Juan V. Boo: «Los tuits del Papa tienen un efecto curativo y terapéutico»

Juan Vicente Boo posa con su libro 'Píldoras para el alma'./ARIZMENDI
Juan Vicente Boo posa con su libro 'Píldoras para el alma'. / ARIZMENDI
Juan V. Boo, corresponsal en El Vaticano

El economista y periodista presenta hoy su segundo libro sobre Francisco a las 19.00 horas en la librería Trueba de San Sebastián

JUDITH URQUIJOSAN SEBASTIÁN.

Juan Vicente Boo es corresponsal de ABC en El Vaticano. Este periodista y economista lleva en Roma casi 30 años, ha viajado por todo el mundo con los últimos papas y ha escrito dos libros sobre Francisco. También ha trabajado en países como Bruselas y Nueva York. En su libro 'Píldoras para el alma' hace referencia al «efecto terapéutico y curativo» que tienen los tuits más profundos del Papa para muchos creyentes.

- ¿Por qué ese título para el libro?

- En el libro recopilo por temáticas 500 de los más de 1.700 tuits del Papa. Francisco cuenta con más de 45 millones de seguidores en Twitter en las 8 cuentas de las que dispone (en los distintos idiomas). Sus tuits son pequeñitos pero tienen efectos que van más allá de su tamaño. Creo firmemente que tienen efectos curativos y terapéuticos, de ahí el título. Mucha gente me comenta que algunos de estos tuits les ayudan a serenarse y a ver de mejor manera a los demás. Otros me dicen que les ayudan a hablar con dios. Creo que también tienen efectos preventivos, ya que estimulan la bondad y previenen el egoísmo y la maldad. En definitiva, acaban mejorando mucho a las personas.

- ¿Él mismo se ocupa de lo que se escribe en su cuenta de Twitter?

- Cuenta con un equipo para ello pero dos tercios de los tuits son suyos. Hay personas que le sugieren qué escribir en ciertos momentos y situaciones concretas pero los demás tuits nacen del propio Francisco. Algunos surgen fruto de las cartas que recibe. Pero es fácil darse cuenta de cuáles han sido escritos por él, ya que siempre habla con mucha ternura.

- ¿Cómo gestiona Su Santidad las más de dos mil cartas de sus feligreses que recibe a la semana?

- Tiene un equipo de ayudantes que se encargan de leer todas las cartas y de informarle a Francisco del contenido de las que creen que son más relevantes o de mayor importancia. Él reza por todos los que le escriben y le duele no poder leer y contestar a todas, pero es cierto que algunas veces llama por teléfono al remitente.

- Usted ha conocido a los tres últimos Papas. ¿Con cuál se quedaría?

- Me gustan los tres porque son distintos pero muy complementarios. Mi admiración era máxima con Juan Pablo II porque le vi hacer un esfuerzo y un sacrificio enorme. Por otro lado, de Benedicto XVI puedo decir que fue uno de los mayores intelectuales en Europa. Aceptó ser Papa en unas situaciones muy heróicas, después de haber sufrido dos ictus y teniendo un marcapasos (aunque nadie lo sabía, únicamente quienes tenían que saberlo). Y qué decir de Francisco. Es un manantial contínuo de cariño y simpatía. Es una persona que te hace feliz nada más verle venir. Te trata como si fueses la única persona en este planeta.

- ¿Qué le llevo hasta Roma?

- Estaba trabajando en Nueva York cuando el director del diario ABC me propuso ir a una misión especial para el relevo de Papa. Por aquel entonces Juan Pablo II sufría de un párkinson que se estaba agravando con mucha rapidez. Pensaban hacer el cambio pero resultó que la enfermedad se estabilizó y comenzamos a hacer viajes a diferentes lugares del mundo. Lo que iba a ser un año se convirtieron en ocho. Una cosa llevó a la otra y así hasta día de hoy.

«Observar el mundo desde el punto de vista del Papa es increíblemente humano y enriquecedor»

«Cubrir El Vaticano es muy duro. Hay días en los que hemos llegado a trabajar 23 horas seguidas»

- ¿Cree que trabajar en El Vaticano le ha hecho mejor persona?

- Observar el mundo desde el punto de vista de los Papas es enormemente humano y enriquecedor. No sé si soy mejor persona, quizá sí. Noto que a las personas les ayuda mucho lo que escribo, intento trasladarles la positividad de Francisco que, como ya he dicho antes, siempre te recibe con una sonrisa.

- ¿Cuál es la parte mas difícil de su trabajo?

- Cubrir El Vaticano es muy duro. Hay días de 14 horas, otros de 18 e incluso hemos llegado a trabajar 23 horas. Durante los viajes con el Papa nos levantamos a las 4.00 o 5.00 horas de la mañana. Pero no me puedo quejar. Tenemos la suerte de que Francisco se acerca a nosotros en todos los viajes de ida y lo hace todo más fácil. Nunca duda en hablar abiertamente de todo con los que le acompañamos.

- ¿Ha podido entregar el libro al Papa en persona?

- Claro. Le enseñé el libro en uno de los viajes. Le echó un ojo mientras estaba en el avión y le hizo mucha gracia lo que se contaba en él.

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