El soterramiento del Topo por Donostia da otro paso al licitarse el tramo bajo el Paseo de La Concha

Fotomontaje de la boca de acceso a la nueva estación de Easo-Amara, en el Paseo de Errondo./
Fotomontaje de la boca de acceso a la nueva estación de Easo-Amara, en el Paseo de Errondo.

ETS licita por 71 millones el segundo ramal de la variante soterrada del Topo en Donostia. Las obras desde Lugaritz arrancan en noviembre, y en marzo las máquinas se abrirán camino en toda la pasante para que los trenes circulen, sin interrupciones, en 2022

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

La línea del Topo desde Hendaia hasta Lasarte-Oria tiene ya dibujado el nuevo trazado que estrenará en San Sebastián a partir de 2022. La cuenta atrás para el inicio de las obras de la variante soterrada por el centro de la capital sigue consumiendo etapas. La última, la licitación por 71 millones de euros del segundo tramo entre Miraconcha y Easo. Otros dos kilómetros de túneles, con dos estaciones bajo tierra, que completarán la pasante ferroviaria que el próximo mes de noviembre empezará a abrirse camino desde Lugaritz -el punto inicial de los trabajos-, y que en cuatro años permitirá dar continuidad a la línea que ahora se interrumpe en la estación de Amara.

Después de que el pasado mayo, la mesa de contratación de Euskal Trenbide Sareak (ETS) licitara por 49,3 millones el primer tramo de los 4,2 kilómetros de recorrido subterráneo, la empresa que gestiona la red ferroviaria vasca ha licitado ahora el resto del recorrido, otros 2.087 metros, que comenzarán a ejecutarse en marzo de 2018, cuando el primer túnel del tramo Lugaritz-Miraconcha alcance la altura de la rampa de ataque por la que, desde lo alto de Pío Baroja, se horadará el terreno hacia uno y otro lado durante 48 meses. Ese es el plazo establecido por la empresa pública del Gobierno Vasco para concluir el Metro de Donostialdea, o la variante soterrada del Topo, como lo denomina el actual equipo de Arantxa Tapia, ya que «el Topo es lo que siempre ha llegado a Donostia», argumenta.

Más allá del nombre, la realidad es que el nuevo recorrido del tren que conecta la zona metropolitana de Donostia con la muga y que permite la movilidad de 6,5 millones de viajeros al año ha superado el último trámite administrativo. Y avanza con la determinación de incrementar el número de ususarios y «ganar terreno al vehículo privado», gracias a la mejora en las frecuencias, de hasta 7,5 minutos, al eliminarse el actual fondo de saco de Easo.

Esa estación, o mejor dicho, la que le sustituirá bajo tierra a unos metros de distancia de la actual, es una de las tres nuevas paradas que tendrá el Topo en Donostia. A partir de 2022, después de Anoeta, los viajeros tendrán la opción de bajarse en el nuevo apeadero de Easo-Amara. La terminal se situará a unos once metros de profundidad y tendrá dos salidas al exterior, una en la calle Autonomía y otra, como se ve en la imagen principal, en el paseo de Errondo, donde desembocará también uno de los dos ascensores.

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La amplitud de acera que se observa en el fotomontaje y en la que se habilitará la boca de entrada y salida será posible gracias a la liberación de los 21.000 metros cuadrados de suelo, ahora ocupado por la playa de vías y en el futuro «ganado» para «disfrute de la ciudadanía», reivindican en el departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras. La siguiente parada, incluida junto a Easo-Amara en este segundo pliego de las obras de la variante ferroviaria, será la de Centro-La Concha. Un apeadero a más de 34 metros de profundidad -en su cota de andén más baja- que posibilitará el acceso de los viajeros por tres puntos: la calle Loiola, frente a la Catedral; la plaza Xabier Zubiri, junto al Hotel Londres; y la calle Aldapeta, además de un ascensor que tendrá salida a la calle Easo.

180 millones

El permiso de Costas que dejaba la vía expedita para arrancar las obras en el entorno de la playa de la Concha llegó en junio. Y a partir de ahí, solo quedaba la licitación y posterior adjudicación de este segundo tramo, que al igual que el primero, se realizará mediante la técnica constructiva de túnel en mina con rozadora. El presupuesto para la obra civil de toda la pasante suma 120 millones de euros, pero el montante final ascenderá hasta los 180 millones.

La profundidad a la que tendrán que cavar las máquinas, hasta los 83 metros en la zona más próxima a la costa para salvar las capas más arenosas, será uno de los principales quebraderos de cabeza de los técnicos de obra, que antes de empezar a abrir los túneles, «inspeccionarán los edificios situados en las zonas más sensibles» para «constatar su estado actual y garantizar que tras los trabajos no ha habido alteraciones». Las tres «rampas de ataque» para los trabajos, una en Lorea, otra en Sanserreka y otra en Morlans, servirán a posteriori como galerías de ventilación.

Pero los primeros en notar -lo normal es que sea solo de forma metafórica- que algo se mueve bajo sus pies son los vecinos de la parte oeste de la ciudad. En noviembre, según aseguran fuentes del departamento, se iniciarán los trabajos del primer tramo entre Lugaritz y Miraconcha. La otra mitad del recorrido. 2,1 kilómetros, que estarán jalonados a la altura del Seminario (en su perpendicular), por la nueva estación de Benta-Berri. La tercera de esta variante ferroviaria, que con curvas y contracurvas, irá salvando desniveles de entre 20 y 80 metros.

Este último apeadero, destinado a prestar servicio a los estudiantes que acuden al campus de la UPV y a todos los vecinos de Benta Berri, Antiguo u Ondarreta, contará con dos accesos a través de escaleras mecánicas: uno, en la misma plaza de Benta Berri; y otro, junto al polideportivo en la confluencia de las calles Bertsolari Xalbador y Pedro Manuel Ugartemendia. Y un tercero, en ascensor, en la calle Zarautz.

Datos

2.087 metros
mide el segundo tramo Miraconcha-Easo. La mitad de una variante ferroviaria que discurrirá a lo largo de 4,2 kilómetros bajo el suelo de Donostia.
3 estaciones
subterráneas. Una nueva en Easo-Amara que sustituirá a la actual, otra Centro-La Concha y una tercera en Benta Berri antes de llegar a Lugaritz.
7,5 minutos
es la frecuencia a la que podrán circular los trenes gracias a la eliminación del fondo de saco actual de Easo. Un terreno de 21.000 metros cuadrados que se liberará para la ciudad.

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