La justicia pide explicaciones por el caso del cadáver incinerado por error

El accidente que se cobró la vida de los dos ciudadanos franceses, cuyos cadáveres fueron mal identificados, ocurrió el pasado día 12 en la N-121A./BOMBEROS EUSKADI
El accidente que se cobró la vida de los dos ciudadanos franceses, cuyos cadáveres fueron mal identificados, ocurrió el pasado día 12 en la N-121A. / BOMBEROS EUSKADI

El Departamento vasco de Seguridad asegura que identificaron correctamente a los dos franceses muertos en el accidente de la N-121A

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

Fue una grave confusión. Pero ¿quién la cometió? ¿en qué momento sucedió? ¿qué la motivó? La justicia busca respuestas para esclarecer el error de identificación de los dos cadáveres del accidente de tráfico de Irun, que terminó con uno de los cuerpos incinerado en el crematorio de Polloe en Donostia, bajo la identidad del otro, mientras que el segundo fue repatriado a Dax, también con el nombre que no le correspondía. Fue un amigo de uno de los fallecidos quien reparó al entrar en la sala donde se velaba el cadáver que aquel cuerpo no era el de su compañero.

El juzgado de Instrucción número 4 de Irun, el mismo que lleva el caso del siniestro mortal, ha abierto una investigación para tratar de saber por qué se identificó mal a los cadáveres, lo que desencadenó el resto de una historia que ha añadido aún más dolor a las familias de las dos víctimas mortales, Guillaume y Fabien, dos amigos de la infancia que perdieron la vida en un brutal accidente la madrugada del domingo día 12 en la N-121A en Irun. Un tercer acompañante, Baptiste, se encuentra ingresado en estado muy grave en el Hospital Donostia.

De momento, no hay demasiadas respuestas para arrojar luz al caso, desvelado por este periódico. El Departamento vasco de Seguridad afirmó ayer a preguntas de este medio que la Ertzaintza aplicó «el protocolo correctamente». Las mismas fuentes indicaron que desde la dirección de Tráfico de Gipuzkoa se revisó el proceso seguido, del que no quisieron dar más detalle. Por su parte, «no hubo error», insistieron, por lo que ponen el foco en los otros dos estamentos que intervinieron tras el accidente: los servicios funerarios para el transporte de los dos cuerpos hasta Donostia y el Instituto Vasco de Medicina Legal, donde se les practicaron las autopsias. Consultado por este periódico, este servicio, que depende del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, se remitió ayer a la investigación judicial abierta, a la que debe aportar un informe que presentará hoy mismo. El mismo requerimiento ha recibido la Ertzaintza por parte del juez instructor.

Ha autorizado la toma de muestras del cadáver que está en el tanatorio de Dax para su identificación FISCALÍA DE DAX

Señala a los otros dos estamentos que intervinieron: los servicios funerarios y los forenses LA VERSIÓN DE LA ERTZAINTZA

«El cuerpo fue entregado en un féretro cerrado», según explica la gerencia del tanatorio de Polloe EL AYUNTAMIENTO DE DONOSTIA

El caso ha obligado también a actuar a la Fiscalía de Dax, que investiga si al haberse incinerado un cuerpo equivocado se pudo producir un delito de atentado a la integridad de un cadáver. A resultas de este procedimiento abierto, un médico forense fue autorizado ayer por la tarde a la toma de muestras del cadáver que reposa en el tanatorio de Dax para así proceder a la identificación formal del cuerpo, como así reclama Serge Collet, el padre de Guillaume.

Las dos familias tardaron cuatro días en descubrir el error. Hasta entonces, cada una de ellas creía haberse despedido de sus respectivos seres queridos. La de Guillaume quiso que incineraran su cuerpo, como así se hizo en el crematorio de Polloe. Lo que desconocían en ese momento es que aquella persona no era su hijo, sino supuestamente Fabien, la otra víctima mortal.

«Por parte de Polloe no hay ningún error, ni ninguna responsabilidad», quiso subrayar ayer el alcalde de Donostia, Eneko Goia, al ser preguntado por los periodistas. El regidor explicó que tras conocerse el suceso, ayer por la mañana habló con el gerente del camposanto donostiarra, quien le precisó que en sus instalaciones fue incinerado un cuerpo, «entregado» en un féretro «cerrado» por una funeraria, con «toda la documentación acreditativa» en regla, incluida la judicial. «A Polloe les llega la entrega con la documentación correspondiente y no tiene más intervención», añadió. El error, por lo tanto, debio de producirse «en los pasos anteriores, antes de que el féretro llegara a Polloe con esa identificación», atribuyó Goia.

Reconocimiento

A Dax, por lo tanto, no fue en realidad repatriado el cadáver de Fabien, sino el de Guillaume. El traslado se realizó el lunes, desde el Instituto Vasco de Medicina Legal hasta el tanatorio de la ciudad landesa. Al día siguiente, la familia de Guillaume se personó en las instalaciones donostiarras para reconocer el cuerpo de su hijo. Hasta la sala entraron la novia y la hermana de la víctima -no así su padre-, que no manifestaron ninguna duda sobre la identidad del cadáver, por lo que se procedió a autorizar el traslado del cuerpo para su incineración. Las fuentes consultadas aseguran que en un momento tan dramático como ese se puede alterar la percepción de la realidad, de ahí que no dieran la voz de alarma porque creyeron identificar a su familiar.

El miércoles, los hechos se destaparon en el tanatorio de Dax, cuando un amigo de Fabien se percató de que aquel cadáver no se correspondía con su identidad. Y ahora las dos familias están pasando el trago de tener que deshacer una confusión para poder despedirse de sus seres queridos en paz.

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