El líder de una secta de Perú intenta captar para su harén a una menor de Gipuzkoa

El líder de una secta de Perú intenta captar para su harén a una menor de Gipuzkoa

El caso fue alertado por la asociación RedUNE, que informó de los hechos a la Ertzaintza, cuyos agentes contactaron con los padres de la joven

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Se hace llamar el Príncipe de Gurdjieff. Lidera una secta destructiva que vaticina el inminente fin del mundo, el apocalipsis. En torno a su persona mantiene congregados a sus seguidores, entre ellos a un pequeño grupo de mujeres jóvenes que permanecen sometidas a sus deseos, entre ellos los de carácter sexual. La secta está en fase de expansión y tenía puesta ya la mirada en una nueva integrante, una menor de 16 años domiciliada en una localidad guipuzcoana. Llevaba varios meses intentando captarla. No hay constancia de que la chica hubiera tomado la decisión de unirse al séquito de esposas del Príncipe. La intervención de la Policía vasca puso fin a los contactos que los embaucadores tenían con ella a través de las redes sociales.

El jefe de la División de Investigación Criminal de la Ertzaintza confirmó ayer que agentes del cuerpo indagaron el pasado año el intento de captación de esta joven, domiciliada en una localidad de la cuenca del Deba.

Varios medios de comunicación han publicado en los últimos días que dicho colectivo se encuentra en una fase de captación en España de jóvenes menores de edad para crear su propio harén y que en Gipuzkoa se había detectado el caso de una adolescente a la que incitaron a dejar su casa y unirse al grupo. Detrás de esta organización se encuentra Félix Steven Manrique, un peruano de 34 años, que se hace llamar Príncipe Gurdjieff, Maestro G o Guivanny Misterio, y que ya atrajo hace un año a una joven de Elche de 18 años, llamada Patricia Aguilar.

El mando de la Policía autonómica confirmó que la Ertzaintza tuvo conocimiento del caso en otoño del pasado año y, según dijo, fue el único de este tipo del que se tiene constancia en la comunidad autónoma en 2017.

La joven guipuzcoana había sido contactada a través de las redes sociales por parte precisamente de la ilicitana Patricia Aguilar. Esta abandonó el domicilio cuando adquirió la mayoría de edad. Sus más allegados vienen difundiendo desde el pasado año diversos mensajes con el propósito de dar con ella y otras personas para rescatarlas de la organización. Incluso se ha ofrecido recompensa a quien proporcione cualquier dato sobre la ubicación de ellas.

Se sabe que la española viajó a Perú, donde Félix Steven Manrique tiene su centro de operaciones. La familia de Patricia señala que la joven fue «manipulada» desde que tenía 15 años «mediante técnicas de persuasión coercitiva».

La secta captó al pasado año a una joven de Elche que abandonó su casa y viajó a Perú CAPTACIÓN

La organización contactó con la guipuzcoana, a la que también trató de seducir NUEVO CASO

El hecho fue puesto en conocimiento de la Ertzaintza, que abortó el intento de captación ALERTA

Los miembros se hacen pasar por una ONG que, según las autoridades, no tiene ninguna actividad ONG

Tras su desaparición, en enero del pasado año, la familia interpuso la correspondiente denuncia. Sin embargo, unos meses más tarde ella misma se presentó en el Consulado de España en la capital de Perú y la retiró. A partir de entonces, la joven concedió varias entrevistas y colgó en las redes sociales y en otras plataformas audiovisuales mensajes en los que ofreció su versión de los hechos. Explicó que la marcha de su casa fue voluntaria. «Nos consta que Patricia fue enviada a estas entrevistas para lavar la imagen de líder y aparentar normalidad» aseguran desde su entorno familiar.

En paradero desconocido

Después de estas apariciones, los integrantes de la secta permanecen en paradero desconocido. En estos momentos, Patricia se halla en situación irregular en Perú y se cree que vive en alguna zona de selva en la cuenca del Amazonas. Desde el Consulado de España en Lima han hecho llegar a la familia su preocupación por la falta de noticias de la joven.

Según las investigaciones llevadas a cabo, la guipuzcoana habría entrado en contacto con la propia Patricia Aguilar. Lo habría hecho a través de las redes sociales y durante meses mantuvo un tránsito de mensajes, en los que le ofreció apoyo y soluciones a los problemas que pudieran invadirle.

La voz de alerta de esta situación la dio Juantxo Domínguez, presidente de RedUNE, entidad no gubernamental, «sin ninguna adscripción política, filosófica o religiosa», muchos de cuyos componentes llevan «varias décadas de lucha por la dignidad de las personas, secuestradas en su libertad por grupos denominados sectas, pero que a nosotros nos parece mejor denominarlas genéricamente 'grupos coercitivos», afirma su responsable.

Domínguez, que ha venido manteniendo contacto con los familiares de Patricia Aguilar supo a través de éstos que una joven guipuzcoana se había convertido en siguiente objetivo de la secta. Ante esta situación, Domínguez puso los hechos en conocimiento de la Ertzaintza que, «de oficio», toda vez que no existía denuncia previa, abrió una investigación.

Se hacen pasar por una ONG

Agentes del cuerpo confirmaron que la víctima era menor de edad, de forma que establecieron contacto con los padres. Los agentes al frente del caso informaron a los progenitores del riesgo que entrañaba la vinculación con la secta.

La interlocutora se ganaba la confianza haciéndose pasar por miembro de la ONG Acoracom, cuyos integrantes se definen como defensores de los «derechos del pueblo ante las injusticias actuales de todo tipo» así como del medio ambiente. No obstante, las autoridades señalan que no se le conoce ninguna actividad ni hay forma de contactar con ellos y que su sede es un local abandonado.

Tras el encuentro con la Ertzain-tza, la joven dejó de comunicarse con la secta y la investigación policial se archivó. El caso no ha tenido un recorrido judicial toda vez que tras lo ocurrido no se interpusieron denuncias.

Fuentes de RedUNE afirman que la adolescente guipuzcoana se encontraba en una fase «media» de captación. «No podemos precisar cuál habría sido su evolución, pero si no se hubiese detectado a tiempo podría haber engrosado la lista de integrantes de la secta», afirma Domínguez, que pide a los padres que no menosprecien esta clase de contactos que mantienen sus hijos. «No son cosas de chavales como han llegado a afirmar algunos padre. El tema es muy serio», señala Domínguez.

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