Las mujeres guipuzcoanas advierten de que «la igualdad requiere no bajar la guardia»

Teresa del Valle, Concha Vidales, Izaskun Landaida y Su Hernández, en la planta de Kutxakultur en Tabakalera / Arizmendi

Un mes después del histórico 8M DV reúne a cuatro mujeres para reflexionar sobre su repercusión

TERESA FLAÑOSan Sebastián

Fue una jornada de explosión de emociones y de sentimientos, de reivindicación y de alegría, de compromiso y de solidaridad. Hace hoy un mes, el pasado 8 de marzo, miles y miles de mujeres se sumaron a la llamada del movimiento feminista que «ha realizado un gran trabajo en este año». DV ha reunido a cuatro mujeres profundamente sensibilizadas con este tema para que dialoguen sobre lo que supuso para ellas esa jornada y a qué retos hay que enfrentarse después de ese momento histórico.

Las protagonistas. Las cuatro mujeres que se han animado a tomar parte en este coloquio son feministas comprometidas que intentan aplicar sus convicciones en el día a día. La más veterana es la profesora Teresa del Valle Murga. En la actualidad es catedrática emérita en Antropología Social de la UPV/EHU y vicepresidenta de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza por Gipuzkoa, miembro de honor de la Academia de las Ciencias, Artes y Letras (Jakiunde) y pertenece al consejo asesor de Innobasque. Izaskun Landaida Larizgoitia es desde 2013 directora de Emakunde; anteriormente fue alcaldesa de Ugao-Miraballes. Concha Vidales Moreno es creadora, socia y directora ejecutiva de la empresa especializada en genética DNA Data, en su laboratorio solo se contrata a mujeres; también pertenece al Foro de Emprendedores de Adegi. Susana (Su) Hernández Aparicio pertenece a la Casa de las Mujeres de Donostia desde hace seis años y durante el último año ha trabajado intensamente en la organización de la jornada del pasado 8-M.

Una palabra. Elegir una palabra que defina el cúmulo de sensaciones que vivieron ese día es complicado, pero ellas lo tienen bastante claro.

Izaskun Landaida apuesta por esperanza porque «sabemos que queda mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad real y efectiva», pero con las movilizaciones, no solo en Euskadi sino en todo el mundo, para alcanzar un objetivo considera que esa es la palabra adecuada. «Tenemos que entenderlo como un reto social que nos interpela a todas las personas. Ver a tantas mujeres y muy diversas… me fascinó».

«Todas unidas podemos alcanzar lo que pretendemos y eso se pudo ver el 8-M» Teresa del Valle Murga (Antropóloga)

Impacto es la palabra de Concha Vidales. «Puede que por mi formación científica mido el alcance de las cosas por el impacto que tienen y en este caso fue abrumador. Yo, al menos, no había conocido algo igual». Pero va más allá al calibrar la trascendencia de la jornada del 8-M porque «los partidos han intentado que se les asocie a ese día que se moldeó según quién lo contaba. Es muy interesante porque significa que estamos consiguiendo el objetivo, llegar a todas las escalas de la sociedad, incluso a aquellas a las que no les gustaba, para generar un debate».

Entre otras muchas cosas, las imágenes de ese día transmitían fuerza y esa es una de las palabras de Su Hernández, a la que añade alegría. «A través de las redes nos llegaban imágenes de todo el mundo y nosotras también movíamos las nuestras y eso nos daba mayor impulso. Era la fuerza que generábamos y la que tenemos que seguir manteniendo». La palabra alegría es casi obligatorio incluirla porque «esas mismas imágenes nos recordaban que el trabajo de muchos años había explosionado. Además se desarrolló en un ambiente festivo. Como dicen, la alegría es lo más revolucionario».

En este momento Landaida vuelve a intervenir en la conversación para añadir que «ha servido para hacer pedagogía del feminismo, explicar qué es feminismo, cómo se entiende… y también para mostrar las propuestas colectivas y las alianzas que siempre han estado presentes en la historia del feminismo. A pesar de las diferencias, se priorizó la lucha por la igualdad. Fue un ejemplo práctico para explicar qué es el feminismo y la solidaridad».

Teresa del Valle se decanta por una frase: «Esto va para largo». En primer lugar, porque «se trata de una lucha que tiene que superar muchas corrientes en contra de este movimiento. Tenemos que tener una mirada de largo alcance más global y otra de corto en la que nos implicamos a nivel personal en círculos más reducidos». Además, ese 'esto va para largo' también implica que «vamos a estar en la brecha, no nos vamos a cansar, vamos a estar alerta en el día a día para no caer en la sensación de que todo está ya hecho».

Cuando recuerdan esa jornada de hace un mes hay otra palabra que comparten todas, logro. «Todo logro que parte de situaciones que están al margen de lo establecido, que las mujeres no estamos en situación de igual, es para felicitarse», apunta la antropóloga.

