Muestras de apoyo, temor y demasiadas incertidumbres

DV SAN SEBASTIÁN.

La dramática situación en la que fue localizada la joven de Irun hizo saltar de inmediato todas las alarmas respecto a un posible caso de violencia contra las mujeres, y activó tanto a instituciones como a asociaciones, compañeros de trabajo, allegados a la chica y vecinos de Irun, que en los últimos días han salido en varias ocasiones a la calle para mostrar su repulsa ante la hipotética agresión, y mostrar su solidaridad con la víctima, que estuvo varias horas en coma debido al estado de hipotermia en el que fue localizada.

Ese hecho, y sobre todo, el lugar en el que fue hallada y la mordaza y las bridas con las que apareció maniatada desataron la indignación y la preocupación, sobre todo, de los vecinos de la ciudad fronteriza, entre los que durante estos días han circulado rumores y temores sobre quién o quiénes podrían ser los atacantes.

La incertidumbre llegaba sobre todo por la falta de una línea de investigación clara -al menos, en lo que ha trascendido públicamente-, y por la falta de informaciones sobre en qué círculo, si próximo o no a la joven, podría hallarse el supuesto agresor.

Las delicadas circunstancias que rodean el caso, en el que la familia ha defendido que existía alguna persona más implicada, aunque tampoco apuntaban hacia ningún sospechoso, han llevado a los investigadores a extremar la cautela y a cerciorarse completamente, mediante pruebas físicas, de lo sucedido antes de facilitar cualquier dato.

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