El mayor golpe al tráfico de droga en Gipuzkoa enfrenta a nueve personas a 119 años de cárcel

Miembros de Vigilancia Aduanera descargan la droga del velero en el puerto de Zumaia, en octubre de 2011.
Miembros de Vigilancia Aduanera descargan la droga del velero en el puerto de Zumaia, en octubre de 2011. / ARIZMENDI

El caso del velero que llegó a Zumaia con 600 kilos de cocaína se juzga desde este lunes

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN

. Después de siete años, llega el momento de la verdad, la hora del juicio. Nueve personas se sentarán a partir de mañana en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Gipuzkoa por el mayor golpe asestado en los últimos veinticinco años a las redes que manejan los hilos del tráfico de drogas en Gipuzkoa. Una operación de la Agencia Tributaria permitió la incautación de un alijo de cocaína de casi 600 kilos. La droga era transportada en un velero, el 'Catalejo'. A bordo del mismo viajaban un ciudadano del Reino Unido y otro de Holanda. Las posteriores averiguaciones permitieron detener a otras siete personas, entre ellas al presunto jefe de esta organización, a su esposa, nacida en Cali, y a su lugarteniente, natural asimismo de Colombia. La Fiscalía pide penas que suman 119 años.

La vista oral se prolongará a lo largo de cuatro semanas, en sesiones de lunes a miércoles. La última de ellas está señalada para el 4 de octubre.

VIAJE:
En enero de 2011 la organización planificó un transporte por mar de casi 600 kilos de cocaína desde Suramérica a Euskadi.
VELERO:
Se adquirió un velero, el 'Catalejo', que costó 86.000 euros y la travesía comenzó en septiembre de 2011.
LLEGADA
El 5 de octubre el barco llegó a Zumaia con dos tripulantes, uno británico y otro holandés.
CONTACTO
Ya en tierra, los navegantes se comunicaron con sus contactos que acudieron desde Bilbao para la descarga.
ARRESTOS:
Los tripulantes fueron arrestados. Los cómplices vieron la operación y abandonaron el lugar.
LOS DETENIDOS:
La operación policial se saldó con nueve personas detenidas, entre ellas el cabecilla de la organización, de Barakaldo, y su lugarteniente, de nacionalidad colombiana. También fueron arrestados la esposa del jefe, su madre y dos presuntos colaboradores, además de los dos tripulantes del velero. La Fiscalía solicita penas que oscilan entre los 27 años para el supuesto cerebro de la red y los 3 para la esposa por blanqueo. Para la madre reclama 4,6 años. Para los restantes se piden entre 20 y 12 años.

Según sostiene la Fiscalía de Gipuzkoa, los presuntos miembros de la organización conformaban en 2011 un «equipo criminal» dedicado al suministro «en el mercado ilícito de sustancias estupefacientes en grandes cantidades». La «coordinación y dirección» del grupo recaía en José María R.D., de 40 años y natural de Barakaldo, precisa la acusación.

La operación se diseñó meses antes. El objetivo era el transporte de un alijo de 594 kilos de droga desde Suramérica a España vía marítima. El fiscal antidroga del País Vasco, David Mayor, sostiene en su escrito de conclusiones provisionales que el cerebro del grupo realizó diversos viajes a Colombia y Venezuela, tanto para concertar la adquisición de la cocaína como para planificar la compra de la embarcación.

El navío finalmente elegido fue el 'Catalejo', un velero de línea clásica que en el mundo de la navegación se conoce como sketch. Construido en madera, de trece metros de eslora y dos mástiles, estaba perfectamente equipado para grandes travesías. «Era el idóneo para cruzar el Atlántico», reconocen fuentes de la Agencia Tributaria. El jefe de la red, afirma la Fiscalía, dispuso del capital para la compra del velero, por el que se pactó un precio de 86.000 euros. Así, José María R.D. facilitó a uno de los tripulantes, al británico Daniel James O., 15.000 euros en efectivo como adelanto. Los restantes 71.000 fueron remitidos al vendedor mediante transferencias bancarias por otros dos de los acusados, entre ellos el supuesto «lugarteniente» de la organización, el ciudadano colombiano Alexander P.

