«Libertad de expresión sí, pero con respeto»

Representantes de las principales confesiones de Gipuzkoa critican las «ofensas religiosas» en Carnaval

Unai Arretxe, Aziz Messaoudi y José Ignacio Munilla. /LOBO ALTUNA | ARIZMENDI | MIKEL FRAILE
Unai Arretxe, Aziz Messaoudi y José Ignacio Munilla. / LOBO ALTUNA | ARIZMENDI | MIKEL FRAILE
Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZ

Respeto es la palabra que mejor resume el sentir de los representantes de las principales confesiones religiosas en Gipuzkoa, ante la polémica surgida tras los últimos carnavales por las referencias religiosas mostradas en actos públicos, que han indignado a la comunidad creyente. Lo que muchos han considerado una «ofensa y una falta de respeto» ha movilizado a las diferentes confesiones religiosas que existen en España, que se han unido para mostrar su rechazo a través de un comunicado inédito firmado el pasado martes por representaciones institucionales de católicos, musulmanes, judíos y evangélicos. En el mismo denunciaron «las constantes y reiteradas» ofensas a los sentimientos religiosos que se producen en el Estado y donde muestran su indignación por «la tolerancia social incomprensible» de la que creen que gozan estos ataques a sus creencias.

Los representantes de las principales confesiones religiosas de Gipuzkoa, consultados por este periódico, comulgan con el contenido del texto. El detonante de esta respuesta conjunta fueron los hechos ocurridos en los pasados carnavales de Las Palmas de Gran Canaria y de Santiago de Compostela. En la capital gallega, el pregón de las fiestas fue entonado por un dramaturgo vestido del Apostol Santiago, quien bromeó con las partes íntimas del santo y las felaciones que le haría la Virgen del Pilar. En la capital grancanaria, la reina de las fiestas del año pasado, que ofreció un espectáculo en que vestía de Virgen y de Jesucristo crucificado, se despidió este año de su reinado también vestida de María, con la representación de una Última Cena en la que le acompañaban el resto de las ‘drag queens’ que aspiraban a recibir la corona en 2018.

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, se ha referido a estos hechos señalando que «la regla fundamental para la convivencia social se puede sintetizar en la llamada ‘regla de oro’: trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti». Una máxima, según asegura el obispo, que «es compartida por distintas religiones, así como por filósofos agnósticos».

«Esto no es nada nuevo», recuerda por su parte Aziz Messaoudi, presidente de la Federación Islámica de Euskadi. «Llevamos años advirtiendo de hechos como estos que ofenden a muchas personas, pero nadie toma medidas», afirma. Desde su punto de vista, todo el problema radica en el respeto. «De la misma manera que nosotros pedimos a nuestros seguidores que respeten otras ideologías y a las personas que no creen en nuestra religión, pedimos al resto que cuando celebra sus fiestas o cuando se expresa públicamente que recuerden que también formamos parte de esta sociedad».

Unai Arretxe, pastor evangélico en el barrio de Gros de Donostia, reconoce que aunque en su religión no se da «tanta importancia a las imágenes o las esculturas, entendemos que el respeto a las diferentes confesiones religiosas es fundamental». Asimismo, se atreve a asegurar que «este tipo de actos serían impensables contra la comunidad musulmana por el miedo a las posibles consecuencias. Sin embargo, el cristiano se caracteriza por no pagar mal con mal, y en ese sentido estamos acostumbrados a ser muy tolerantes y a no reaccionar».

Arretxe afirma que se identifican con el comunicado «porque creemos que por encima de todo está el respeto, y lo que se veía en estas imágenes era una absoluta falta de respeto a las creencias que profesan millones de personas en el planeta. Hay mucha gente cristiana en España y nos parece de mal gusto».

En el debate abierto, se han puesto encima de la mesa los límites de la libertad de expresión. Munilla afirma que «si la blasfemia es libertad de expresión, entonces, la corrupción es economía de mercado». «Nosotros defendemos la libertad de expresión siempre que haya respeto», señala Messaoudi. «Ver a gente que se ríe de ti y de aquello en lo que crees no es plato de buen gusto para nadie», afirma el representante de las comunidades islámicas vascas. «Entendemos que algunas cosas se hacen en clave de humor, pero hay veces que se cruza la línea y se hiere la sensibilidad de muchas personas», recuerda el pastor Arretxe.

«Agitar» a la sociedad

Más allá de la ofensa, Aziz Messaoudi cree que expresiones como las que se denuncian en el comunicado «solo contribuyen a agitar a la sociedad y ponen trabas en el camino por la convivencia. Representa una amenaza hacia la coherencia social». Así lo afirma también el obispo de Donostia, quien considera que hay «un largo trecho por recorrer hasta alcanzar un clima de convivencia en un marco de respeto mutuo. Un ejemplo significativo a superar son los insultos que se vierten en algunas redes sociales, al amparo del anonimato». Munilla cree que la actitud «agresiva y desequilibrada» de los ‘trolls’ deja patente «un serio problema interior: El que no está en paz consigo mismo vive en guerra con los que le rodean».

Una opinión que comparte también el representante musulmán, quien afirma que «aquellos que insultan a alguien por la religión que profesa solo demuestran una falta de madurez y una ignorancia hacia la sociedad multicultural y multirreligiosa en la que vivimos».

Unai Arretxe recuerda que se han dado casos parecidos en Euskadi, como la txozna de las fiestas de Bilbao en la que se exponía un cristo despiezado. «Hay una especie de reacción irrespetuosa hacia la religión, cuando hasta hace poco era algo intocable que nadie se atrevía a cuestionar. Nos parece triste que la gente ridiculice algo que es muy profundo para muchas personas. Estamos en un país en el que hay libertad religiosa y se hace mal uso de ella, ofendiendo a los demás».

El comunicado conjunto emitido por las principales confesiones religiosas de España es para el obispo Munilla «la forma en que se enriquece la pluralidad de la convivencia, tanto entre creyentes, como entre creyentes y no creyentes». «La fe es un derecho fundamental y atentar contra eso es faltar el respeto a mucha gente. En esto las diferentes confesiones estamos todas de acuerdo, en no utilizar como burla aspectos que son sagrados para otras personas», añade el pastor Unai Arretxe. «El mensaje que tenemos que mandar tiene que ser bienvenida la libertad de expresión, bienvenidas las fiestas, pero bienvenido también el respeto», concluye Aziz Messaoudi.

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