Miren Elgarresta: «Es demoledor que un tercio de los agresores sea menor de 30 años»

Miren Elgarresta posa en los jardines del Palacio Miramar de San Sebastián.
Miren Elgarresta posa en los jardines del Palacio Miramar de San Sebastián. / SARA SANTOS
Miren Elgarresta (Directora foral de Igualdad)

Lamenta que todavía hoy «se entiende que las mujeres son ciudadanas de segunda que pueden considerarse un objeto» y llama a atajar de raíz el problema del machismo

IGNACIO VILLAMERIEL

El inicio del verano lamentablemente ha dejado ya varios casos de agresiones sexistas en Gipuzkoa, algunas de ellas coincidiendo con las fiestas de algunos municipios. La directora del Órgano para la Igualdad de la Diputación de Gipuzkoa, Miren Elgarresta (Oñati, 1965) cree, no obstante, que la violencia contra las mujeres no entiende de épocas del año sino que «es una construcción cultural y social y un problema sistémico de nuestra sociedad que hay que combatir mediante la formación, la investigación, la prevención y la atención».

- ¿Qué está pasando para que de repente haya tantas agresiones sexuales?

- Cuando hablamos de casos de violencia no debemos centrarnos solo en el repunte en un momento concreto a lo largo del año. Porque de hecho, en los análisis que podemos hacer en la última década de los casos de asesinatos de mujeres, por ejemplo, percibimos que no existe una tendencia clara ni de aumento ni de descenso sino que hay una persistencia de la violencia machista en la sociedad. Pero, por citar un dato, de 2015 a 2016, sí que existe un descenso del número de mujeres asesinadas, que baja de 60 a 44 casos en el Estado. Y sin embargo, vemos un repunte en el primer semestre de este año.

«La violencia es la expresión dolorosa de una sociedad construida desde la desigualdad»

- ¿Se van a tomar medidas especiales ante este repunte de violencia machista?

- En esta legislatura, desde la Diputación se tomó como un eje estratégico trabajar la violencia contra las mujeres. Para ello pusimos en marcha la construcción de un plan que conocemos como 'Aurre!', que presentamos en noviembre del año pasado. Ese trabajo es bastante consistente, en el sentido de que intenta atajar la violencia de una manera sistemática. Hay que tener en cuenta que la violencia es una construcción cultural y social y un problema sistémico de nuestra sociedad. Por eso el plan 'Aurre!' se construye en cuatro ámbitos: formación, investigación, prevención y sensibilización-atención. Quizá, en los últimos años se ha atendido de una manera específica a los servicios de atención a la mujer víctima de violencia y, sin embargo, este plan intenta incorporar otros ámbitos como el de la prevención. Creemos que existe todavía muy poco conocimiento sobre cómo se construye la violencia, de ahí la importancia de trabajar la formación y la investigación constante con el objetivo de lograr la transformación de nuestra sociedad.

- ¿Qué le parecen las medidas adoptadas en Zarautz para reforzar la seguridad, como poner autobuses especiales, aumentar la seguridad nocturna, etc.?

- Creo que responden a la contingencia del número de casos de agresiones que se han producido. Concretamente, en menos de diez días ha habido dos casos de agresiones sexistas en Zarautz y considero que es normal que las autoridades de ese municipio intenten reforzar los mecanismos para poder prevenir nuevos ataques. Es una respuesta inmediata y necesaria porque se eleva el listón de la sensibilidad social y es necesario abordarlo con medidas inmediatas.

- ¿Los hombres deberían mandar un mensaje de repulsa más contundente ante esta violencia, como reclamó el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos?

- La sociedad en su conjunto tiene que lanzar un mensaje contundente y, dentro de la sociedad, los hombres deben tener un papel más activo. Sobre todo en los actos en los que se reprueban las agresiones sexistas.

«Los países más avanzados en políticas de igualdad son los que tienen más denuncias»

- ¿Las fiestas veraniegas son un territorio propicio para estos ataques?

- Recuerdo que el año pasado escribí un artículo de opinión en el que decía que 'Las agresiones no son para el verano'. En el ambiente festivo existen elementos que pueden precipitar los casos de violencia, como pueden ser el consumo elevado de alcohol o drogas, pero no son el motivo principal de las agresiones. Tenemos que entender que esto es una construcción cultural y social en la cual todavía se entiende que las mujeres son ciudadanas de segunda que pueden considerarse como un objeto y, por tanto, se falta a su dignidad y a su respeto desde esa construcción cultural y social.

- ¿Hay algún protocolo extra para combatir esta lacra durante las fiestas?

- En cada municipio la respuesta varía. En algunos sí que hay un protocolo ante las agresiones sexistas, que se activan en los periodos de fiestas. Hay municipios que no tienen protocolo y hay otros que lo tienen pero que no lo han desarrollado. Por tanto, nos encontramos con situaciones muy diferentes. Pero allí donde existe un protocolo se debe seguir. Si bien ahora se trabaja más desde el punto de vista de la prevención. Creo que se ha elevado el listón de sensibilización de la sociedad y en estos momentos, los municipios de Gipuzkoa sí que reparan en cómo actuar ante un caso de agresión sexista. También integran en los soportes de los programas festivos imágenes, mensajes y teléfonos de urgencia a los que pueden llamar las mujeres que sean víctimas de agresiones sexistas. En cualquier caso, la Diputación está definiendo (con la colaboración de Eudel y Emakunde) un protocolo armonizado y estandarizado para todo el territorio que se dará a conocer seguramente en noviembre.