Todas las edades. Si hay una imagen en la que todas se ponen de acuerdo es la de la mezcla generacional que se vio en las concentraciones y en las manifestaciones, así como la presencia de mujeres que llevan muchos años bregándose contra prejuicios y manidos tópicos. «Ha sido un reconocimiento», entiende Landaida, porque «muchas veces las que somos más jóvenes hemos tenido la tentación de creer que la lucha por la igualdad comenzó con nosotras. Ver a tantas mujeres maduras que han dedicado, cada una en su ámbito de influencia, tanto a trabajar por estas responsabilidades fue muy emocionante».

«La jornada sirvió de ejemplo práctico sobre qué es el feminismo y la solidaridad» Izaskun Landaida Larizgoitia (Directora de Emakunde)

Pero además, su presencia tuvo un valor añadido: el ejemplo a las chicas que ahora comienzan a tomar conciencia de lo que supone ser mujer en la sociedad actual. «Vivimos en el espejismo de que la igualdad ya está conseguida y quizá por eso nos podemos relajar en algunos momentos o pensar que no nos tenemos que implicar en primera persona. Por eso ver a tantas jóvenes me dio mucha alegría y emoción».

Ese protagonismo de la gente joven también es uno de los elementos que destaca Del Valle. «Se veía un relevo sano, pero, sobre todo, se reconocía que todas unidas podemos alcanzar lo que pretendemos, una sociedad de igualdad y generosidad y que al mismo tiempo rompe barreras, de ideologías y también de situaciones que nosotras no vivimos, porque hay países en donde la situación de la mujer a nosotras nos puede resultar inimaginable». Confiesa que se emocionó mucho porque «vi que teníamos una historia detrás, pero que también estábamos haciendo historia. No habíamos surgido de la nada y todo lo que queríamos expresar se daba ahí, en los colores, en los eslogans, en las sentadas... Ver a tanta gente joven creando su propio discurso me llegó muy dentro». «Es que la palabra en la que seguro que coincidimos todas es emoción», sentencia la directora de Emakunde.

Vidales comparte la opinión y además llama la atención sobre la publicidad que todavía se puede ver en televisión y «que no haya una protesta contra las consignas que se siguen enviando sobre la casi obligación que tienen las mujeres de ser altas, guapas o que hay que incidir en los problemas sobre el suelo pélvico. Se ha conseguido mucho impacto a nivel social, pero hay muchas cosas que se siguen repitiendo una y otra vez sin que haya un movimiento que las denuncie». Landaida no lo tiene tan claro porque «el problema es estructural; qué más nos gustaría que las cosas cambiaran de la noche a la mañana».

Algo más que una huelga. El planteamiento de las movilizaciones, que fueron más allá de la tradicional huelga con propuestas innovadoras, resulta muy significativo para estas cuatro mujeres. La referencia expresa que se realizó a los cuidados de las personas dependientes, «con la consiguiente repercusión en nuestras vidas y la reivindicación del reparto de responsabilidades con los hombres», es uno de los temas en los que consideran que es necesario seguir incidiendo.

El hecho de que ese «buen rollo» traspasara la simple reivindicación hizo, según le pareció a Vidales, que «se quisiera manipular» por distintos sectores políticos y apuesta para que «en futuras convocatorias haya un único mensaje solidario que es el de defender la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida. Cuando hay muchos mensajes...». Hernández no comparte esa opinión porque «posiblemente con un único mensaje también se hubiera intentado desvirtuar» y porque al haber distintas vertientes «mujeres que de otra manera no se hubiesen sentido involucradas han tomado parte y se sintieron identificadas». Para ratificar esta idea lanza a sus compañeras una pregunta: «¿A que, como a mí, muchas mujeres de vuestro entorno os han comentado que nunca hasta ahora habían tomado parte en una manifestación feminista?». Teresa del Valle también opina lo mismo: «El hecho de que hubiera mujeres que nunca se habían puesto detrás de una pancarta y ese día lo hicieran fue una ruptura».

«A nosotras nos ha costado mucho llegar hasta aquí y no se puede echar marcha atrás» Concha Vidales Moreno (Laboratorio DNA Data)

Mantener el espíritu. Todas inciden una y otra vez en la necesidad de implicarse para que el espíritu del 8-M no decaiga y que «se mejore año a año», como apunta Vidales para lograr que «todo el mundo lo entienda como suyo, no como algo partidista», y reitera que «no se vea como algo que implica solo al 50% de la sociedad, a las mujeres», por eso considera imprescindible que constantemente se muestren las cifras sobre temas como violencia de género o brecha salarial porque «nosotras somos unas privilegiadas, pero los números son terribles. Lo triste es que todavía hay mucha gente que no sabe lo que es el feminismo».

La razón del éxito. «¿Quién va a decir que no a algo que promovía que todas las mujeres se sintieran representadas?», se interroga Vidales. A esto Landaida añade que «recientemente hemos presentado la evaluación de la ley vasca para la igualdad y una de las conclusiones que se podían extraer es que en Euskadi, la sociedad está bastante concienciada con el tema de la igualdad, lo que se traduce en una ciudadanía exigente. El hecho de que exista esa sensibilización influye en que en un momento dado se decida que hay que salir a la calle». Además, puntualiza, «hay que poner en valor el trabajo que han hecho las asociaciones feministas, que han sido capaces de aglutinar a muchas mujeres, incluidas las que no se consideraban, aunque siéndolo, feministas». Hernández recuerda que «se han hecho muchas asambleas, con mucha gente, se ha hecho mucho trabajo de campo, y los medios de comunicación vieron la envergadura que estaba tomando la movilización y también la reflejaron».

