Las lluvias provocan 50 desprendimientos desde el inicio del año en Gipuzkoa

Las obras de reparación del desprendimiento en la N-634 en Zumaia empezarán hoy en su primera fase. / ARIZMENDI

Las carreteras sufren la mayoría de deslizamientos, pero también vías férreas y áreas urbanas. En lo que va de año ha llovido en 37 de los 43 días en la presa del Añarbe, que totaliza 543 litros por metro cuadrado

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La tierra ya no aguanta más; empieza a desmoronarse. Las persistentes y a la vez abundantes precipitaciones que se registran desde la entrada del año nuevo están en el origen de los cincuenta desprendimientos que se han registrado durante este tiempo solo en las carreteras de Gipuzkoa. A ellos hay que sumar los corrimientos que han tenido lugar en áreas urbanas como el ocurrido la noche del domingo en Pasaia o el de mediados de enero en el barrio donostiarra de Egia.

La lluvia y la nieve se han convertido en protagonistas del invierno. La intensidad con la que se han dejado notar ha provocado numerosos corrimientos. El terreno se encuentra colmado de agua y es tal el peso que acumula que empieza a ceder, y como siempre lo hace por las costuras. Fuentes del Departamento de Infraestructuras Viarias de la Diputación han cifrado en cincuenta el número de deslizamientos registrados en la red de carreteras del territorio entre el 1 de enero y el día de ayer. Es decir, más de uno al día.

Del total, diez son calificados de relevantes. Entre ellos se encuentran los que tuvieron lugar en Ataun, a la altura del barrio de Aia, así como en Legorreta, Mandubia, Udana, dos en Zaldibia, Lezo o en la subida a Hospitales en Donostia. Los restantes han sido de menor entidad.

La cifra

35 millones
de metros cúbicos han sido desembalsados en la presa del Añarbe desde el mes noviembre para permitir que hubiera un resguardo dados los reiterados anuncios de lluvias. La cantidad equivale casi a la cantidad total de la presa que es de 37,3 millones de metros cúbicos.

El que mayor contratiempos viene causando se produjo el pasado día 3, en la N-634, a la altura de Zumaia. Desde entonces, la carretera permanece cerrada entre dicha localidad y Getaria, de manera que los usuarios habituales de esta vía se ven obligados circular por el alto de Meaga. Para paliar esta situación, Euskotren prestará el servicio de lanzadera entre Getaria y Zarautz hasta el restablecimiento del tráfico por dicha

Las obras de reparación y fijación de la ladera comenzarán precisamente hoy. En esta primera fase se espera que los trabajos se alarguen cerca de un mes. A partir de entonces se acometerá un segundo ciclo que consistirá en la colocación de un mallado. Se espera, no obstante, que una vez concluidas las labores de fijación podrá restablecerse el tráfico por un único carril en el que se dará paso alternativo.

Pero no solo las carreteras han padecido los efectos de las incesantes lluvias. También lo han hecho espacios encuadrados en áreas urbanas. La noche del domingo, un edificio de cuatro plantas fue desalojado por un corrimiento que se produjo en la calle Azkuene del distrito pasaitarra de Trintxerpe. Once vecinos fueron desalojados y pasaron la noche fuera de sus domicilios. Ayer, sin embargo, todo ellos pudieron regresar, después de que los técnicos verificasen que el edificio no corría peligro.

Bergara, Getaria, Irun...

Una situación similar se produjo el pasado 15 de enero, en la calle Konkorrenea del barrio donostiarra de Egia, tras ceder un muro de contención situado bajo un bloque de viviendas correspondientes a los portales números 20 y 22. Entonces, al igual que ayer, fueron las lluvias las desencadenantes del suceso.

No es la primera vez que en Gipuzkoa se dan este tipo de situaciones, ni se será la última. Vecinos de la calle Bolu de Bergara así como de la zona de Iterlimen en Hondarribia; Iribarrena de Getaria, Kamiñalde de Ondarroa o quienes residen junto a las chabolas de los arrantzales en Mutriku pueden dar cuenta de ello.

Los movimientos de tierra también han afectado a la red ferroviaria. El sábado, el tramo de Euskotren entre Orio y Usurbil permaneció cerrado durante varias horas.

El récord de lluvia en los dos primeros meses del año es de 941 litros y data de 2013

En Hondarribia se recogieron el domingo 44 litros, mientras que en Igeldo se midieron 41

La responsable de esta situación no es otra que la adversa meteorología. Si ya el año pasado terminó bañado en agua, en este 2018 apenas ha dejado de precipitar. En los 43 días transcurridos ha llovido nada menos que en 37, el 86% de las jornadas, según datos recogidos en la presa del Añarbe y facilitados ayer por la mancomunidad. En enero llovió en 25 de los 31 días, mientras que este mes ha llovido en todos.

Pero además de muchas jornadas, las cantidades recogidas han sido relevantes. En enero cayeron 346 litros, lo que significa un 55% más respecto a un mes de enero medio, en el que se recogen 224. Febrero también se presenta lluvioso, ya que en los doce primeros días se ha superado la media del mes, ya que se llevan acumulados 197 cuando la media de todo el mes asciende a 186. «En cualquier caso, desde el 1 de enero se han recogido un total de 543 litros, lejos aún del bimestre récord de 2013 en el que llovió 941», afirman desde Aguas del Añarbe.

Como consecuencia de las importantes precipitaciones recogidas desde noviembre se han realizado continuas maniobras de vaciado para evitar el llenado total y disponer de un resguardo preventivo suficiente de cara a las siguientes lluvias. La suma total de los desembalses asciende hasta el momento a más de 35 millones de metros cúbicos, lo que supone cerca de la capacidad total del embalse que es de 37,3 millones.

En los observatorios de Hondarribia e Igeldo, la situación es similar. Ha llovido en 35 de los 43 días. En el centro del aeropuerto se llevan recogidos este año 455 litros, de los que 309 se midieron en enero y 136 en los doce primeros días de este mes. La jornada más lluviosa en esta estación fue la del domingo, con 44 litros.

En Igeldo ha llovido algo más. Este año se llevan recogidos 490 litros: 318 en enero y 172 en febrero. Con este último registro se supera ampliamente la media del mes que es de 119 litros.

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