Una vía de intenso tráfico, con 2.400 camiones a diario

A. LERATE SAN SEBASTIÁN.

La carretera N-121A, que une Gipuzkoa con Navarra, tiene una larga y trágica historia de accidentes de tráfico. Su orografía, salpicada con pequeños núcleos urbanos e industriales, y, sobre todo, ser una ruta muy utilizada por los camioneros porque enlaza con la N-1 y con la A-8 convierten estos 80 kilómetros entre Irun y Pamplona en uno de los puntos negros de la red viaria, a pesar de que en verano de 2009 se inauguró la nueva carretera de Endarlatsa, entre Irun y Bera, con tres carriles -para permitir adelantamientos-, que mejoró su endiablado trazado, que hasta entonces provocaba constantes vuelcos de camiones.

Unos 11.000 vehículos transitan a diario por la N 121-A, entre un 25-30% son pesados, es decir, unos 2.400 camiones, muchos de ellos con destino a Francia. Según un estudio de accidentabilidad publicado el pasado mes de abril, entre los años 2009-2014, la vía registró un total de 786 accidentes, el 53% por colisiones.

Pero no hay que retrotraerse hasta hace tres años para comprobar la peligrosidad de esta carretera. En julio, en apenas una semana se produjeron tres víctimas mortales en dos siniestros de tráfico. El día 13, la colisión entre dos vehículos en Etulain se saldó con dos fallecidos y el día 20 un transportista fue atropellado al cruzar la carretera cerca de Sunbilla.

La excesiva velocidad es la infracción más habitual en la N 121-A. Por ejemplo, el mes pasado en una sola tarde agentes de la Policía Foral denunciaron a 54 vehículos de los 342 controlados porque no respetaron la señalización de velocidad en el túnel de Oieregi. 25 de ellos eran camiones.

El Gobierno foral está acometiendo estos meses la mejora de los túneles de Belate, Almandoz, Oieregi y Sunbilla, y el Parlamento Navarro ha mostrado su rechazo a los peajes de Etzegarate porque teme que muchos camioneros opten por la N 121-A para no hacer un desembolso.

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