Seguidamente, de acuerdo al relato fiscal, el cabecilla dio a los tripulantes las instrucciones precisas para la singladura. Asimismo, les facilitó los números de teléfono para que una vez llegaran a puerto se pusiesen en contacto con él.

Estrecho seguimiento

La partida del 'Catalejo' no pasó desapercibida para los cuerpos que investigan las redes del narcotráfico. La Policía británica tenía más que fundadas sospechas de que este velero, de pabellón inglés, se dedicaba desde hacía tiempo al transporte de drogas. Era una embarcación conocida en ámbitos policiales.

Las averiguaciones permitieron a los investigadores ingleses saber que el barco habría partido en septiembre desde el Caribe cargado con el alijo. A partir de ese instante se estableció un dispositivo de seguimiento. La travesía por el Atlántico fue observada por efectivos aeronavales.

Tras surcar el océano, el velero efectuó una escala en Azores y desde allí puso rumbo a Zumaia. La navegación estaba siendo seguida a través del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado. Poco antes de que el 'Catalejo' se adentrase en aguas del Cantábrico, efectivos del SVA se sumaron a las tareas de seguimiento que se mantuvieron hasta que llegó a Gipuzkoa.

El barco arribó en la mañana del miércoles 5 de octubre a Zumaia. Tras cruzar la barra y adentrarse en la dársena, se dirigió directamente hacia uno de los amarres del pantalán número 6.

Los tripulantes realizaron diversas llamadas a los números de contacto que les habían sido facilitados. En cuanto el jefe de la organización tuvo conocimiento de la arribada «dio las instrucciones necesarias a su equipo de colaboradores para proceder a alijar la cocaína», señala el escrito de acusación.

De esta forma, uno de los acusados alquiló la furgoneta en Bilbao y acompañado del lugarteniente se desplazó a Zumaia. Asimismo, el cabecilla ordenó a otro de los acusados que le llevase al puerto. Todos ellos se reunieron en la localidad costera guipuzcoana donde entablaron contacto con la tripulación. Tras este primer encuentro, el grupo del jefe se ausentó temporalmente de la zona y solo se quedaron quienes realizaron la travesía.

Gran pureza

Eran las tres de la tarde cuando estos dos navegantes fueron abordados por funcionarios de la Agencia Tributaria. Los miembros de esta unidad, perteneciente al Ministerio de Economía y Hacienda, accedieron al interior del navío y hallaron 594 kilos de cocaína en veinticuatro fardos, repartidos en paquetes de algo más de un kilo. La droga, de una pureza del 79,2%, permanecía distribuida por todo el interior del barco. La valoración en el mercado ilícito de la cocaína ascendía a 66 millones.

Las cuatro personas que se habían desplazado desde Bilbao, ajenas al operativo que se había desarrollado, se personaron de nuevo en el puerto para intentar la descarga. Sin embargo, al percibir la presencia en el lugar de los miembros de la Agencia Tributaria, se dieron a la fuga, si bien antes efectuaron dos llamadas a Colombia, presumiblemente para informar del hecho.

La Fiscalía imputa al supuesto cabecilla un delito contra la salud público y pertenencia a organización criminal, por el que solicita 18 años. Asimismo, le acusa de blanqueo, por el que reclama 9 años más. A este acusado le defiende el exmagistrado de la Audiencia Nacional y actual letrado Javier Gómez de Liaño, que fue abogado también del extesorero del PP, Luis Bárcenas.

En la causa se encuentra procesada la esposa del presunto traficante, Nataly C.B., nacida en Cali, para quien solicitan tres años de cárcel por supuesto blanqueo. Su abogada es la exfiscal del Tribunal Supremo María Dolores Márquez de Prado y compañera de Gómez de Liaño.

En el banquillo de los acusados se sentará también la madre del cerebro de la red, imputada por blanqueo y para quien piden 4,6 años. Además se solicitan multas que oscilan entre los 398 millones que pide para el jefe y los 111.000 euros que reclama para su mujer.

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