«La educación ha fallado al transmitir los roles de género de padres a hijos»

- ¿Cuál es la manera para intentar frenar estas agresiones?

- No existe una acción única con la que se pueda atajar algo que se encuentra totalmente inserto en nuestra propia estructura social. La respuesta tiene que ser multifactorial, por eso el plan 'Aurre!' se construye en esos cuatro ámbitos que antes señalaba (formación, investigación, prevención y sensibilización-atención). Debemos actuar al unísono, porque desde una única acción no va a ser posible atajar la violencia. Lo que necesitamos es una transformación social y, teniendo en cuenta que la violencia es el resultado principal de las desigualdades estructurales en nuestra sociedad, hay que abordar los elementos de discriminación entre hombres y mujeres.

- ¿Cómo valora el hecho de que unos jóvenes puedan llegar a justificar una agresión sexual diciendo cosas como: 'Es que llevaba un escote que se lo merecía'?

- Pues porque consideran a la mujer como un objeto. No la consideran un sujeto que merece la dignidad, el respeto y unos derechos humanos que le corresponden, igual que a ellos mismos.

- ¿Pero no es sorprendente que sean personas jóvenes quienes hacen ese tipo de afirmaciones?

- Tenemos un dato que es demoledor, y es que el 32% de los agresores son menores de 30 años. La violencia es la expresión quizá más dolorosa de una sociedad construida desde la desigualdad entre hombres y mujeres. Debemos abordar ese apartado de las desigualdades que además se están transmitiendo generación tras generación. Por tanto, son necesarias acciones que vayan dirigidas hacia esas desigualdades para, de alguna manera, revertir esa transmisión que se está dando.

- ¿Ha fallado la educación entonces?

- Ha fallado la educación cuando decimos que se están transmitiendo los roles de género de una generación a otra. Estamos transmitiendo esas construcciones culturales y sociales de padres a hijos, de educadores a educandos, y esto es algo sistémico que abarca a toda la sociedad. No vamos a apuntar a los culpables, lo que tenemos que buscar son soluciones y crear modelos de referencia nuevos. Hay que cambiar los modelos que hemos tenido porque no sirven para construir una sociedad en igualdad de condiciones para hombres y mujeres.

«La vergüenza y el miedo pueden ser los motivos por los que las víctimas no denuncian»

- ¿Y cómo se cambian?

- Pues, por ejemplo, en el ámbito del empleo tenemos que atajar la mayor desigualdad que tenemos las mujeres, que es la llamada brecha salarial. Esta brecha se genera porque existe una división sexual del trabajo en la que culturalmente se orientan a las mujeres hacia profesiones ligadas a la sanidad, al mundo de los cuidados, y en cambio se orientan a los hombres a otras profesiones que tienen retribuciones salariales superiores. Tenemos diferencias, por tanto, desde la opción profesional. Debemos trabajar orientando a los niños y a las niñas en igualdad de condiciones y de oportunidades. Ese puede ser uno de los ámbitos ligados a los estereotipos.

- ¿A día de hoy la sociedad sigue siendo machista?

- Al menos desigual. Sigue construyendo el papel del hombre y de la mujer de una manera diferente. Aparentemente se dan las mismas oportunidades pero esa transmisión de los roles de género de los que hemos hablado se hace de una manera muy naturalizada. Ahora mismo intentamos deconstruir ese modelo social y eso no es fácil. Siempre digo que es más fácil desintegrar un átomo antes que deconstruir los prejuicios sociales que están construidos de una manera naturalizada en nuestra sociedad. Lamentablemente, eso no se hace de la noche a la mañana ni desde una única institución, sino a través de un trabajo compartido entre los agentes sociales, económicos y del conjunto de las instituciones.

- En el primer trimestre de este año han aumentado un 30% los casos de agresiones con respecto al 2016.

- Lo lógico es que aumenten porque, de hecho, los países más avanzados en políticas de igualdad (como pueden ser los nórdicos) son los que tienen mayor número de casos de agresiones sexistas denunciados. Es decir, a medida que la sociedad se hace más igualitaria y se sensibiliza más ante los casos de violencia sexista, se desinhibe y se produce un mayor número de denuncias porque ya no existe el miedo. Es mejor denunciarlo que intentar solucionarlo por uno mismo.

- ¿Cuáles pueden ser los motivos por los que una mujer víctima de agresión sexista no denuncie a su agresor?

- La vergüenza puede ser uno de los motivos que todavía persisten, pero también el miedo. Aún hoy existen muchos motivos por los cuales las mujeres no dan el paso de denunciar, no existe un factor único.

- ¿Qué papel cree que deben jugar los medios de comunicación a este respecto?

- Los medios son el tercer agente de socialización de nuestra sociedad, luego su papel es muy importante en todos los sentidos. No solo a la hora de abordar todos los casos de agresión sexista sino también a la hora de transmitir tanto verbal como visualmente modelos de sociedad que pueden ahondar aún más en las desigualdades entre hombres y mujeres. Al igual que otro agente social, los medios de comunicación todavía necesitan formarse a la hora de abordar estos casos, tener cuidado al utilizar un lenguaje no sexista y conocer bien los protocolos de actuación ante los casos de violencia contra las mujeres para minimizar lo máximo posible las revictimizaciones de quienes han sufrido una agresión sexista.

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