«El informe pisa no debe entenderse como los resultados de una empresa»

Juan Manuel Moreno, ayer en la Facultad de Educación./USOZ
Juan Manuel Moreno, ayer en la Facultad de Educación. / USOZ
Juan Manuel Moreno. Coordinador Global de Educación Básica del Banco Mundial

El experto en Educación considera que el informe PISA «es un retrato con carencias del esfuerzo que hace la sociedad en formar a sus jóvenes»

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Desde que en diciembre del año pasado se hicieron públicos los resultados del informe PISA, donde el País Vasco suspendía todas las áreas evaluadas - ciencias, matemáticas y comprensión lectora-, se ha cuestionado la validez de este tipo de test. Ayer, Juan Manuel Moreno, coordinador global de Educación Básica del Banco Mundial, habló sobre los pros y los contras de esta prueba, así como sobre la necesidad de otras evaluaciones diagnósticas, en unas jornadas organizadas en Donostia por el Departamento de Educación.

- ¿Son tan importantes los datos del informe PISA?

- Los resultados de PISA no se deben entender como los resultados de una empresa o de las ventas de un concesionario de coches, tampoco es el PIB de un país, ni los datos de crecimiento. Es una especie de retrato con carencias del esfuerzo global que hace una sociedad completa en la formación de sus jóvenes. Es una foto de los que en el momento de realizarla tienen 15 años pero, repito, muy muy imperfecta.

«Hay que saber cómo están las cosas para que cada uno pueda asumir su responsabilidad»

- ¿Es realmente tan grave que un país, o en nuestro caso una comunidad autónoma, suspenda?

- Realmente, y no ha sido el caso vasco, el suspenso es cuando, con un número elevado de estudiantes, los resultados están por debajo del nivel 3, que en lectura equivale a ser analfabeto y en matemáticas no tener la competencia mínima para incluirte en la sociedad como ciudadano y como trabajador. Si son el 25% de los estudiantes significa que estás condenando a una cuarta parte de tu población joven a la exclusión. Es un mensaje que hace temblar a los gobiernos.

- ¿Por qué tiene tanta trascendencia el informe?

- No sabría decirlo. Desde principios de siglo ha tenido un impacto en los medios de comunicación espectacular. Las razones son muy variadas porque hay otros test internacionales de rendimiento estudiantil que existen antes que PISA, por ejemplo TIMMS, sobre ciencias y matemáticas, al que muchos países dan más importancia. PISA es algo relativamente pequeño, respecto al ruido que hace, por lo menos en este país porque en otros hace mucho menos ruido.

- Para usted, uno de los aspectos positivos del informe PISA es que ahora se tienen en cuenta las competencias, las actitudes y los valores.

- Sí. Los datos que recoge el informe es que más allá de los contenidos o los conocimientos, que no dejan de ser importantes, lo que podría estar marcando la diferencia en términos de inclusión o exclusión de los ciudadanos es tener o no tener adquiridos determinados tipos de competencias, no solo en el aspecto laboral sino social. Con todas sus limitaciones metodológicas, que son muchas, las pruebas PISA tienen una capacidad predictiva de éxito académico posterior mejor que los propios datos académicos del país donde se realice la prueba.

- Finlandia y Singapur son los países con los mejores resultados. ¿Habría que fijarse en ellos, imitar sus modelos, para salir del suspenso?

- Es que esa es la trampa de las buenas prácticas, mirar a los dos o tres que están arriba, pretender aislar una fórmula mágica de lo que hacen o impartir su práctica, para tocar el cielo como hacen ellos. A lo mejor, eso mismo están haciendo los países de la cola de la lista, pero en ellos no funciona. No hay que trasladar las cosas tal cual, sino ver cómo encajan en tu contexto y en tu realidad y, sobre todo, cómo se lleva a la práctica.

- ¿Dónde se supera mejor la prueba, en los centros públicos o en los privados?

- En general, vemos que si se descuenta el efecto de la procedencia socioeconómica de los estudiantes, no hay diferencia de resultados entre ambos tipos de centros.

- Centrándonos en el País Vasco. ¿Son necesarias las pruebas diagnósticas que realiza Educación y que son cuestionadas por distintos colectivos?

- Creo que sí. Todo el mundo ve peligros en las pruebas de evaluación, porque son susceptibles de malos usos y abusos, porque la información que proporcionan puede ser utilizada de manera torticera. Eso no significa que tengas que renunciar a los buenos usos y a las posibilidades que abren, porque aportan luz. La cuestión de fondo en ese debate es la disyuntiva entre transparencia y opacidad, entre responsabilidad y su ausencia. Por muy imperfectas que puedan ser metodológicamente las pruebas de diagnóstico, siempre es preferible tener información y datos y que circulen por la sociedad; es mejor tener luz a vivir en la oscuridad. La educación es un servicio público y de ella depende no solo la sociedad de bienestar, sino su competitividad. Hay que saber cómo están las cosas para que cada uno pueda asumir sus responsabilidades para mejorar.

«Los resultados de PISA no se deben evaluar como las ventas de un concesionario de coches»

- Los alumnos se enfrentan a pruebas diagnósticas de Educación y a las pruebas para el informe PISA. ¿No ocurre que reciben una formación orientada solo a superar estas evaluaciones?

- No lo creo. Hay dos grandes tipos de pruebas de evaluación para los estudiantes: las que tienen consecuencias académicas -como la selectividad o las polémicas reválidas-, en las que te juegas algo, y en las que no. No se deben confundir unas con otras. Las de diagnóstico o las de PISA las hacemos como muestras representativas de la población estudiantil en una determinada edad. No se premia ni castiga a nadie; tampoco deciden si se pasa de curso o se puede estudiar una carrera u otra. El objetivo es disponer de información fuerte, lo más completa posible, que nos diga a toda la sociedad qué es lo que está pasando, qué aprenden nuestros estudiantes, dónde puede haber lagunas o dónde se encuentran las brechas de rendimiento que no son justificables entre centros, comarcas, género... Tener esa información sobre la mesa es estratégicamente fundamental para todos aquellos que tienen que ver con la educación, que es todo el mundo.

-¿Para cuándo evaluaciones diagnósticas a los profesores?

- Es una buena pregunta, pero también debería hacerse respecto a los funcionarios, a los periodistas, a los médicos... a cualquier tipo de profesión. Uno de los efectos que ha tenido el informe PISA es que los medios de comunicación se interesan más por la educación y con titulares. Eso de entrada es bueno, pero el debate que se crea debe tener cada vez un nivel más alto, con datos, no con especulaciones o discusiones ideológicas.

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