Madariaga: «Ningún enfermo mental grave es responsable de sus actos delictivos»

El médico psiquiatra, Iñaki Madariaga, posa en los jardines del Palacio de Miramar. / ARIZMENDI
Iñaki Madariaga, médico psiquiatra

El director de la Unidad de Psiquiatría Legal del hospital Aita Menni cree que estos pacientes están «libres de culpa» debido a su enfermedad

IGNACIO VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

Iñaki Madariaga (Bilbao, 1956) es el director de la Unidad de Psiquiatría Legal en el hospital Aita Menni de Arrasate. Madariaga afirma haber estado 22 años detrás de este proyecto pionero en todo el Estado, que el próximo diciembre cumplirá cuatro años acogiendo a personas que padecen una enfermedad mental y a la vez se hallan inmersas en procedimientos penales. «Desde que empezamos con esta unidad no hemos tenido ningún problema porque los pacientes están controlados». Además, este médico psiquiatra asegura que se trata de personas «libres de culpa» porque, «debido a su enfermedad, no son responsables de sus actos». Ayer estuvo en San Sebastián participando en un curso de verano sobre violencia y trastornos mentales.

-¿Qué relación hay entre violencia y trastornos mentales?

-Pues posiblemente menos de la que a priori se pueda llegar a pensar. El hecho de que haya un trastorno mental no significa que haya una correlación con la violencia. Eso está claramente contrastado y estudiado. Dicho eso, también es cierto que hay un ámbito específico de los trastornos psiquiátricos en pacientes que no están supervisados médicamente, o que no toman la medicación, que pueden provocar conductas violentas.

-¿Cómo se previene la violencia derivada de un trastorno mental?

-A mi juicio, teniendo un control lo más exhaustivo posible sobre un determinado tipo de pacientes graves o con patologías de índole paranoide. Pacientes que, además, pueden tener un consumo de tóxicos y de alcohol asociado. Debe de haber, por tanto, un control estricto desde la Red de Salud Mental y desde la Red Sanitaria Social. Esa es la forma más adecuada para abordar esta problemática.

-¿Hay factores predictivos de las conductas violentas?

-En efecto, hay una serie de indicadores que conectan con conductas agresivas previas. Sobre todo si esos comportamientos han sido recientes en el tiempo. Por otro lado, los pacientes que no están controlados y los que tienen cuadros psiquiátricos graves también constituyen un riesgo de que pueda haber violencia.

-¿Qué respuestas sociales se pueden ofrecer ante este problema?

-Básicamente, la respuesta es sanitaria, pero también tiene una dimensión social porque los ámbitos de lo psiquiátrico y lo social van de la mano. Como decía antes, lo ideal es intentar tener detectados y debidamente tratados a este tipo de pacientes. Ese es el eje referencial de actuación, aunque no siempre es fácil.

-¿Y qué hacer con las personas con trastornos mentales que delinquen?

-En realidad, más que personas con trastornos que delinquen hablamos de pacientes mentales que tienen una sintomatología grave que justifica su acto delictivo. En muchos casos, este tipo de pacientes requieren la hospitalización, al menos temporalmente.

-¿En Aita Menni o en cualquier centro?

-Eso ya depende de cada caso. Lo que hay en Aita Menni, al margen de otros muchos servicios, es una hospitalización psiquiátrica con una Unidad de Psiquiatría Legal que va a cumplir cuatro años de funcionamiento. Hay enfermos mentales graves que se han visto implicados en actos de responsabilidad penal. Pero ha habido un juez que ha determinado que esas personas, como consecuencia de su enfermedad mental, están exentas de su responsabilidad. Son inocentes de culpa y por lo tanto no se justifica la aplicación de una pena.

«Que haya un trastorno mental no significa que haya una correlación directa con la violencia»«En el Estado hay unos 60.000 presos y se estima que el 8% tiene problemas mentales graves»

-¿Y qué hay de los pacientes que no pueden beneficiarse de una de las 20 plazas de las que disponen?

-Pues que desgraciadamente acababan en las cárceles porque no hay otro recurso asistencial donde poder atenderlos adecuadamente. En España hay en torno a unas 60.000 personas en instituciones penitenciarias y se estima que entre un 7 y un 8% de esa población tiene problemas mentales graves. Es un problema sanitario, judicial y social muy importante. Por eso esta unidad va orientada a que este tipo de pacientes no acaben en Instituciones Penitenciarias.

-¿Cuántas personas han pasado ya por su Unidad?

Hasta la fecha han sido atendidos 42 pacientes con un nivel de funcionamiento óptimo. No hemos tenido ningún problema porque están muy controlados y son personas que, si no hubiera existido este dispositivo, estarían en la cárcel.

-¿Existe una estigmatización de la palabra loco?

-Indudablemente, no tiene nada que ver con lo que había hace dos o tres décadas pero aún existe esa estigmatización.

-¿A quién se considera un loco?

-A un enfermo mental que no está en condiciones de gestionar su propia persona. Individuos que tienen una serie de trastornos psiquiátricos graves que les afectan mucho en su funcionamiento vital diario.

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