Impulsan un proceso para que la sociedad decida la gestión de residuos

El movimiento social Hitzartu nació ayer en el Museo de la Ciencia Eureka./MICHELENA
El movimiento social Hitzartu nació ayer en el Museo de la Ciencia Eureka. / MICHELENA

GuraSOS promueve el movimiento participativo Hitzartu con el que interpela a la ciudadanía a debatir y aprobar el nuevo plan 2017-2030

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Hace tiempo que GuraSOS anunció que el conflicto de la gestión de los residuos en Gipuzkoa se solucionaría a través de un proceso participativo que derivara en un acuerdo. Solicitó que la iniciativa partiera de la Diputación y al recibir un 'no' por respuesta ha recurrido directamente a la sociedad civil. «Esto no es una iniciativa de GuraSOS, sino una propuesta. Si lo veis oportuno, hoy iniciaremos un nuevo movimiento social», aclaró ante un centenar de representantes de la sociedad organizada Joseba Belaustegi, portavoz del colectivo de padres y madres preocupados por las consecuencias de la incineradora en la salud.

Nació así Hitzartu -tomar la palabra y acordar al mismo tiempo en euskera-, un proceso de intervención social que persigue llegar a un acuerdo en torno a la gestión de residuos y cuyo objeto final es la confección del plan integral de gestión de residuos urbanos de Gipuzkoa (Pigrug) para ponerlo en manos de la Diputación.

LAS CLAVES

¿Qué es Hitzartu?
Definición
Proceso de intervención social organizado por la sociedad civil para encontrar una solución al conflicto de los residuos.
Objetivos
Realizar un proceso de participación ciudadana, redactar el plan integral de gestión de residuos (Pigrug) 2017-2030, y alcanzar un acuerdo sobre residuos.
Directrices
Mayor cohesión social, mayor protección ambiental y sanitaria, y mayor cumplimiento de las políticas europeas.
¿Cómo va a funcionar?
Metodología
Una mesa técnica y otra social canalizarán las propuestas ciudadanas según la técnica de proyectar escenarios de futuro.
Financiación
Mediante Auzolan y crowdfunding. El objetivo será de 80.000 euros aunque se adecuará el proyecto a lo recaudado.
Garantías
Pedro Ibarra, Ernesto Ganuza, Juanjo Álvarez, Garbiñe Biurrun y Bernardo Atxaga monitorizarán y auditarán el proceso.

Belaustegi dejó claro «quién es la interpelada» en este caso. Hitzartu no se dirige a las instituciones sino a la sociedad, de la que a partir de ahora depende su desarrollo. «La sociedad tiene que decidir hasta dónde se quiere implicar en un cambio y en un intento de acuerdo», zanjó. El acto de presentación del movimiento tuvo lugar en el Museo de la Ciencia Eureka de Donostia, lo que hizo valer el portavoz de GuraSOS para lanzar un guiño a los científicos e invitar a los presentes «a ser los nuevos locos de Gipuzkoa, los que hacen cambiar las cosas».

Un vídeo protagonizado por personajes conocidos recogió el deseo de parte de la ciudadanía -del 65%, según una encuesta de la Diputación, recordó Belaustegi- por tomar la palabra y participar en las políticas sociales. En este sentido, Hitzartu nació ayer apadrinado por ciudadanos ilustres como Garbiñe Biurrun, Imanol Agirretxe, Martxelo Otamendi, Xabier Oleaga, Eñaut Elorrieta, Haimar Zubeldia, Arantxa Urretabizkaia, Diego Vasallo, Gorka Otxoa o Maialen Chourraut.

El proceso de participación parte con un diseño elaborado por el grupo de investigación de la UPV 'Parte Hartuz' que se basará en la llamada técnica de escenarios de futuro. Consiste en que la gente proyecta cuál sería el escenario mejor para el futuro en el asunto sobre el que participa, y también el escenario distópico o no deseado.

Autofinanciación

En diferentes talleres se van a recoger las propuestas de proyección de futuro que tengan mayor consenso y se llevarán a la mesa de acuerdo social. A su vez, se hará llegar a la mesa técnica para que redacten el plan de residuos en base a esas propuestas. La redacción se prevé culminar para diciembre del año que viene, tras lo cual se devolverá el plan a los talleres de participación donde la ciudadanía lo discutirá y le dará, en su caso, el visto bueno.

El número de talleres dependerá del éxito de recaudación de la campaña de crowdfunding por internet -para lo cual se ha contratado a la firma Itsulapikoa- y auzolan (esfuerzo comunitario). La primera fase para recabar fondos se inició ayer y durará hasta el 24 de enero. No se descarta una segunda campaña en verano. La estimación presupuestaria que garantizaría la calidad óptima para el proyecto asciende a 80.000 euros.

Para medir la seriedad de la iniciativa se ha constituido una comisión de garantías que «monitorizará y auditará el proceso». Forman parte de ella el profesor de la UPV Pedro Ibarra (Getxo), el científico del CSIC Ernesto Ganuza (Madrid), el catedrático de derecho internacional privado Juanjo Álvarez (Zumaia), la presidenta de la sala de lo social del TSJPV Garbiñe Biurrun (Tolosa) y el escritor Bernardo Atxaga (Asteasu).

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