Medio Ambiente instala cabinas para analizar el aire en los alrededores de la incineradora

Imagen aérea de la parcela de Arzabaleta, con estructuras que superan la cota cero. /D. VICENTE
Imagen aérea de la parcela de Arzabaleta, con estructuras que superan la cota cero. / D. VICENTE

El primer aparato se instalará en Lasarte-Oria, pero al tratarse de un dispositivo móvil podrá cambiarse su ubicación cuando se considere necesario

E. VALLEJO SAN SEBASTIÁN.

No ha habido debate sobre la construcción de la incineradora de Zubieta en el que la salud de aquellos que viven en su entorno más cercano no haya sido uno de los argumentos expuestos. Frente a los colectivos que protestan contra la planta, la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, desde Osakidetza, han elaborado informes en los que se garantiza la seguridad de la infraestructura y en los que además se certifica que las instalaciones se levantarán con la última tecnología. Ahora, cuando ya asoma el esqueleto de la obra, se suma otro elemento que contribuirá a mantener bajo vigilancia la calidad del aire en el entorno de Zubieta.

Mientras que la UTE compuesta por las empresas guipuzcoanas Moyua, Altuna y Uria, Murias y LKS, más Urbaser y la firma alemana Steinmüller Babcock avanzan sobre el terreno, con la apertura de fosos de las instalaciones principales e instalando muros pantalla, los departamentos de Medio Ambiente del Gobierno Vasco y de la Diputación Foral de Gipuzkoa centran sus esfuerzos en cumplir aquello que llevan asegurando desde que se empezara a hablar de la necesidad de construir una planta de valorización energética.

La viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, acompañada del diputado José Ignacio Asensio presentarán hoy por la mañana una cabina móvil encargada de medir la calidad del aire y llevar así un control de la aptitud del mismo. Este primer aparato estará ubicado en Lasarte-Oria, aunque su portabilidad permitirá precisamente cambiarlo de ubicación según se considere necesario.

Trabajo coordinado

Poco más de medio año ha pasado desde que dieran el pistoletazo de salida a los trabajos sobre el terreno de Zubieta. El mismo tiempo que llevan las empresas involucradas tratando de hacer frente a una de las mayores complicaciones con la que están teniendo que lidiar: respetar el cronograma pactado manteniendo una alta coordinación.

Según fuentes cercanas a la dirección de la obra, este hecho está suponiendo todo un reto, teniendo en cuenta que se debe integrar y armonizar en un espacio pequeño muchos grupos de trabajo diferentes en actuaciones diversas. La media durante estos seis meses de obra ha ascendido a 120 trabajadores operando de manera simultánea sobre las diferentes estructuras del complejo, con picos de 150 en las jornadas más intensas y días en las que la densidad ha descendido hasta unos 100 operarios.

Durante las próximas semanas, las obras empezarán a tomar verticalidad. Los primeros equipos tecnológicos, que llegan de Alemania de la mano de la firma Steinmüller Babcock -un referente en la materia-, aportarán el primer gran hito cualitativo de la obra, obligando a duplicar el número de trabajadores en acción en los altos de Zubieta. Dicha instalación se llevará a cabo a inicios del próximo año, y será este próximo mes de diciembre cuando empiecen con la colocación de grúas especiales que habiliten las maniobras necesarias.

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