La labor de refuerzo de la ladera de la AP-1 en Eskoriatza obliga a invertir otro millón

Dos grúas trabajando en la AP-1 donde ocurrieron los desprendimientos. / JOXEBI

Los técnicos de Bidegi han visto necesario realizar trabajos de «sostenimiento» para que no vuelvan a producirse desprendimientos

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

Las labores de refuerzo de la ladera de la AP-1 en Eskoriatza obligan a Bidegi a realizar nuevos de prevención para que no vuelva a derrumbarse. El kilómetro 120 se ha convertido en un punto conflictivo desde que un desprendimiento obligó hace más de dos años a cortar dos carriles en sentido Vitoria. Los trabajos para su mejora duraron en torno a seis meses. Ahora, la agencia de infraestructuras viarias ha presentado una convocatoria pública para la contratación de los trabajos para la estabilización del desmonte situado al lado del lugar del anterior derrumbe. Estas obras tendrán un presupuesto de un millón de euros.

Los trabajos en este punto de la red viaria guipuzcoana se centrarán en «su sostenimiento», una obra que han visto necesaria los técnicos de Bidegi. El fin de estos trabajos es que un corrimiento de tierras no vuelva a cerrar por completo una de las vías más importante para Gipuzkoa. Un punto por el que circulan miles de vehículos hacia el sur de la Península.

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Eso sí, desde Bidegi explican que las máquinas actuarán de nuevo en el kilómetro 120 por «prevención», ya que la ladera tiene «características similares» a la que se derrumbó el 3 de marzo de 2015 y tantos quebraderos de cabeza dio a los responsables forales. El Boletín Oficial de Gipuzkoa publicó ayer las características de la obra que tendrán un presupuesto base de licitación de 1.174.995,84 euros sin IVA. La fecha límite de presentación de propuestas será el próximo 23 de agosto hasta las 14.00 horas.

Los problemas en esta ladera comenzaron en marzo de 2015 a consecuencia de un desprendimiento de tierras de grandes proporciones que obligó a cortar al tráfico de la autopista Eibar-Vitoria en ambos sentidos en Eskoriatza. Las intensas precipitaciones estuvieron detrás del origen del suceso. En un primer momento se proyectó la construcción de tres pantallas de micropilotes para estabilizar el talud deslizado, pero el 8 de julio se produjo un segundo desprendimiento.

Pero los problemas no terminaron ahí. El 27 de noviembre, «cuando parecía que las obras tocaban a su fin», explicaron desde la Diputación, se produjo un tercer deslizamiento de la ladera debido a las lluvias intensas que cayeron a lo largo de una semana y que provocó que de nuevo se tuviera que cerrar totalmente la autopista. Este movimiento provocó la rotura de 70 metros de la pantalla inferior construida en la ladera y «comprometió gravemente» la estabilidad de la pantalla intermedia.

En ese momento la Diputación decidió cambiar la dirección geotécnica de la obra para buscar «una solución rápida y definitiva». Las obras para adecuar la zona finalizaron en junio del año pasado. Quince meses después del primer desprendimiento.

Pero en esta misma zona se produjo un desprendimiento importante tras la apertura de la autopista. Entonces, el material que cayó del monte fue el equivalente a la carga que transportan 700 camiones.

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