Más de 25 AVE de larga distancia circularán cada día por Euskadi cuando acaben las obras

Más de 25 AVE de larga distancia circularán cada día por Euskadi cuando acaben las obrasGráfico

El tren es el medio de transporte menos utilizado por los vascos para moverse entre capitales. Más del 80% de los ciudadanos prefiere el coche para hacer desplazamientos de media y larga distancia que ofrece el ferrocarril

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

A partir de 2023, cuando la red de alta velocidad vasca esté en marcha, más de 25 AVE de larga distancia cruzarán Euskadi. Los 93 kilómetros de vía nueva que unirán Burgos con Vitoria serán la principal avenida de comunicación, en un sentido y otro, de los trenes que ahora unen Euskadi con Lisboa, Madrid, Santiago de Compostela o París, y que dentro cinco años lo seguirán haciendo pero a más velocidad, aunque aún no se ha determinado exactamente a cuánta. Los estudios informativos que Fomento va realizando de cada uno de los tramos que están completando el puzle ferroviario vasco aportan detalles sobre la futura red y sus tráficos, con estimaciones de pasajeros, tráficos y tiempos de viaje que intentan aproximar una realidad que de momento solo se ve en forma de túneles, máquinas y enormes viaductos que atraviesan la CAV de lado a lado.

En uno de esos estudios, concretamente en el que analiza los trazados entre Vitoria y Burgos y que fue presentado por el ministro Iñigo de la Serna, el pasado mes de diciembre, se realiza un análisis cualitativo del tráfico que se espera por ese tramo, eje prioritario de la Y vasca, por ser el punto de conexión de la línea que une la Península con toda Europa. Una vez decidido que por esa nueva plataforma ferroviaria solo podrán circular trenes de pasajeros -las mercancías seguirán por la vía convencional adaptada al ancho UIC mediante un tercer raíl-, el informe expone los tráficos actuales que se mueven en media y larga distancia, y los que se esperan una vez se reorganice el servicio, venido a menos, debido al auge de la competencia de otros medios de transporte frente al ferrocarril convencional.

La estimación que realiza Fomento en su informe para ese trazado de doble vía entre Vitoria y Burgos habla de «alrededor de 25» trenes diarios de pasajeros. Y en un desglose más detallado, especifica que circularían unos 17 trenes al día en la línea Madrid-San Sebastián y Madrid-Bilbao, que «circulan con ramas acopladas», es decir, en un mismo tren que se divide hacia una y otra capital cuando llega a un punto intermedio. Además, se prevén de inicio 6 conexiones Madrid-París, tres Galicia-Barcelona, 2 Asturias-Barcelona y al menos una diaria entre Galicia y Bilbao/San Sebastián o la línea Lisboa-Irun.

El estudio contempla además la posibilidad de que ese tráfico se incremente cuando se puedan sumar trenes que procedan o tengan como destino alguna de las estaciones situadas en el corredor mediterráneo. Lo harán a través del ramal que también se proyecta hacia Pamplona, toda vez que la conexión entre la Y vasca y Navarra se realizará probablemente por Vitoria, ciudad (y su entorno) que está llamada a convertirse en eje de distribución de los tráficos de alta velocidad que circularán en las diferentes direcciones.

En la previsión de trenes de alta velocidad hecha por Fomento para ese trayecto central entre Burgos y Vitoria, se prevé el trasvase de viajeros de la red convencional a la de alta velocidad en esos trayectos de larga distancia. Pero aún así, será complicado que el tren recupere el terreno perdido como medio de transporte en media y larga distancia.

El trazado entre Vitoria y Burgos será eje de paso entre los tráficos hacia Europa o hacia la Península

A los trenes estimados habrá que sumar los que se enlacen más adelante con el corredor mediterráneo

El mismo estudio se hace eco de la última estimación de viajeros realizada por Adif, sobre la base del reparto actual de tráficos para viajes entre las capitales vascas, media distancia a capitales castellanas o larga distancia, como por ejemplo, Madrid. Según ese análisis, el tren es de lejos el medio de transporte menos utilizado por los ciudadanos vascos para completar esos trayectos. De hecho, un 80% utiliza el vehículo privado para hacer unos viajes de entre 100 y 500 kilómetros, aproximadamente. Una evidencia contra la que de momento, no puede competir ni el autobús, el siguiente medio de transporte más utilizado para esas distancias. Ni el tren convencional, que apenas es elegido por el 6% de los viajeros. Ni el avión, que en ese radio solo compite con el resto en las conexiones a Madrid, donde se sitúa como opción de transporte por delante del tren. Y es que los tiempos de viaje actuales que se necesitan para completar por ejemplo la ruta San Sebastián-Madrid entre cinco y seis horas -lo mismo que por carretera- relegan esta alternativa, pese a su relativa comodidad. La llegada de la alta velocidad y de unos tiempos de 2 horas 40 minutos para completar ese mismo tramo, según los cálculos que se manejan -unas 2 horas entre Madrid y Vitoria, y media más hasta Donostia-, supondría un vuelco en la forma de moverse. O eso esperan las instituciones.

Los tres vértices

Pero la razón de ser de la Y vasca no solo es el tráfico de viajeros y mercancías en media y larga distancia, que también, sino conectar las tres capitales vascas que ahora, según evidencian los datos, apenas se comunican por tren. Según el cuadro recogido en el estudio informativo de la nueva línea Vitoria-Burgos, la relación entre territorios es nula tanto entre Gipuzkoa y Bizkaia como entre Álava y Bizkaia mediante la red de Renfe convencional. Solo Gipuzkoa y Álava tienen tráfico de viajeros, más de 80.000 viajes al año, apenas un 10% no obstante de los viajes que se realizan en vehículo privado entre esos dos vértices de la Y vasca.

Los tiempos de viaje que se logren en cada uno de esos trayectos de media y larga distancia, dependiendo también de si tienen o no paradas, serán determinantes para conocer la demanda y fijar el número de trenes de alta velocidad que pasarán por Euskadi. Una estimación donde tampoco se incluyen, aunque también se deberán añadir con el tiempo, los trenes que enlacen Gipuzkoa con Burdeos o París, que desde el pasado julio se realiza en unas cinco horas, y que en próximos años podría ir arañando algunos minutos más al reloj conforme se mejoren los tramos desde la muga hasta Burdeos.

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