Incineran un cadáver equivocado tras un accidente en Irun

Los bomberos rescatan a las víctimas del amasijo de hierros en que quedó su coche. / BOMBEROS EUSKADI
Los bomberos rescatan a las víctimas del amasijo de hierros en que quedó su coche. / BOMBEROS EUSKADI

Se investiga en qué momento se produjo el error, que terminó con una víctima repatriada a Francia bajo la identidad de la otra

ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN.

La familia de Guillaume Collet creyó que habían incinerado a su hijo, víctima de accidente de tráfico en Irun, y que las cenizas que les entregaron en el crematorio de Polloe, en Donostia, se correspondían con los restos de su ser querido. Los allegados de Fabien también pensaron que velaban el cadáver de su hijo en el tanatorio de Dax. Pero ninguna de las dos situaciones era cierta. Un error de identificación de los dos ciudadanos franceses fallecidos en el accidente ocurrido el pasado domingo día 12 en la N-121A provocó el intercambio de los cadáveres. Fue un amigo de Fabien quien, al entrar a ver el cuerpo, se percató de que ese no era su recordado compañero.

Según fuentes conocedoras del caso, se investiga cuál fue el origen de la grave confusión, en qué momento y quién se equivocó en la cadena de identificación y custodia de los cadáveres, lo que a posteriori causó un desenlace indeseado y de enorme dolor, añadido al de la propia pérdida, para los familiares de las dos víctimas mortales, que residían en sendos pueblos cercanos a Dax.

Los hechos ya han sido puestos en conocimiento del juez que instruye el caso. También la Fiscalía de Dax ha abierto una investigación. Y los padres de Guillaume, uno de los dos fallecidos, reclaman una identificación oficial que les saque de toda duda y no descartan tomar medidas judiciales, según el testimonio prestado por el padre del chico al diario Sud-Ouest.

¿Y cómo nadie se dio cuenta antes de que el cadáver que velaba cada familia no era el de sus respectivos hijos? Aunque la investigación está abierta, las fuentes consultadas por este periódico explican que los dos cuerpos fueron identificados en el lugar del accidente, la N-121A. Lo que se desconoce es si fue una equivocación en origen por parte de los efectivos policiales presentes en el lugar o en el momento del traslado por parte de los servicios funerarios hasta el Instituto de Medicina Legal, donde se les practicó las autopsias y se tomaron muestras de sangre y huellas dactilares.

El lunes, a las 24 horas, la familia de Fabien acudió a Donostia para trasladar el cadáver hasta Dax y poder velarlo allí. Al día siguiente, fue el turno de la familia de Guillaume. En este caso, el padre, la hermana y la novia de la víctima vieron el cuerpo y sostienen que era su familiar, por lo que entienden que el error se produjo con posterioridad. Sin embargo, esta probabilidad ha sido descartada por las fuentes consultadas ya que el cadáver de su amigo había sido trasladado la víspera con destino a Dax en un vehículo funerario de Irun. El error de identificación y el intercambio de cadáveres se había producido antes, añaden las citadas fuentes, que sostienen que la afirmación de la familia de Guillaume pudo verse condicionada por la dureza del momento para unos allegados al ver el cadáver de un ser querido.

La familia de este último creyó en cualquier caso incinerar a su hijo, en Polloe, el miércoles. Los servicios funerarios les entregaron una urna con las cenizas. Mientras tanto, en Dax, el cuerpo del que supuestamente era Fabien era velado en el tanatorio. «Este no es él», debió de soltar entre la sorpresa y alucinación un conocido de la víctima. Y a partir de entonces se desencadenaron las llamadas, las preguntas y las noches en vela.

Quien ocupaba el ataúd era el cuerpo de Guillaume, que había sido repatriado bajo la identificación de su amigo Fabien, mientras que este fue incinerado bajo la creencia de que se trataba del otro. El padre de Guillaume, Serge Collet, roto de dolor, reclama una identificación formal de los restos de su hijo.

El drama sobrevenido se añade a la tragedia de perder dos vidas en un accidente de tráfico, en el que también resultó herido grave un tercer ocupante del vehículo en el que circulaban los dos vecinos galos. Se trata de un chico que permanece ingresado en el Hospital Universitario Donostia, en estado de coma, según fuentes cercanas al caso. El siniestro ocurrió sobre las 4.15 horas cuando se produjo un choque «brutal» entre el turismo en el que viajaban estos tres amigos y un camión. El coche quedó completamente destrozada. Las dos víctimas mortales fallecieron de manera inmediata. Los ocupantes del vehículo pesado también resultaron heridos, sobre todo el copiloto. El camión acabó en el Bidasoa tras caer cinco metros desde la carretera.

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