«Los inodoros no son un agujero negro», recuerda Enrique Noain

J. P. SAN SEBASTIÁN.

Enrique Noain, presidente del consejo de administración de Aguas del Añarbe, no se cansa de repetir que hemos de erradicar la costumbre de arrojar al inodoro esta clase de elementos. «La sociedad ha de saber que ese gesto que parece inocuo de depositar en el váter una de estas toallitas, multiplicado por la cantidad de habitantes que vivimos en las ciudades genera un verdadero monstruo».

Afirma que los váteres no son un «agujero negro que todo lo traga. Echar grasas, aceites, materiales sólidos, colillas o las toallitas que son base textil y no se degradan, tienen consecuencias que el ciudadano de a pie no podía imaginar. Una prueba de ello es esta acumulación tan tremenda que en la actualidad padecemos».

El presidente pide que seamos «desarrollados» en los usos ambientales y «sepamos que algunos gestos cotidianos y sencillos tienen consecuencias». Y reitera que «los vertidos hemos de depositarlos en los lugares adecuados para cada uno de ellos. Reservemos, por tanto, el inodoro para lo que es: para los residuos del metabolismo humano, para nuestros excrementos, y para nada más. Todos lo agradeceremos mucho y gastaremos menos dinero y, en última instancia, la tarifa del agua no subirá tanto».

Pero Enrique Noain no solo lanza un mensaje a los usuarios. También se dirige a los fabricantes de estos clase de artículo. «La Asociación Española de Mantenimiento y Saneamiento (AEGAS) y otras entidades estamos empeñados en que las autoridades de comercio obliguen a que en el etiquetado de estas toallas se indique con claridad que no se pueden arrojar por el inodoro si son de base textil». En este sentido, recuerda que existen unas toallitas en el mercado fabricadas sobre una base celulosa de una papelera guipuzcoana, «que esa sí se degrada al contacto con el agua. Es una fibra muy estudia».

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