Del Valle opina que «lo que ha sucedido no ha sido algo casual. Ha ocurrido a distintos niveles, con gente diversa y muchos de los que podían estar en contra, se han visto sorprendidos y no han podido criticar, aunque les hubiese gustado».

El futuro. Después de un año de intenso trabajo Su Hernández se muestra muy satisfecha con la trascendencia que ha tenido la labor que han realizado en la Casa de las Mujeres y por eso explica que ya el mismo 8-M «nos permitimos celebrarlo aunque éramos muy conscientes de que había que seguir con la labor porque nos planteábamos qué teníamos que hacer para que esas mujeres se siguieran sintiendo implicadas al día siguiente. Es un reto». Del Valle recuerda que «a pesar del éxito de este 8 de marzo, hay que estar atentas y no bajar la guardia», a lo que Vidales asiente porque considera que «entre los jóvenes hay un repunte de conductas no igualitarias y me resulta muy preocupante. A nosotras nos ha costado mucho llegar hasta aquí y no se puede dar marcha atrás». La directora de Emakunde asevera que «las actitudes de los jóvenes son un reflejo de la sociedad en la que vivimos y en la medida en que todavía no estamos en una sociedad igualitaria, los chicos y chicas van aprendiendo lo que les enseñamos. Los adultos tenemos una gran responsabilidad».

Empoderamiento. Es en este punto del coloquio cuando surge el tema del empoderamiento, término que no convence a todas. Mientras que Hernández, Landaida y Del Valle lo reivindican -es más «nos encanta»-, a Vidales no le acaba de convencer. La directora de Emakunde recuerda que «si no hay empoderamiento no hay igualdad, es una cuestión clave»; en cambio la genetista explica que «puede parecer una tontería, pero no suena a igualitario». Del Valle le comenta que «es algo tan sencillo como tomar las riendas de tu propia vida» y Vidales le rebate porque «se suele malinterpretar y parece que al empoderarte le quitas terreno a otro, cuando no es así». Hernández asevera que «no quitas terreno, lo recuperas». Teresa del Valle insiste: «El empoderamiento de las mujeres es básico. Si hay gente a la que le resulta difícil entenderlo es porque tiene algunos obstáculos. Por lo demás, es muy sencillo. Es una palabra que utilizo mucho y me ha servido para reflexionar sobre cuáles son mis fortalezas y mis debilidades, pero también para conocer otros discursos».

¿Mensaje recibido? Su Hernández considera que uno de los objetivos que les animó a trabajar para convertir este 8-M en una jornada histórica se ha cumplido porque «se ha llegado a gente a la que no había llegado antes. Es todo un proceso. En los dos últimos años ya había notado un poco más de presencia en las manifestaciones, sobre todo de jóvenes que han aportado nuevas maneras». Otra cosa es saber si el mensaje llega a las instituciones: «Creo que algo habrán recibido y algo, aunque sea poco, tendrán que hacer porque si no volveremos a salir a la calle. Con la fuerza que se ha visto que tenemos, sería tonto que no hicieran nada».

«Aunque sea poco, algo tendrán que hacer las instituciones, porque si no volveremos a la calle» Su Hernández Aparicio (Casa de las Mujeres)

En cambio, Teresa del Valle no cree que haya surgido «un planteamiento global, colectivo o institucional. Es imprescindible, por ejemplo, que se empiece a tener muy presente el tema de los cuidados a los dependientes. La sociedad vasca no tiene las herramientas para potenciar el reemplazo generacional y las instituciones no han pensado en ello. En estos momentos estamos más inclinados hacia el cuidado de las mascotas o la naturaleza, pero no estamos reflexionando por qué no apostamos por ese reemplazo generacional. Parece que estamos haciendo huelga de tener hijos o de criarlos». «Es que no hay políticas adecuadas para potenciar la maternidad ni la conciliación», añade Concha Vidales.

Para Landaida, que recuerda que en la Comunidad Vasca, entre Gobierno Vasco, diputaciones y ayuntamientos se invierten cerca de 31 millones en igualdad, el tema de los cuidados a dependientes debe ser reivindicado constantemente porque «son claves para el buen funcionamiento de una sociedad. Si se pone en el centro, las instituciones tendrán que tomar medidas». Y recuerda que el ejecutivo ha aprobado medidas para que los hombres puedan coger 16 semanas de permiso por paternidad. «Son cuestiones que tarde o temprano se tendrán que abordar porque la necesidad de conciliación de la vida personal, laboral y familiar es una realidad a la que dar respuesta». «Por eso el tema de los cuidados fue una de las reivindicaciones centrales del 8-M», concluye Hernández.

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