Margarita Uria: «Los datos pueden ser un negocio y muchas veces los cedemos gratis»

Margarita Uria, directora de la Agencia Vasca de Protección de Datos, posa en su despacho de Vitoria./IOSU ONANDIA
Margarita Uria, directora de la Agencia Vasca de Protección de Datos, posa en su despacho de Vitoria. / IOSU ONANDIA
Margarita Uria (Directora de la Agencia Vasca de Protección de Datos)

«Antes dábamos nuestros datos para recibir solo una muestra de regalo, ahora nos cuidamos más, pero no hay que bajar la guardia», afirma Uria

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

En la sede del antiguo seminario de Vitoria, en un lugar bucólico, está la Agencia Vasca de Protección de Datos. «Nos dedicamos al derecho a la protección de datos en relación con la privacidad de las personas en todo el sector público vasco», afirma su directora, Margarita Uria. Licenciada en Derecho, letrada de los servicios jurídicos del Gobierno Vasco y vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2008 y 2013, Uria (Bilbao, 1953) aplica desde hace poco más de un año su experiencia legal a la delimitación de la frontera entre lo público y lo privado al frente de este órgano en el que trabajan 16 personas. «Además de proteger los datos de los ciudadanos, ahora hay una proposición presentada por el PNV y el PSE para que esta agencia sea también de transparencia».

- ¿Cuáles son los casos más frecuentes que se les presentan?

- Los accesos a las historias clínicas, por ejemplo. Hubo un tiempo en el que todos éramos más o menos alegres en relación a lo que las administraciones sabían sobre nosotros. Ahora nos preguntamos más qué saben y para qué lo van a utilizar. A las historias clínicas podían acceder todos los médicos, hoy solo puede hacerlo el tuyo y con una clave previa. Si se hace de manera que no procede, evidentemente es sancionable. También importa mucho la videovigilancia, tanto la policial como la que existe en otros espacios, pero con una evolución: en el equilibrio entre libertad y seguridad, en muchos ambientes se va extendiendo la idea de que no es malo estar videovigilados si eso los hace más seguros.

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- ¿Cuáles son las competencias de la agencia?

- Es un órgano independiente y muy cercano, y así nos lo hacen percibir tantos las administraciones a las que servimos como la propia ciudadanía. Tenemos poderes de investigación y correctivos. También poderes de autorización y consultivos. Nos dedicamos al derecho a la protección de datos en relación con la privacidad y creo que es un órgano bien valorado por las personas.

- ¿Cómo ayudan a esas personas?

- Las quejas que nos llegan se analizan y se investigan. Nos consultan desde la utilización de datos que afectan a menores en el ámbito educativo, hasta personas que han visto cómo, en relación a una solicitud de una ayuda social, se han hecho públicos datos suyos. Utilizamos canales multiservicio para ayudar a esa gente. Se puede acceder a la agencia no solo mediante una denuncia formal sino por teléfono o vía telemática.

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- ¿Se vulneran a menudo los datos de los ciudadanos?

- No, en general las administraciones cuidan bien nuestros datos, pero casos existen, y el que se siente agraviado o cree que en su caso no se ha funcionado adecuadamente, puede acudir a nosotros para sentirse amparado y tutelado. Otro ejemplo de casos en los que hemos recibido quejas tienen que ver con los datos que maneja la Educación: La exposición de las notas en el aula con nombres y apellidos de todos los alumnos es ya es imposible, cada uno accede con su clave particular.

- ¿Y qué hacen en esos casos?

- Tenemos que ponderar siempre. Nuestra tarea no es la aplicación matemática del derecho, sino que tiene que ser proporcionada y razonable. Un juego de equilibrios en el que tenemos claro que el derecho del otro siempre está también ahí.

- ¿Cada vez somos más precavidos a la hora de no dar nuestros datos a la ligera?

