Muñecos de nieve, trineos y flotadores

Los más pequeños fueron los protagonistas de una jornada fría pero soleada, en la que muchos guipuzcoanos disfrutaron de la nieve caída estos días./FOTOS JOSÉ MARI LÓPEZ
Los más pequeños fueron los protagonistas de una jornada fría pero soleada, en la que muchos guipuzcoanos disfrutaron de la nieve caída estos días. / FOTOS JOSÉ MARI LÓPEZ

Como manda la tradición, Aralar fue el lugar de peregrinaje para disfrutar de la nieve. Gipuzkoa registró ayer la temperatura más baja de todo Euskadi, con diez grados bajo cero que se marcaron en Pagoeta

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

El temporal de nieve que ha azotado Gipuzkoa con el mes de diciembre recién estrenado ha dejado buena parte del paisaje del territorio cubierto de blanco. Aunque el sábado por la tarde dejó de nevar, las bajas temperaturas que se registraron durante la noche impidieron que la nieve se derritiera. El aviso amarillo por heladas sigue hoy activo, por lo que el ambiente 'navideño' se mantendrá durante los próximos días, en los que la cota de nieve subirá hasta situarse en los 1.300 metros.

El día invitaba ayer a coger el coche y acercarse a las cumbres más cercanas para disfrutar jugando en la nieve. Un plan al que se sumaron numerosas familias guipuzcoanas, que aprovecharon el día festivo para estrenar la temporada del descenso en trineo y elaborar los primeros muñecos de nieve. Como suele ser habitual, el santuario de San Miguel de Aralar fue uno de los destinos con más público, aunque los que condujeron hasta allí se encontraron con una señal que decía 'carretera cortada' y que les obligó a cambiar de planes. La Policía Foral de Navarra cortó el acceso desde las 9.30 horas de la mañana en el kilómetro 3, a la altura de Baraibar, por acumulación de placas de hielo sobre el asfalto que hacían imposible la circulación. A mediodía fue necesario el paso del quitanieves desde Lekunberri, por lo que los agentes obligaron a los vehículos a dar la vuelta y la carretera permaneció cortada durante más de una hora. Por la tarde toda la vía de acceso fue abierta, incluido el tramo hasta el santuario.

Ante ese imprevisto, las familias que se habían trasladado hasta la zona tuvieron que elaborar un plan B. Los que consiguieron llegar hasta Baraibar se quedaron en las campas cercanas, que ofrecían suficiente nieve como para poder saciar las ganas. Los que no pudieron pasar de Lekunberri no se dieron por vencidos y les bastó un terreno junto a la carretera con una buena capa de espesor para disfrutar de una mañana de juegos. Si los jueces más importantes, los niños, daban el visto bueno, se aparcaba y se sacaba todo el arsenal trasladado para enfrentarse a las pendientes nevadas. La mayoría portaba trineos, otros más prácticos usaban bolsas de plástico, y alguno tuvo que tirar de imaginación con lo que tenía en casa. «Hemos traído el flotador que usa para la playa», comentaba Óscar, donostiarra, mientras empujaba a su pequeña sobre el hinchable verde por la nieve.

Los datos

-10,6 grados
fue la temperatura mínima más baja registrada ayer en Euskadi. Se midió en Gipuzkoa, en Pagoeta, según datos de Euskalmet.
-7,5 grados
se midieron en Berastegi, una de las cifras más bajas del territorio, donde las heladas se dejaron notar en los termómetros.

Otro clásico fue la elaboración de muñecos. Pequeños, grandes, con accesorios de todo tipo, sonrientes e incluso escalofriantes, cada familia creaba y mostraba el suyo con orgullo. «Hemos traído unas aceitunas negras para los ojos y la boca y una zanahoria para la nariz», contaba Mamen, vecina de Errenteria, mientras observaba cómo su familia iba culminando la obra de arte.

Cerca de ellos, cuatro familias donostiarras daban los últimos retoques a 'Mister Nieve', nombre con el que le bautizó uno de los pequeños. Su plan era subir hasta Aralar, pero la alternativa no les quitó la sonrisa. «Los niños solo necesitan nieve, y aquí tienen suficiente. Se lo están pasando en grande», aseguraba Olaia. Entre la cuadrilla estaban Raquel y Juan, dos cartagineses afincados en Donostia que a sus 40 años tocaban la nieve por primera vez. «Es arena blanca, muy bonita», opinaba él, «aunque esperaba tener mucho más frío». Y es que ayer lució el sol durante buena parte del día, especialmente en el interior.

Después de varias horas de juegos en la nieve, llegaba la hora de comer. Una grupo de amigos de Pamplona tenía el plan previsto desde hacía unos días. «Tenemos barbacoa en casa de un familiar en un pueblo cerca de aquí, el remate perfecto después de sudar en la nieve». El menú contaba con huevos rotos, chuletón, panceta, txistorra... «Y vino, que no falte. ¡Es la fiesta del colesterol!», bromeaban entre ellos.

El hielo causó estragos

A pesar de que no nevó, el hielo dificultó ayer el tránsito de vehículos, especialmente en las carreteras secundarias. En algunas zonas fue necesaria la presencia de grúas para remolcar a turismos cuyos neumáticos no podían avanzar por el deslizamiento sobre las placas de nieve helada. No obstante, el Departamento vasco de Seguridad informó de que no se registraron accidentes de gravedad en las carreteras guipuzcoanas.

El aviso amarillo por bajas temperaturas cumplió las previsiones, ya que Gipuzkoa registro la temperatura mínima más baja de todo Euskadi. En Pagoeta se llegó hasta los -10,6º, en puntos como Berastegi se midieron -7,5º y en Arrasate -1,6º, según la Agencia Vasca de Meteorología y la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología del Gobierno Vasco. En Donostia, el Servicio de Puertas Abiertas del Ayuntamiento atendió a 24 personas que acudieron a dormir para evitar hacerlo a la intemperie en una noche heladora.

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