El Ararteko investiga una presunta negligencia en un centro foral para mujeres maltratadas

Momento de la lectura del comunicado este lunes./IÑIGO SÁNCHEZ
Momento de la lectura del comunicado este lunes. / IÑIGO SÁNCHEZ

Un grupo de mujeres denuncia «condiciones de insalubridad» y haber sufrido un trato «humillante» por una parte del personal

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

El Ararteko investiga cinco denuncias presentadas por mujeres atendidas en el centro Bidean, un recurso para víctimas de la violencia machista dependiente de la Diputación de Gipuzkoa, que gestiona a través de la empresa Fepas (Fundación para el Estudio y la Promoción de la Acción Social). Las quejas, tal y como hicieron público este lunes las afectadas -a través de un comunicado leído por Donostiako Feministak en una rueda de prensa sin preguntas-, destapan un supuesto trato «negligente» ejercido por «una parte de las trabajadoras», que incluye «frases humillantes y degradantes». También hablan de «condiciones de insalubridad» en el piso de acogida, uno de los dos centros forales para mujeres que intentan rehacer sus vidas lejos del maltrato. Estos testimonios han sido presentados ante el Defensor del Pueblo Vasco, que ha abierto un expediente para investigar los hechos y determinar el grado de responsabilidad o no de la institución foral, como hace siempre que se pone en entredicho la actuación de una Administración pública.

El comunicado vierte graves acusaciones contra la Diputación y Fepas -empresa con sede en Zaragoza que gestiona el piso-, dos semanas después de que la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, diera explicaciones en las Juntas Generales a preguntas del representante de EH Bildu Ernesto Merino, que ha vuelto a requerir la presencia de la diputada para que aclare qué plazos se dan para el cambio. Peña no entró entonces en detalles sobre las «quejas» recibidas, que habían obligado a la institución foral a emprender medidas para mejorar la gestión del centro hasta encontrar una nueva ubicación para este recurso. La diputada sí admitió las limitaciones de las instalaciones y carencias en el modelo de atención entre ese centro y el recurso Urrats (de acogida urgente). Pero en ningún caso deslizó la posibilidad de que se hubieran recibido quejas graves de una supuesta negligencia. Este lunes, en cambio, las denunciantes lamentaron haber sido víctimas de un «maltrato institucional», un daño que les ha hecho «retroceder» en su proceso de recuperación, añadieron.

La institución del Ararteko confirmó a este periódico que hasta el momento ha recibido cinco quejas, si bien desde el movimiento Donostiako Feministak se habló de «una decena de casos» que han dado su testimonio por «vulneración de derechos y trato negligente» durante la estancia en el piso. El comunicado asegura que los hechos referidos se remontan incluso al año 2014, y que también se recogen denuncias de mujeres que pasaron por el recurso este mismo año.

Desde 2014

Según las mujeres denunciantes, el centro se halla en «condiciones de insalubridad y abandono total», sin especificar qué problemas. Explican que las tareas de limpieza y la obligación de organizar las tareas son responsabilidad de las atendidas, pero «supervisar la realización de las mismas y no permitir que el centro llegue a condiciones de insalubridad tal es de las trabajadoras».

También denuncian «el trato negligente recibido por parte de algunas trabajadoras, quienes no han atendido las necesidades de salud, psicológicas, sociales... de las mujeres, haciendo una total dejación de sus funciones, incluso cuando las mujeres hemos estado enfermas». Es más, hay testimonios en los que se recoge que «algunas trabajadoras han proferido frases humillantes y degradantes hacia las mujeres culpabilizándolas de aspectos relacionados con la responsabilidad de ellas». Hablan también de que no se les han aportado los recursos económicos para el transporte y la realización de actividades, «y tampoco han atendido las necesidades de alimentación, existiendo una grave carencia de alimentos tanto para mujeres y menores. Además, nos han estado dando comida caducada: huevos, carne y yogures».

Por todo ello, reclaman que se les repare e indemnice por los daños y prejuicios causados, el cierre inmediato del centro Bidean, la reestructuración del equipo de trabajadoras, el cambio de gestión, la supervisión por parte de la técnica referente de la Diputación, y una alternativa de ayuda para las mujeres que han tenido que abandonar el recurso y todavía están en fase de recuperación.

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