Las multinacionales limitan el impacto de la época de rebajas en el pequeño comercio

La liberalización de las fechas de rebajas amenaza la rentabilidad a pequeños negocios.
La liberalización de las fechas de rebajas amenaza la rentabilidad a pequeños negocios. / LOBO ALTUNA

Aunque las tiendas locales consiguen «liquidar el stock», deben buscar nuevas fórmulas para pelear contra los grandes descuentos

AMALIA IBARGUTXI SAN SEBASTIÁN.

Las rebajas, antes, eran otra cosa. Es una idea compartida por el pequeño comercio, pero también una conclusión a la que han llegado los propios consumidores. Hace años, cuando se sacaba el stock restante de la temporada, el consumidor respondía con fuerza, incluso hacía cola fuera de los establecimientos durante aquellos exitosos 1 de julio. «Ahora ya no se conserva esa capacidad de movilización», reflexiona un grupo de tolosarras cargadas de bolsas que pasean por el centro de la capital guipuzcoana. «Es verdad que hay quien quiere aprovechar las épocas de descuentos para hacer sus compras, pero no creo que mantengan la esencia que emanaban. Ahora hay descuentos de media temporada y promociones especiales. Los grandes descuentos siguen funcionando, pero compramos más de seguido. Los hábitos de consumo han cambiado», defienden.

Desde julio de 2012, las rebajas no están reguladas en lo que se refiere a su fecha de comienzo. Este año, el grupo Inditex (Bershka, Massimo Dutti, Oysho, Pull and Bear, Zara y Zara Home) y El Corte Inglés rompieron su propia tradición para adelantar el pistoletazo de salida del período de rebajas al viernes 30 de junio «por motivos vacacionales», según explican desde El Corte Inglés. Pero esta aparente libertad para tomar decisiones no deriva, aún así, en ausencia de preocupaciones para aquellos que son propietarios de comercios locales. En Angi, tienda de ropa y complementos del centro donostiarra, opinan que ahora, simplemente, es otro quien marca los tiempos.

«La supervivencia del pequeño comercio depende de su capacidad para reajustarse. Si las multinacionales adelantan sus rebajas al 30 de junio, nosotras debemos adelantarnos a ellos. Empezamos a mediados de mes con descuentos del 20% para que la clientela se vaya fijando y despertando. Ahora ya vamos por el 30 y llegaremos al 60. En agosto ya nos lanzamos a los últimos precios hasta agotar existencias», explican.

Conocer al comprador

Tienen claro que para competir con las ofertas que ofrecen las grandes superficies lo esencial es conocer al comprador. En Angi confían en que cada campaña es distinta. «En época estival tiramos más a un estilo playero, que cuadre con el sitio en el que estamos. Es un sitio céntrico y pasan muchos turistas que vienen en busca de playa, descanso y relax».

Lo mismo ocurre unos metros más adelante, en Míademí, donde también sienten que las grandes marcas «empujan». Aun así, en ambas tiendas consideran que las rebajas siguen cumpliendo su función más básica, la de «liquidar el stock», apostando por «la diferenciación, la calidad y un estilo más o menos específico», aunque la competencia sea «difícil».

La tienda de ropa para mayores Goes se mueve en otra dirección. No superan el 40% de descuento, aunque sí consiguen vender los restos de temporada. «Hay clientas que buscan el 70% al que llegan las grandes superficies, pero nosotras no funcionamos así». No pueden competir con las rebajas de otros comercios. Coincide con la lectura realizada desde Angi y Míademí. «A rasgos generales, las nuevas rebajas han hecho mucho daño, el pequeño comercio no puede seguir este ritmo».

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