Menos kilos pero más bonos en la Gran Recogida de alimentos

Cientos de palés ocupan ya las estanterías de los almacenes del Banco de Alimentos, gracias a la solidaridad de los guipuzcoanos. / ARIZMENDI

Los primeros datos aproximados apuntan a que se han recolectado 235 toneladas, pero faltan productos por contar. El responsable de la campaña afirma que «aunque el número de kilos sea menor, los guipuzcoanos han vuelto a responder»

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Un año más, y ya van cinco, la Gran Recogida organizada en fechas previas a la Navidad por el Banco de Alimentos de Gipuzkoa ha sido todo un éxito. Los primeros datos aproximados que se conocieron durante la tarde-noche de ayer apuntan a que los almacenes del Banco recolectaron cerca de 235.000 kilos de arroz, pasta, leche en polvo o galletas, una vez concluida la campaña que se ha desarrollado el viernes y el sábado en 79 tiendas y supermercados repartidos por 21 localidades del territorio.

Quedan por contabilizar, además, los bonos solidarios que se han vendido entre aquellas personas que, en vez de hacer la compra y entregarla a los voluntarios, prefieren asignar una cantidad de dinero que puede llegar incluso a los mil euros, «como se ha visto este fin de semana en distintas localidades guipuzcoanas», según Carlos Martínez, responsable de la campaña. «A falta del recuento total, la impresión general es que se han donado menos productos físicos que en años anteriores, pero a cambio, ha habido un incremento de los bonos, por lo que podemos decir que ha sido una gran recogida de alimentos», sostenía Martínez a última hora de ayer.

Este era el tercer año que el Banco de Alimentos ponía a disposición de los guipuzcoanos los bonos solidarios. En su estreno en 2015 los donantes siguieron apostando más por la entrega directa de productos, pero en 2016 ya notaron un aumento de colaboración a través de estos vales. Olatz Aizpuru, la responsable de un grupo de voluntarios de Donostia corroboraba que hay personas que quieren donar cantidades importantes «en lugar de dar vueltas y vueltas por el supermercado. Por eso optan por estos tickets».

El dinero que figura en cada uno de ellos queda en una cuenta que el propio centro comercial abre para ello. A lo largo del año, el Banco de Alimentos hará uso de esas cantidades para adquirir alimentos perecederos o aquellos que se puedan precisar ante una situación urgente. «En unos tres meses, por ejemplo, algunos productos que ahora recogemos se nos empiezan a caducar, por eso nos vienen de perlas estos bonos, para proveernos de lo que necesitemos en cada momento y sin necesidad de stocks», comentaban voluntarios de Super Amara del centro comercial San Martín de Donostia. «Pero no recibimos ese dinero como tal, sino que es una especie de crédito que podremos canjear más adelante por los alimentos que necesitemos», aclaró Martínez.

A la espera del recuento final

El responsable de la Gran Recogida explicó que no se sabrá hasta bien entrada la próxima semana a cuántos euros asciende el capital que queda a disposición del Banco de Alimentos para estos usos. «Con los cambios que poco a poco va experimentando esta iniciativa resulta más difícil cuantificar la cantidad recibida en las primeras horas desde que cierran los supermercados y las tiendas», explicó Martínez.

El año pasado en esa modalidad de bonos se recaudaron 200.800 euros, «que nos valieron para comprar 325.000 kilos/litros de alimentos. Sobre todo leche (260.000 litros), pero también aceite, pasta o cacao en polvo para los niños», enumera el responsable de la campaña.

Lo que no duda nadie es que la sociedad guipuzcoana no ha fallado a su cita prenavideña con la solidaridad pese al frío reinante y las nevadas durante los dos días de campaña. La iniciativa ha calado hondo y la presencia creciente de jóvenes y adolescentes como donantes, e incluso como voluntarios, es un buen botón de muestra.

«La mayoría de los voluntarios del Banco somos jubilados o prejubilados que acudimos unas horas cada semana. A medida que se acerca la fecha de la Gran Recogida metemos más horas, lógicamente, pero también es verdad que estos días se nos suman muchos chavales jóvenes deseosos de echar una mano», agradeció el responsable de la campaña, que cuenta con 1.600 voluntarios en el territorio.

Martínez explicó que ellos no entregan los productos directamente a los beneficiarios finales sino a través de asociaciones como Proyecto Hombre, Cáritas, Grupo Izan, o los propios ayuntamientos. «Les cedemos los alimentos y son ellos los que se encargan de distribuirlos al beneficiario final, siempre en Gipuzkoa», aclaró. «El Banco de Alimentos es una ONG apolítica y aconfesional, por lo que los cedemos tanto a Cáritas como a iglesias evangélicas, mezquitas o a quien verdaderamente los necesite», añadió Martínez.

La cifra para batir el récord de alimentos imperecederos recogidos el año pasado se sitúa en las 650 toneladas. «Aún no conocemos los datos finales pero será difícil superar esa marca», confesaron ayer desde el Banco de Alimentos, aunque a continuación añadieron que, desde que empezó la campaña hace un lustro, «la cantidad de kilos recogidos ha ido aumentando progresivamente».

El censo oficial de beneficiarios a los que se quiere llegar en esta edición es de 19.073 personas, mientras que el pasado superó las 20.100. «Ha bajado cerca de un 5%, por lo que estamos notando que la situación va mejorando poco a poco», afirmó Martínez. «Desde el pico máximo que tuvimos hace cuatro años en plena crisis económica, cuando ayudamos a 24.500 personas, el número de beneficiarios ha ido bajando del orden de un 3-4% anualmente. Cosa de la que nos congratulamos todos», resaltó.

Los alimentos recogidos durante esta campaña suponen cerca del 40% de lo que el Banco de Alimentos reparte durante todo el año. «La mayoría de lo que nos entra ahora es producto no perecedero: arroz, pasta, aceite y legumbres», apuntaron los voluntarios del Super Amara del centro comercial San Martín. «Y los hemos recogido a muy buen ritmo durante las dos jornadas».

Un claro ejemplo de que la solidaridad guipuzcoana busca llegar a quienes peor lo pasan en el territorio en lugar de mirar hacia otro lado. La próxima cita tendrá lugar dentro de doce meses y, a poder ser, «con un censo menor de beneficiarios», deseó Martínez.

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