¿Cómo se inspeccionan las residencias de mayores en Gipuzkoa?

Los agentes consultados, principalmente los responsables de centros, manifestaron «la necesidad de mejorar el sistema de inspección, de cara a introducir indicadores de corte cualitativo»

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

El caso de la residencia en Donostia que ataba a las personas mayores y carecía de personal suficiente para garantizar una correcta atención ha puesto bajo el foco la importancia de las inspecciones a los centros donde cuidan de personas dependientes. Esa vigilancia corre a cargo de la sección de Inspección del departamento de Políticas Sociales de la Diputación, cuya competencia se extiende no sólo a los centros forales, sino también a los municipales y a los privados.

En una encuesta sobre la realidad del sector residencial, los agentes consultados, principalmente los responsables de centros, manifestaron «la necesidad de mejorar el sistema de inspección, de cara a introducir indicadores de corte cualitativo, garantizar una mejor calidad de la atención y permitir la competencia y/o la comparación entre los diversos centros». Así figura en el estudio presentado este año con el diagnóstico para mejorar el sistema, elaborado por el Centro de Documentación y Estudios, SIIS, por encargo de la Diputación.

«No puede decirse que haya un consenso claro a la hora de valorar la situación a este respecto. Para algunas personas, por una parte, el modelo de inspección foral es el adecuado y cumple con su objetivo de garantizar la calidad de la atención», bajo las exigencias públicas, que en el caso de Gipuzkoa son superiores al resto de Euskadi y del Estado, expone el informe.

Pero la idea que comparten otros de los consultados es que el control que se presta desde la Diputación se centra en los aspectos legales, desde los ratios de personal, a la calidad de las comidas, los horarios de organización, pero carece de una evaluación concreta sobre la calidad del servicio, la diferencia entre cumplir la ley a secas o atender lo mejor posible a cada usuario.

De hecho, esas voces más exigentes apuntan a que, el modelo actual trae consigo consecuencias negativas, tales como «el desinterés de los centros por la innovación y la mejora, en la medida que estas cuestiones no forman parte del análisis realizado por los/las técnicos/as de Inspección, el peligro de perpetuar organizaciones estrictamente cumplidoras de los mínimos legales pero que no apuestan por la mejora continua como herramienta de avance, o limitar la garantía de calidad exigida por una falta de preocupación pública en recabar directamente la opinión del entorno socio-familiar del residente». En resumen, que los controles no sean exclusivamente en aspectos formales.

La diputación no ha hecho oídos sordos de estas valoraciones y aunque ya cuenta con un sistema de evaluación mediante encuestas de satisfacción a residentes y familiares, quiere dar un paso más en mejorar la inspecciones y ya está estudiando un nuevo modelo que introduzca también aspectos cualitativos en la evaluación.

Estas fueron algunas de las reflexiones recogidas en el informe:

  • 1

«En general, sabemos cuándo y qué nos van a inspeccionar, salvo que se trate de una queja concreta. Muy mal tienes que hacer las cosas para que te pillen».

  • 2

«Estoy de acuerdo con que las inspecciones son fáciles de pasar, pero eso se debe a que en general las cosas se hacen bien»

  • 3

«Hay que desarrollar un modelo de inspección que analice objetivamente la situación de los residentes y su calidad de vida, pero que incorpore también la percepción subjetiva de las personas y de sus familiares».

  • 4

«Superada la inspección en términos de cumplimientos legales y/o procedimentales, una fase posterior nos debería conducir a un enfoque más humanista de la atención. La evaluación debería realizarse en clave de atención centrada en la persona y en la adecuación de métodos de gestión orientados a tal fin».

  • 5

«Ahora mismo todos sabemos qué y cuándo nos van a inspeccionar. Lo que hay que medir es el impacto de la atención en la calidad de vida de las personas. Por poner un ejemplo, no se trata de decir cuántas veces hay que bañar a una persona, sino de evaluar cómo tiene la piel y si se mantiene adecuadamente su higiene».

  • 6

«Las inspecciones son miopes, son muy parciales, porque no están diseñadas para medir los elementos que tienen una mayor incidencia en la calidad de vida de las personas».

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