Los Miura protagonizaron el encierro más rápido y con más heridos de las fiestas

La mítica ganadería dejó 11 trasladados, ninguno de ellos herido por asta de toro, en un encierro que batió récords de velocidad

PABLO OJER PAMPLONA

Los toros sevillanos de Miura se caracterizan por ser los más grandes de cuantos acuden a Pamplona. De hecho, de los 6 toros que corrieron el encierro de ayer, 4 sobrepasaban los 600 kilos de peso. Y también se consideran como la ganadería más noble, por lo que hicieron el recorrido sin distraerse con los mozos. Ayer cumplieron con creces. De hecho, corrieron el encierro más rápido de los Sanfermines 2017, con 2 minutos y 10 segundos, lo que también lo convierte en uno de los más rápidos de la historia.

Pero el tamaño de estos toros y la fuerza que desarrollaron también tuvo sus consecuencias negativas. Con la inercia de la carrera los toros empujaron a las tablas al montón que se formó en el tramo de Telefónica, lo que elevó notablemente el número de heridos. De hecho, casi todos los mozos que se vieron atrapados en ese montón tuvieron que pasar por el Complejo Hospitalario de Navarra. En total, 11 traslados.

2' 10''
duración.
2' 10''
Los sevillanos de Miura firmaron el encierro más rápido de este año.
23,5
velocidad media
de los astados ayer
La torada parecía tener prisa por llegar a chiqueros.

El herido que más preocupa es un ciudadano norteamericano que sufrió un traumatismo craneoencefálico, tiene dañado el cuero cabelludo y sufrió un varetazo en la espalda que le provocó sangre. Los médicos lo inspeccionaron ayer por si la herida era por asta de toro o solo un varetazo, es decir, golpe con el lateral del cuerno.

Del resto del recorrido no hay mucho más que contar. Los toros salieron impetuosos a toda velocidad pero sin mirar a los laterales donde se acumulaban los corredores, que no pudieron hacer más que mirar cómo les adelantaban los morlacos. Por la altura de Mercaderes, ya estaban cinco de los seis toros en cabeza de la manada y tras la curva de la Estafeta, estos se adelantaron a los cabestros. Incluso el sexto toro también dejó atrás a los bueyes y se unió a sus hermanos. Se cerraba así un ciclo de encierros de San Fermín que ha dejado un buen sabor de boca, con carreras rápidas por lo general y no demasiados heridos por asta de toro.

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