«El móvil que llevaba en el pantalón ardió y me quedé en calzoncillos»

Xabier B., donostiarra de 39 años, sostiene en su mano el móvil quemado.

Un donostiarra cuenta cómo le prendió un teléfono BQ al ir en moto

ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN.

El curioso caso del móvil incendiado tiene segunda parte. Esta vez protagonizada por un donostiarra de 39 años, Xabier B., a quien hace dos semanas el teléfono de la marca BQ Aquaris M5 -el mismo que ha provocado quemaduras a una usuaria vizcaína- comenzó a arderle dentro del bolsillo del pantalón, sin causa aparente. «Eran las doce del mediodía del jueves 24 de agosto. Iba en la moto por la calle Fuenterrabía, a la altura de Correos, donde tenía que hacer un envío -se afana en detalles para dar verosimilitud a su relato-. De repente, empecé a notar calor en la pierna y olor a quemado. Pensé que era algún fallo de la moto, pero al mirar vi salir humo y chispas de la bermuda. El teléfono móvil estaba ardiendo».

Lo que a continuación ocurrió despierta la risa del propio afectado, aunque la historia no es ninguna broma. «Intenté coger el móvil con la mano y sacarlo del bolsillo, pero era imposible porque ardía. Así que me quité las bermudas, y ahí me quedé en calzoncillos en mitad de la calle, porque si no me abrasaba». Los testigos, peatones, vecinos y algún comerciante, no daban crédito. «En ese momento cualquiera podría haber pensado que era un terrorista con una bomba. Había un señor mayor alucinando y un chaval joven con la boca abierta, casi tan en shock como yo. Enseguida se acercaron para preguntarme si estaba bien y qué estaba pasando».

La respuesta se derretía sobre el asfalto. «Tuve que esperar media hora más o menos hasta que pude coger el móvil del suelo. Ha dejado hasta la marca en el asfalto del calor que llegó a coger». La escena no tuvo desperdicio y por suerte el accidente no pasó a mayores. «Estuve un rato en calzoncillos y luego me puse la bermuda medio chamuscada. Me monté en la moto y fui a Correos a hacer el envío».

Es el mismo modelo, BQ Aquaris M5, que ha causado quemaduras a una usuaria vizcaína

Por entonces, aún no había trascendido la historia de la usuaria vizcaína que ha sufrido quemaduras en varios dedos al comenzar a arder su teléfono móvil, un BQ Aquaris M5, el mismo modelo del donostiarra denunciante. «Creí que mi caso era aislado. Pero ayer leí la historia de esta chica y del cabreo he pasado a la preocupación por el resto de usuarios. Voy a hacer todo lo posible para que retiren del mercado este modelo. Igual no lo logro, pero no tengo nada que perder», se conjura.

Denuncia interpuesta

Para empezar a plantar batalla, ya ha presentado una denuncia en un juzgado donostiarra, donde se han abierto diligencias. Por supuesto, también se ha puesto en comunicación con BQ, el fabricante español del teléfono, pero la respuesta recibida no ha sido la esperada. «La primera vez envié un mail con la reclamación. Me remitieron a otra dirección para que enviara las fotos del móvil quemado. Las envié el mismo jueves y el lunes todavía no me habían contestado. Me dijeron que no les habían llegado y las volví a enviar. Entonces me llamó un técnico, que me hizo varias preguntas: si había notado alguna anomalía o qué cargador de batería había utilizado. En el último mail que he recibido me sugieren que estos casos a veces ocurren por un mal uso del cargador, o por una sobreexposición a una fuente de calor, que sus baterías no explotan. Pero a mí simplemente me ardió el teléfono de repente», resume. Al conocer el caso de la usuaria vizcaína, la empresa adujo que «el uso tremendamente intensivo, golpes que pueden dañar la batería o el puerto de carga, cargar de forma incorrecta (con cualquier cargador o cable independientemente del amperaje del cargador) o que pase demasiado tiempo enchufado a la corriente (toda la noche cuando se necesitan solamente tres horas para que la batería esté completa), son hechos que hacen que las mínimas probabilidades de incidente aumenten».

Xabier insiste en que él no hizo nada de eso. Simplemente, llevaba el móvil en el bolsillo. «Pero han pasado de mí. Ni siquiera me han dado otro teléfono de sustitución». Lo que sí le han pedido es el aparato protagonista del accidente. «Eso tengo claro que no voy a hacer. Es la prueba de lo que me ha ocurrido».

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