- Sí, antes los dábamos para que nos mandasen solo unas muestras en una perfumería, por ejemplo. Ahora nos cuidamos un poco más al preguntarnos dónde irá a parar esa información. Conviene recordar que nuestros datos pueden ser un negocio para algunos, que además en muchos casos cedemos gratis.

- ¿Las empresas que se dedican a vender esos datos son legales?

- Sí, tiene que ser uno mismo el que sepa lo que da y que esté muy claro en lo que consiente y en lo que no. Aunque con la entrada en vigor del reglamento europeo en mayo del año que viene se buscará ser mucho más duro en cuanto a los consentimientos tácitos. Tendrá que estar muy claro que tu consentimiento es expreso.

- ¿Qué consejos básicos daría a la gente para que no se vulnere su privacidad?

- Primero conviene recordarles que tienen un derecho fundamental a que su esfera de privacidad les corresponde a ellos. Solo debe saberse lo que ellos quieran que se sepa. En un tiempo reciente hemos vivido la efervescencia de medios variados y la difusión enorme que tienen, pero recomendaría no tener una exposición excesiva y no publicar más datos de los debidos.

- ¿Lo que se sube a internet difícilmente se puede borrar?

- Bueno, existe lo que se da en llamar derecho al olvido que tiene su base en la Ley de Protección de Datos, vigente actualmente. Los llamados derechos Arco. Tirando de ahí, un ciudadano español llegó a litigar con el Tribunal de Justicia de Luxemburgo queriendo que desaparecieran datos suyos de Google. Ganó, tras una célebre sentencia que obliga a que los datos se queden en la red pero que no se pueda acceder a ellos. Y eso sí que nos lo piden los ciudadanos. Si yo concurrí a unas oposiciones y no las saqué no tiene por qué estar en la red toda la vida, por ejemplo. Existen formularios, tanto en la Agencia Vasca como en la Estatal para que esos datos no sean visibles. Primero tienes que pedírselo a quien tiene tus datos, y si no te hace caso, puedes recurrir a nosotros. En algunos casos procede y en otros no.

- ¿Y eso quién lo decide?

- Hay datos en los que es claro, pero hay otros en los que la administración que se niega a que eso desaparezca se basa en una apoyadura legal. Sobre todo recibimos muchas reclamaciones para suprimir datos sanitarios: procesos de una depresión o un trastorno de ansiedad, que no tienen por qué quedar petrificados en tu historia clínica. Con mucha frecuencia nos piden que desaparezcan ese tipo de datos. También si algún chaval ha pasado por un psicólogo, los padres solicitan que esa información no sea pública porque puede condicionar al niño.

- ¿Qué hay de las medidas de protección hacia los menores?

- Es uno de los campos importantes de actuación. Recientemente estuvimos corrigiendo una guía que había hecho el Departamento de Educación en relación con quienes practican deporte con menores. Qué pueden hacer y qué no. Había unos códigos de buenas conductas para entrenadores, árbitros o profesores. Además, el año pasado premiamos a la Ertzaintza por los cursos de protección en internet que imparten en los colegios para enseñarles a los menores a qué se exponen.

- ¿Qué irregularidades son las más frecuentes?

- La utilización de datos excesivos, la negativa a la portabilidad o las referidas a la solicitud de anulación o cancelación de datos. Nosotros nos encargamos del sector público (ayuntamientos, diputaciones, etc), y es a la Agencia española a quien le toca bregar con el sector privado.

- ¿Las redes wifi son seguras?

- Depende. No es muy aconsejable hacer una operación bancaria desde un sitio público como un cibercafé, por ejemplo.

- ¿La receta es el sentido común?

- Sí, que a veces es complicado en los segmentos de edad más jóvenes, que son más inconscientes. Pero también en el segmento de quienes hemos accedido tarde a esos medios y que nos pueden llegar a entusiasmar. Ves a las amonas y aitonas compartiendo fotos de sus nietos sin saber dónde pueden acabar esas imágenes. La tercera edad somos más vulnerables ante el hallazgo de unos medios en los que no hemos sido educados.

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