La madre que huyó a Rumanía con su hijo tutelado acepta una condena de seis meses

Centro ‘Etxegorria’ de Donostia en cuyo exterior se produjo la sustracción del bebé. / ARIZMENDI

El juicio se celebró ayer en Donostia, y en él el fiscal rebajó más de dos años la petición inicial de pena

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

El recorrido judicial por la sustracción del menor que estaba tutelado por la Diputación con el que su madre huyó a Rumanía llegó ayer a su término. Lo hizo en la sala de vistas del Juzgado de lo Penal número 3 de Donostia, donde la acusada aceptó una condena de seis meses de prisión. La pena quedó en suspenso con la condición de que no vuelva a delinquir en un plazo de dos años. Con la resolución judicial ya firme, la madre abandonó ayer mismo la prisión de Martutene, donde permanecía.

La sentencia, que fue dictada por la magistrada Carmen Zubimendi, es el resultado de un acuerdo alcanzado en los instantes previos a la celebración del juicio entre el fiscal, que inicialmente pedía tres años de prisión, y la defensa que reclamaba 6 meses. La decisión del ministerio público de rebajar su solicitud de pena se produjo después de que fuera informado por dos técnicos del departamento de Servicios Sociales de la Diputación de que, desde que tuvieron conocimiento de que el pequeño estaba en Rumania, sus colegas de aquel país han supervisado las condiciones en las que estaba el niño. Añadieron que, según la última información de la que disponía, el niño se encontraba en buen estado. Recordaron igualmente que ante estos condicionantes, la Diputación dejó ya de ejercer la tutela sobre el menor.

Los hechos que han sido objeto de este procedimiento se remontan al 5 de enero de este año. La sustracción del niño, que entonces tenía 11 meses de edad, tuvo lugar en torno a las once de la mañana en las inmediaciones del «espacio de convivencia» Etxegorria, situado en la zona de Ategorrieta de la capital guipuzcoana. Se trata de un recurso de acogimiento familiar, donde se llevan a cabo visitas por orden de la Diputación guipuzcoana, entre niños y jóvenes que se encuentran bajo la tutela foral con sus familias biológicas. El menor se encontraba en aquel momento residiendo con una familia de acogida urgente.

La madre, que ayer abandonó la prisión, mostró su gratitud al fiscal y a la juez

«Cuídale bien», le dijo a la madre uno de los técnicos de los Servicios Sociales de la Diputación

La sustracción se produjo en la vía pública, antes de que la técnico que llevaba al pequeño accediera a las instalaciones del centro. En la calle, la progenitora arrebató al menor a la fuerza, sin que la persona que iba a controlar la visita pudiera hacer nada para impedirlo. Seguidamente, la madre se dirigió a un coche que permanecía estacionado en las proximidades, a cuyos mandos se encontraba presuntamente su actual pareja sentimental. Una vez dentro del vehículo, ambos emprendieron la huida.

En las horas siguientes, diferentes cuerpos policiales desplegaron un operativo para interceptar el coche. Las investigaciones permitieron saber que los autores pusieron rumbo hacia la frontera, de forma que la Ertzaintza alertó de la situación a las autoridades galas.

Arrestada en Hungría

En su fuga, la madre llegó hasta su país natal, donde dejó al menor a cargo de su familia. La acusada permaneció huida varios días hasta que fue arrestada el 19 de enero. Entonces, sin embargo, la justicia rumana le impuso «una medida de control por un plazo de treinta días» que posteriormente quedó sin efecto, de manera que la progenitora fue puesta en libertad y sin ninguna obligación. Por ello, ante la posibilidad de que las autoridades de su propio país pudieran reconsiderar su decisión y para evitar que fuera trasladada al País Vasco, la mujer decidió desplazarse a la vecina Hungría, donde finalmente fue detenida.

El abogado de la mujer, el letrado Pedro María Román, explicó ayer que durante los meses en los que el bebé estuvo tutelado, la mujer se veía obligada a viajar todas las semanas desde Barcelona para poder ver a su hijo durante dos horas.

La retirada del menor se produjo después de que en un control rutinario la Policía detectase que la madre contaba con varias requisitorias judiciales. Tras el paso entonces por las dependencias policiales se procedió a la retirada del bebé al considerar, entre otras cuestiones, que la progenitora lo utilizaba para perpetrar robos o hurtos.

La mujer, que tiene otros dos hijos, se encuentra actualmente embarazada. Antes de abandonar la sala de vistas, dio gracias al fiscal, a su abogado y a la juez. Extendió también su gratitud a los técnicos de Servicios Sociales forales presentes en la sala. «Cuídale bien, ¿eh?», le dijo uno de ellos.

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