Las mujeres, un pilar de Ribera del Duero

Pascual, García, Cruz y Sacristán, ayer en el homenaje realizado al entrenador de la Real Sociedad. / MICHELENA

La Denominación de Origen homenajea a Eusebio Sacristán por su labor como embajador de sus vinos

IRAITZ VÁZQUEZ

La Denominación de Origen Ribera del Duero decidió homenajear ayer a uno de sus mejores embajadores. El entrenador de la Real Sociedad, Eusebio Sacristán, recibió ayer el agradecimiento de sus paisanos por «la labor de difusión que realiza» de los vinos de esta tierra. De manos del presidente de la D.O., Enrique Pascual, el de La Seca agradeció el detalle que le brindaron sus paisanos. «De las mejores cosas que tenemos en nuestra tierra son estos vinos. Estoy muy agradecido por el detalle y orgulloso porque son el mejor exponente de nuestra tierra».

Y es que Eusebio Sacristán es un apasionado del vino. No en vano, junto a su familia regenta una bodega en La Seca donde cultiva 50 hectáreas de viñedo de las variedades verdejo, tempranillo y una pequeña proporción de cabernet sauvignon. Su pasión comenzó cuando era jugador del Barcelona. «Los compañeros me pedían vino de mi tierra y entonces es cuando comenzó mi pasión», reconoció.

El entrenador de la Real Sociedad recibió este homenaje en una cata en la que la D.O. Ribera del Duero mostró buena parte de sus bondades. Dirigidos por los sumillers Guillermo Cruz y Silvia Gracia, los asistentes pudieron degustar cinco caldos en los que las protagonistas fueron las mujeres. «La última década han ganado peso en el mundo del vino tanto como productoras como consumidoras. Hoy en día no hay bodega en Ribera del Duero que no tenga una mujer en un puesto relevante. Es un homenaje a ellas», explicó el presidente, Enrique Pascual, al comienzo.

Sobre Ribera del Duero, Guillermo Cruz recordó que a pesar de la tradición que tiene esta tierra con el vino, la denominación de origen es «relativamente joven porque se constituyó en 1982. Es mucho más que una zona porque contiene mucha historia. Y ahora están surgiendo una serie de productores que están elaborando cosas muy interesantes». Eso es lo que pudieron degustar quienes se acercaron hasta el Kursaal.

La cata comenzó con un vino de la bodega Félix Callejo, cosecha del 2005. La protagonista en este caso era Noelia Callejo, que pasa varios meses el año en California y Chile para «elaborar un vino sin anclajes», según definió Cruz.

Los asistentes también tuvieron el lujo de degustar un caldo de la compañía vinícola Soterra, cosecha del 2015, elaborado por Silvia González. Un vino del que solo se producen 300 botellas al año y que «cuida como a sus hijos. Ella es quien distribuye directamente los vinos porque le gusta el calor que surge con los compradores», recordó Silvia García.

De las bodegas Cuevas Jiménez se pudo catar un caldo del año 2010, en la que la protagonista fue María Luisa Jiménez, quien define sus vinos como obras de arte. «Es una apasionada que realiza elaboraciones con una finura y elegancia exquisita», señaló Cruz. La cata prosiguió con una Crimbo I de la bodega La Horra con Miriam Marchena a la cabeza. Un caldo «con algo más de alcohol». Así se degustaron hasta diez vinos en los que las protagonistas fueron ellas.

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