«Más que un don, es una maldición»

Cientos de personas pasan cada tarde por el Salón del Esoterismo en el Palacio Miramar. / Vídeo: Michael Susin - Iñigo Sánchez / Foto: José Mari López

Tarotistas profesionales y médium reciben a cientos de curiosos de todo el territorio hasta el domingo. La vigésimocuarta edición del Salón de Esoterismo y Terapias Naturales permanece abierta desde el viernes en el Palacio Miramar

OLAIA OYARZUNSAN SEBASTIÁN.

«A los 14 años miré a una compañera de clase y, de manera repentina, le dije que un familiar suyo iba a tener un accidente de coche. Efectivamente, así paso». Con una baraja marsellesa entre sus manos, rodeada de una treintena de tarotistas y videntes, una joven donostiarra relata su primera experiencia espiritual. Lo hace en uno de los salones del Palacio Miramar de Donostia, que un año más ha abierto sus puertas a la vigésima cuarta edición del Salón Internacional de Esoterismo y Terapias Naturales. Muchos curiosos pueden disfrutar desde el pasado viernes hasta el próximo domingo de una velada única a la que solo se puede asistir una semana en verano. El horario es de 11.00 a 13.00 horas y por la tarde, de 17.00 a 21.00 horas.

La donostiarra se esconde bajo el seudónimo 'Ilargi'. Se define como tarotista a 'tiempo parcial', solo ejerce la semana que se celebra esta feria esotérica. El resto del año es profesora de primaria. Para ella, preservar su anonimato es «esencial» porque, según denuncia, «existen muchos prejuicios alrededor de esta profesión» que le «impiden mostrarse tal y como es todos los días del año». «No me gusta decir que tengo un don como vidente, creo que en muchos casos es una maldición», añade justificando su secretismo.

En el salón, hay quienes siguen un pequeño ritual tocando piedras antes de leer cartas, o los que antes de empezar la consulta de videncia piden a los presentes que permanezcan con los ojos cerrados. La diversidad quizá sea la característica más visible de este salón. 'Ilargi' utiliza dos barajas: 'Oisho' y la 'Marsellesa', cartas que recibió de su tía abuela -muy aficionada al arte predictivo-. «Utilizo el tarot de forma terapéutica, ayudo a las personas a encontrar los bloqueos del presente para que eviten tener trabas en el futuro», afirma 'Ilargi'.

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Este Salón Internacional de Esoterismo y Terapias Naturales se ha convertido con los años en una cita obligatoria para cientos de fieles que lo visitan cada verano en la capital guipuzcoana. Y un centenar de profesionales provenientes de todo el mundo encabezan este encuentro con lo espiritual. Durante esta semana, los asistentes pueden participar en talleres, consultorios de videncia, conferencias de himnólogos, médium y especialistas en el ámbito espiritual.

«Existen muchos prejuicios acerca del tarotismo, preservo mi identidad por ese motivo» Anónimo, Tarotista

A su vez, los amantes de las ciencias ocultas podrán descubrir auténticas reliquias minerales materializadas en joyas, inciensos, música sensorial, artesanía e incluso libros descatalogados sobre adivinación. Se trata de un rincón dirigido a personas que sean capaces de «abrir la mente» y ,de esta manera, «conocerse a sí mismos», asegura Txabier Rosique desde el stand 'Fluir', situado en uno de los salones. En él, realiza la medición del aura que «rodea a todos los seres humanos», explica. «Saber cómo está el aura es indispensable para el ser humano, conocer esta luz invisible que pone en evidencia una realidad desconocida», indica, antes de aclarar que el aura «es como un espejo al maquillarnos, si lo hacemos a ciegas cometeremos muchos errores, en cambio, si nos reflejamos en él veremos cuál es el camino» a seguir en la vida.

El trazo del 'más allá'

Aunque, indiscutiblemente, la mayor expectación de la jornada de ayer la protagonizó el médium Sergio Grazzi. El donostiarra lleva veintiún años trabajando en el salón esotérico para contactar con el 'más allá'. «Desde bien pequeño tengo una sensibilidad especial, algo innato, puedo percibir el guía espiritual de las personas», asegura.

«Ayudo a las personas encontrando al ángel de la guarda que les protege y les guía en la vida» Sergio Grazzi, Médium

Los prejuicios permanecieron durante muchos años en su vida, no expresaba a nadie el don con el que había nacido; hasta que conoció a Joyce Morgan, una destacada profesional de lo esotérico y su maestra en el mundo del mediumnismo. «Ella me enseñó a plasmar en un papel- en forma de retrato- cómo materializar las energías que percibo», explica mientras enseña una fotografía junto a Joyce.

El ir y venir de personas era incesante para este 'pintor del cielo', como le llamaba su mentora. «Una pequeña sesión de quince minutos le bastan para trazar a la persona que te está cuidando desde el cielo», contaba Belén, mientras esperaba a ser recibida por Grazzi, a quien conocía de años anteriores.

«El aura es una luz invisible a los ojos, que pone en evidencia una realidad desconocida» Txabier Rosique Psicólogo

«El primer año que vine dibujó a un hombre y no sabía reconocerlo. Me decepcioné mucho, pero cuando llegué a casa mi madre me confirmó que se trataba de mi bisabuelo, al que no pude conocer en vida», contaba la joven junto a su madre. Es el tercer año que los dos van a la feria y aún les sigue sorprendiendo. «Poco a poco conozco más a mi guía espiritual, el médium me transmite el mensaje que mi bisabuelo quiere hacerme llegar», dice convencida.

Bajo una pared repleta de retratos y fotografías que «corroboraban su don», Sergio Grazzi asegura ser incapaz de trazar su propio «ángel de la guarda». «Es muy curioso, porque tengo mucha seguridad cuando ayudo a los demás, pero, en cambio, me cuesta ser objetivo conmigo mismo», explica. Paradójicamente, el médium sigue buscando a «la persona que le ayude a tomar decisiones». Pero él reconoce que sigue siendo, año tras año, la persona a la que buscan muchos clientes que tiene ya fijos. «Cuando me cuestionan si existen guías espirituales que nos deseen el mal, yo respondo que nunca he percibido un ser maligno como médium, solo siento energías positivas».

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