Mantienen la petición de 11 años para un padre acusado de abusar de su hija en Gipuzkoa

Mantienen la petición de 11 años para un padre acusado de abusar de su hija en Gipuzkoa

La víctima, que era menor de edad en la fecha en la que tuvieron lugar los hechos, afirmó que el acusado «no dejaba de insistir y al final cedí»

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

La Fiscalía de Gipuzkoa ha solicitado este miércoles penas que suman once años de prisión para un hombre de 61 años acusado de dos delitos de abuso sexual, uno de ellos con penetración, cometidos sobre la hija de su compañera sentimental. Durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Donostia, el acusado negó las imputaciones, en tanto que la víctima se ratificó en el contenido de la denuncia.

Los hechos que fueron juzgados en la Sección Primera tienen su origen en una relación que el acusado inició en 1990 con su pareja, que en aquel momento tenía una hija de tres años. Durante los dieciséis años que duró dicha relación, el investigado desarrolló a todos los efectos la función de padre respecto a la niña, a la que dio su apellido.

Según ha mantenido este miércoles en el juicio el fiscal Javier Zaragoza, en el «curso de esta convivencia», y particularmente a lo largo de 2004, el acusado mantuvo, al menos en dos ocasiones, relaciones sexuales con su hijastra, cuando ésta contaba ya con unos diecisiete años.

La primera vez, el padre pidió a la menor que se desnudara y se tumbara en la cama, donde la sometió a diversos tocamientos y le introdujo los dedos en la vagina.

El caso, juzgado este miércoles en la Audiencia Provincial de Donostia, ha quedado visto para sentencia

El segundo de los hechos se produjo al día siguiente. Esa vez, el acusado, «en su intención de obtener una satisfacción de contenido sexual», pidió a la menor que le masturbara. Finalmente, ante la insistencia por parte del acusado, la víctima terminó cediendo a los deseos del acusado.

El ministerio público ha sostenido que el investigado consiguió que la menor realizara dichos actos a pesar de la «contumaz resistencia» de la joven y prevaliéndose de la relación de parentesco que tenía sobre su hija. Ha recordado el fiscal que en aquellas fechas la víctima dependía del acusado y sufría crisis nerviosas como consecuencia de sus relaciones sociales. «El acusado, con pleno conocimiento de la situación por la que la joven pasaba, dirigió sus facultades paternas no ya a proteger a la menor sino a obtener una satisfacción de contenido sexual».

Durante el juicio, el acusado negó los hechos, dijo que había querido a la menor como si fuera su hija biológica y rechazó haber abusado de ella. El imputado atribuyó la denuncia a una animadversión hacia su persona, después de que en una ocasión informara a la Policía sobre el paradero de un hermano de la víctima que se había fugado de una prisión, y por la desaprobación de la relación que mantenía con un chico, que en actualidad es su marido.

La víctima, por su parte, que en la actualidad tiene 31 años, se ratificó en el contenido de la denuncia en la que se sustenta este proceso. La mujer, que declaró por videoconferencia desde una sala contigua para evitar el contacto visual con su padre, aseguró que en las dos ocasiones en las que cedió a los deseos de su padre lo hizo porque «insistía, insistía e insistía... Me sentía obligada. Me decía que era bueno para mí para que desapareciera el miedo por lo que me había hecho un chico. Al final cedí para que me dejara en paz», declaró la víctima.

La mujer se refería a un incidente que sufrió siendo una adolescente cuando, según dijo, «un chico intentó sobrepasarse conmigo», episodio que, sin embargo, su madre lo calificó de intento de violación. La víctima señaló que este hecho unido al acoso que sufrió por parte de una amigas condicionó su adolescencia.

En la vista, el acusado, de 61 años, negó los hechos y su defensa solicitó la absolución

La mujer reconoció que llegó a tener miedo de su padre, principalmente cuando bebía, una circunstancia que se sucedía con cierta frecuencia.

En la vista también testificó la madre y exesposa del acusado. Esta manifestó que durante años observó que su pareja se mostraba especialmente cariñosa con su hija, una circunstancia que atribuyó al grado de afectividad que le unía a ella.

Durante los informes, la Fiscalía y la acusación particular mantuvieron su petición de condena que se eleva a 11 años de prisión, mientras que la defensa demandó la absolución.

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