Igor Sancho: «Está demostrado que en muchas lesiones el reposo no es bueno»

Igor Sancho en una de las máquinas donde sus pacientes fortalecen los tendones./SARA SANTOS
Igor Sancho en una de las máquinas donde sus pacientes fortalecen los tendones. / SARA SANTOS
Igor Sancho, Mejor Fisioterapeuta de Euskadi 2017

El donostiarra ha abierto un nuevo centro que cuenta con una zona de gimnasio. «Mis pacientes han pasado de estar en la camilla a hacer ejercicios»

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Ha trabajado durante mucho tiempo para el Gipuzkoa Basket, ha tenido varias consultas, y en los últimos años ha combinado sus tareas con un doctorado en Londres y un estudio sobre el Talón de Aquiles que le ha llevado hasta Australia. Tras veinte años en la profesión, Igor Sancho (Donostia, 1977) ha sido reconocido como 'Mejor Fisioterapeuta de Euskadi 2017', premio que otorga anualmente el Colegio Oficial de Fisioterapeutas del País Vasco.

- ¿Cómo le ha sentado el título?

- Primero tengo que decir que el premio es 'ex aequo' con otro compañero de Bilbao. La verdad es que estas cosas me dan un poco de vergüenza, cuando me lo comunicaron pregunté por qué me lo daban a mí. La respuesta fue: 'Por su inestimable participación y predisposición a colaborar en la defensa y prevención de la profesión en Euskadi a lo largo del año'. Me lo tomo como un reconocimiento a todo el trabajo que he hecho en estos veinte años.

- En ese tiempo ha tenido varias consultas, pero su trabajo siempre ha estado ligado al deporte.

- Sí. Trabajé para la selección española de rugby -que es el deporte que más me gusta- durante cuatro años, y fui el fisioterapeuta del Gipuzkoa Basket durante once. Lo cierto es que cuando lo dejé, hace tres años, mi intención era tener más tiempo para mi familia, pero entonces me metí en el doctorado y ha sido algo de locos. No creo que sea el mejor 'fisio' del año, pero seguro que estoy en el 'top 3' de los que más ha estudiado.

- La historia que le llevó a matricularse de nuevo en la universidad pasa por un 'erasmus' en Australia.

- Algo así. Fui a Madrid a un curso de esos a los que van cientos de profesionales, pero casualmente en la comida me senté junto al ponente, un fisio australiano experto en tendinopatías, que es el campo en el que me he ido especializando, y conectamos enseguida. Le pregunté si me dejaba ir a Melbourne a conocer cómo trabajaba, así que dejé a mi mujer y mis hijos aquí y me fui un mes. Me ofreció quedarme a trabajar allí, pero yo tenía mi consulta en Donostia. Fue entonces cuando me propuso hacer un doctorado en tendinopatías en la Queen Mary University de Londres, y se ofreció a ser mi supervisor. Me matriculé pero al principio no querían aceptarme porque no tenía ningún estudio publicado, y además yo me saqué el título hace 20 años y soy diplomado. Ahora si quieres hacer un doctorado en España te piden ser graduado y tener un máster.

«El 2016 lo pasé en Australia aprendiendo nuevas técnicas y eso ha cambiado mi forma de trabajar»

«Me gustaría dar clases de ballet para adultos en la consulta; se trabajan muchísimo las piernas»

- ¿Y qué hizo entonces?

- Decidí hacer mi primer estudio y el año pasado volví a Australia, pero esta vez me llevé también a la familia. Estuve diez meses allí y recluté a 31 corredores para mi investigación, que se centraba en las tendinopatías en el Talón de Aquiles. 17 de ellos tenían el tendón tocado y los otros 14 estaban sanos. Estuve realizando mediciones con ellos durante tres meses, y me di cuenta de que si quería trabajar como lo hacen allí, tenía que cambiar mi consulta.

- Y ha abierto una nueva con un gimnasio incorporado.

- Desde mi paso por Australia, que es uno de los países más avanzados en cuanto a investigación en fisioterapia, mi forma de trabajar ha cambiado. Yo me dedico en especial a las tendinopatías de miembro inferior, y me baso en evidencias. Las que revelan mi estudio y el de muchos otros fisioterapeutas es que hemos estado trabajando de manera errónea. Hemos tenido una técnica pasiva, en la que nosotros hacemos algo al paciente sin que él haga nada. Y yo he cambiado eso y he pasado de tenerlos tumbados en la camilla a que estén en el gimnasio haciendo ejercicios.

- El pensamiento general es que si uno está lesionado, no puede hacer ejercicio.

- Es una afirmación que no es siempre cierta, especialmente con las tendinitis. Insisto, las evidencias dicen que el reposo no siempre es recomendable, porque si paramos del todo el tendón solo no se recupera. Necesita que se estimule, por eso hay que cargarlo con ejercicios que lo fortalezcan de nuevo de forma segura. Al tendón no le gustan los cambios bruscos. Por eso si paramos unas semanas y de repente volvemos a correr, nos volverá a doler. Necesita cargas progresivas. Todo esto teniendo en cuenta que cada paciente es diferente y responde de forma distinta a los tratamientos.

- ¿Cómo han aceptado esas nuevas técnicas sus pacientes?

- Lo cierto es que otros colegas de la profesión se sorprenden de que me hagan tanto caso, y también de que efectivamente las lesiones mejoren. En estos veinte años he probado todo tipo de técnicas, y aunque al principio todos pecamos de hacer 'lo de siempre', soy una persona muy inquieta que nunca ha dejado de estudiar y mejorar.

- ¿Qué planes tiene para este nuevo año?

- El 2018 se va a resumir en seguir estudiando el doctorado, publicar mi estudio y presentarlo. Tengo varias charlas ya cerradas en diferentes países de Europa. El Barça me ha invitado a un congreso que organizan y que reúne a los mejores profesionales de la medicina deportiva, y yo ofreceré una conferencia sobre el tendón de Aquiles. Y por supuesto seguiré trabajando en la consulta, que abrimos hace pocos meses.

- Por cierto, no trabaja solo.

- No, en la consulta trabajamos tres fisios, cada uno especializado en un área. Yo en tendinopatías, Mónica Guadilla en el hombro y la reeducación de la marcha, y Andrea Estomba en uro-ginecología, que además da clases de gimnasia abdominal hipopresiva y preparación al nacimiento. Ofrecemos también clases para personas mayores, de gimnasia fortalecedora. En Donostia hay una gran conciencia de envejecer bien, y la gente se preocupa cada vez más por su salud y por mantenerse activo. Me encantaría incorporar clases de ballet para adultos. Este verano lo he probado y es espectacular cómo se trabajan las piernas.

- ¿Le gustaría volver a trabajar para un club deportivo?

- Nunca. Es una experiencia que disfruté mucho pero esa etapa ya pasó y no volvería a repetirla. Además he descubierto que disfruto más investigando que tratando pacientes, aunque la relación personal con ellos me sigue gustando mucho. En 2019 tengo pensado volver a marcharme, no tengo claro si a Estados Unidos o Australia, para seguir aprendiendo cosas nuevas y realizar nuevos estudios. Mi objetivo es abrir la mentalidad que se tiene aquí sobre la fisioterapia. Lo cierto es que en España se investiga muy poco en comparación con países punteros en nuestro campo como son Dinamarca, Reino Unido o Australia. Me gustaría contribuir a que eso fuera cambiando poco a poco.

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