«No son magnitudes comparables»

Las comparaciones son siempre odiosas, y en el caso del mercado inmobiliario, aún más, sostiene José Luis Polo, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Gipuzkoa. «Los mercados del alquiler y compra no son magnitudes comparables», apunta. Empezando porque en el segundo interviene una entidad financiera, «y lo normal es que haya que depositar el 20% del coste de la vivienda en la firma de la hipoteca», más otros gastos que también hay que tener en cuenta como impuestos o los de notaría. Entran en juego factores intangibles, como gente que no tiene la intención de hipotecarse nunca o, por el contrario, el hecho de que hoy por hoy el alquiler «sigue siendo un mercado que no permite una estabilidad a largo plazo», contrapone Polo. Recuerda además que las cifras medias no reflejan «las múltiples realidades» que conviven en el territorio.

Pone el ejemplo de Gipuzkoa, donde las ventas en el interior continúan en estado de atonía, en contraste con el alza de la demanda en los barrios céntricos y de moda en Donostia. «En la periferia, sí puede ser más real que a alguien que pueda comprar una vivienda le salga mejor que alquilar». Un ejemplo. Un piso en un barrio del extrarradio donostiarra de dos habitaciones cuesta 190.000 euros. Un joven asalariado, que cobre 1.200 euros netos al mes, pagaría una hipoteca fija de 645 euros al mes durante 30 años si financia el 80% del coste -según la simulación en la web de una entidad-. Un alquiler en la zona no baja de los 700-750 euros al mes.

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