión...- para respirar mejor.

No obstante, las últimas ediciones del estudio sobre el uso del euskera en la calle, que realiza cada cinco años el Clúster de Sociolingüística, muestran que en esos espacios, en los que la partida del uso de la lengua parecía ganada, es cada vez más necesario suministrarle oxígeno, porque su respiración espontánea empieza a ser fatigosa.

La VII. edición del estudio, que se presentó el pasado mes de julio, confirmó la tendencia. Si el uso general del euskera en el conjunto de Euskal Herria era del 12,6% (en Gipuzkoa llegaba al 31,1%), un punto menos que en la medición anterior, donde más se acusaba el descenso era, precisamente, en las zonas con un mayor porcentaje de euskaldunes.

«Para mantener la lengua, lo importante es su uso cotidiano, no hacer unos cuantos plenos en euskera» Mikel Zalbide, Sociolingüista

Una jornada organizada por el Clúster y UEMA, la Mancomunidad de Municipios Euskaldunes, reunió ayer en San Sebastián a expertos, técnicos y responsables institucionales que, desde distintas perspectivas, dieron un paso más en un proceso de reflexión que lleva ya un tiempo en marcha, y que se prevé largo.

Un estudio en detalle

En la jornada se presentó un estudio que, con la misma metodología que se emplea en el general, ha puesto la lupa en 76 municipios, la mayoría de los de UEMA y los de Tolosaldea. Se han analizado un total de 54.700 conversaciones, y han concluido que en localidades en las que el conocimiento medio del euskera es del 74% su uso en la calle desciende al 61%. Y que es más bajo cuanto mayor es el municipio y si el conocimiento del euskera baja del 80%. En esos casos, el uso se queda en el 50%.

Muchos encajarían en la definición formal de 'arnasgune' pero, como destacó Olatz Altuna, del Clúster de Sociolingüística, «si la mitad de las conversaciones se producen en castellano, difícilmente podemos decir que lo sean». Una de las tareas que hay que abordar es, por lo tanto, definir, o redefinir, qué es realmente un 'arnasgune'.

Los datos

76 localidades
con un conocimiento medio del euskera del 74% han sido objeto de un estudio que ha puesto en cuestión algunas ideas previas.
61% de las conversaciones
de calle se desarrollan en euskera en esos municipios.

Participó también en la jornada, entre otros muchos, quien en su día aportó el término: Mikel Zalbide. Admitió que «mantener vivos esos espacios es un trabajo delicado y complejo» y los definió como los lugares en los que el euskera es «el modo natural de hablar de niños y adultos en la escuela, el frontón, la plaza, la calle, la casa... Para mantener la lengua, lo importante es su uso cotidiano, no hacer unos cuantos plenos en euskera».

A lo largo de la jornada se aportaron muchas propuestas para hacer frente a la hasta cierto punto inesperada situación del euskera en sus supuestas 'fortalezas'. Zalbide planteó tres: «Estabilidad demográfica», para evitar alteraciones bruscas de la realidad sociolingüistica; «viabilidad socioeconómica» para que no sean pueblos-dormitorio y «alcanzar y aplicar acuerdos que otorguen al euskera un lugar predominante». Eso y «políticas lingüísticas específicas que tengan un carácter transversal».

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