'La maquinona' abre paso al TAV

Un tren sale del túnel de Gaintzurizketa, mientras la tuneladora trabaja en la ampliación del gálibo.

La innovadora tuneladora imprime velocidad a las obras del tercer hilo entre Irun y Astigarraga. Su estructura permite el tránsito de trenes mientras amplía el gálibo de túneles como el de Gaintzurizketa, el primero donde se prueba

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

La de Gaintzurizketa también tiene nombre, como 'Bertha', la descomunal tuneladora de más de 100 metros de largo y 17 de diámetro que ha excavado cuatro años el subsuelo de Seattle. La guipuzcoana se llama 'La maquinona'. Así la ha bautizado el contratista. Pero no debe el nombre a sus dimensiones, mucho más reducidas que la infraestructura americana, sino a las características técnicas que la hacen única y la llevan a ser valorada internacionalmente como una revolución a la hora de abrir paso, en este caso, al TAV en Gipuzkoa. Su mayor y más preciada virtud: permitir el paso de los trenes mientras trabaja en la ampliación del gálibo de los túneles. Un trabajo que ha empezado a hacer por Gaintzurizketa, pero que continuará en los otros dos que también jalonan la vía entre Astigarraga e Irun, la primera por la que circularán los trenes de ancho internacional y alta velocidad procedentes de Francia, gracias a la adaptación mediante un tercer raíl.

Las noticias sobre el avance de los trabajos en este trazado ya están comunicadas. El ministro de Fomento, en su reciente visita, mantuvo el plazo de 2019 para ver circular los primeros trenes y recordó que el coste total de la inversión asciende a 165 millones de euros. Pero las explicaciones de los técnicos que sostienen ambos datos no llegaron hasta la ciudadanía. Y buena parte de ellas, tienen que ver con la novedosa tuneladora. «Hay precedentes más sencillos que se probaron en Alemania, pero ésta es la primera con sus características», indica como preámbulo el máximo responsable de la obra del tercer raíl, Eugenio Nasarre.

Las claves de su potencialidad están en su estructura, que «protege el sistema ferroviario como un escudo»; y en su capacidad de rendimiento, «diez veces más que las tuneladoras utilizadas hasta la fecha», añade el técnico, que reconoce el proceso de aprendizaje que todo el personal está llevando a cabo también para manejarla y maximizar su uso.

'La maquinona' llegó a Gaintzurizketa el pasado mes de julio, pero su puesta en marcha ha requerido más de un mes de trabajos previos e instalación: asegurar el emboquille -la entrada al túnel-, colocar una catenaria rígida, reducir la doble vía a una sola y moverla al centro -con la consiguiente supresión de frecuencias en el servicio ferroviario-, o habilitar los dos carriles en los laterales por los que la máquina va avanzando en el túnel, de 535,5 metros de largo.

Los datos

35 metros.
Es la longitud de la tuneladora, que se divide en cuatro módulos que permiten proteger el tráfico ferroviario y a los trabajadores de desprendimientos mientras se amplía el gálibo.
2 metros/día.
Es la capacidad de avance en la excavación de la tuneladora, que ahora trabaja 24 horas todos los días de la semana.

Acondicionado el espacio, la máquina, de 35 metros de longitud, inició la excavación para ampliar el gálibo 1,5 metros más en todo el arco. Un armazón, que ahora reposa junto a la vía, sirvió para montar la estructura, que consta de cuatro módulos y que tras casi dos meses de trabajo ya ha logrado un rendimiento óptimo y se adentra en el túnel a un ritmo de dos metros/día. «Aunque esperamos conseguir algo más», apunta Nasarre. Además, la tuneladora apenas descansa unos minutos en unas jornadas que desde esta semana son ininterrumpidas. Está operativa 24 horas y 7 días a la semana -con hasta cinco equipos de trabajadores que se turnan-, ya que no hay que limitarse solo a excavar «de noche porque los trenes pueden seguir circulando».

Escudo protector

El mecanismo, grosso modo, funciona así. El primer módulo, el de sostenimiento, es el que se acopla a la cavidad original y, a modo de «escudo, protege el frente de excavación para evitar desprendimientos». «La gran virtud es que protege el sistema ferroviario, con lo que los trenes pasan por debajo con seguridad aunque con limitaciones de velocidad o frecuencia», explica el responsable de la obra. «Y al mismo tiempo protege a los trabajadores, que permanecen dentro del túnel» cuando pasa un convoy, pero a salvo en la máquina, y además con el aviso acústico previo de la llegada del tren.

En Gaintzurizketa, el gálibo se va a ampliar casi 1,5 metros en todo el arco para posibilitar la circulación no solo de trenes de alta velocidad con ancho UIC, sino además pensando en las autopistas ferroviarias. A Fomento o al Gobierno Vasco les gustaría impulsar en el futuro el transporte de mercancías: subir los camiones a trenes y llegar hasta las plataformas logísticas.

Túneles

Gaintzurizketa
Es el primer túnel donde se utiliza. Mide 535,5 metros de longitud, y su cavidad se amplía 1,5 metros.
Capuchinos
Será el siguiente. Mide 196 metros de largo.
Loiola
La tuneladora terminará trabajando ahí. Mide 288 metros.

Una vez asegurada la bóveda original, el segundo módulo es el encargado de excavar, mediante unos martillos o brazos hidráulicos que percuten la piedra. Los escombros caen a un depósito y tras cada turno, unos pequeños vehículos los sacan fuera del túnel.

La tercera unidad, la de perforación, es la que «permite los trabajos de sujeción y revestimiento del túnel» conforme se va ampliando la cavidad. Y la última, la que alberga todos los equipos auxiliares que permiten el trabajo de los tres primeros módulos y el centro de operaciones desde el que se maneja todo el engranaje.

Según el ritmo de trabajo «ya conseguido» y el que se espera lograr en próximas semanas, el trabajo de la tuneladora en Gaintzurizketa puede estar terminado en un año. «Y no en los diez que se podría haber tardado con las máquinas tradicionales y trabajando solo de noche». Ese plazo, advierte Nasarre, no significa, que ya acabe la obra en ese punto. «Quedarán todavía otros cinco o seis meses para el revestimiento final del túnel, acondicionar la vía o los pasillos de evacuación», añade el jefe máximo de la obra. En ese tiempo, la tuneladora se trasladará a su siguiente destino, el túnel de Capuchinos, de 196 metros de largo. Allí requerirá el mismo proceso de montaje para ampliar el gálibo del último túnel y una vez concluido, se llevará al de Loiola, de 288 metros, la última parada de momento para 'La maquinona'. «La única condicionante es que no se tendrán los tres túneles a la vez en vía única». La afección al servicio será escalonada.

Los nuevos huecos permitirán en 2019 el paso desde la frontera hasta San Sebastián de los primeros trenes de alta velocidad. Es el plazo que mantiene Fomento, pero eso no significa que la obra esté para entonces acabada, aclara el responsable técnico, más cuidadoso con los tiempos.

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