La huella imborrable del sol pasa factura

La Asociación Contra el Cáncer de Gipuzkoa recorre hasta mañana localidades de veraneo para prevenir sobre la exposición al sol

OLAIA OYARZUN HONDARRIBIA.

Que el sol es un pilar imprescindible y fuente de vida para el ser humano es un hecho irrefutable. Y que la exposición abusiva es el mayor aliado del cáncer de piel, también. La prevención sobre la gravedad de los problemas de salud que entraña la alta exposición a los rayos solares es la prioridad de la Asociación Contra el Cáncer de Gipuzkoa, que lleva todo el mes advirtiendo sobre este tema con una campaña de sensibilización para adultos y niños.

Bajo un sol abrasador, tuvo lugar el pasado día 3 en la playa de Hondarribia la primera jornada de este plan de prevención, que ha recorrido desde entonces diferentes pueblos del interior y la costa guipuzcoana. La asociación lleva ya casi una década promoviendo campañas de asesoramiento por todo el territorio, aportando información básica sobre la protección necesaria contra estas radiaciones. Y a pesar de que históricamente su estudio ha estado ligado sobre todo a los adultos, llevan ya tres años poniendo el foco también en los más pequeños.

Como si de una gira musical se tratase, personal cualificado y voluntarios llevan todo el mes de playa en playa y de plaza en plaza en pueblos del interior del territorio con el objetivo de alertar sobre los hábitos de exposición solar de los guipuzcoanos.

Hasta la fecha existen más de cien tipos de cáncer diferentes, y entre ellos, el de piel es el que más incidencias tiene en todo el mundo -aunque, según afirman desde la asociación guipuzcoana, en más del 90% de las ocasiones se puede curar si se detecta a tiempo-. Por este motivo, la asociación lleva ya casi una década luchando para disminuir tanto como sea posible el número de casos. Las actividades y juegos dirigidos por los voluntarios en los puestos informativos son el gancho perfecto para conseguir que el mensaje de precaución cale en los más pequeños. «Nosotros educamos, no informamos», afirma la psicóloga Maider Sierra. Conseguir que los hábitos de vida sean saludables en relación al sol es el mensaje clave de la campaña, pues, según advierte, «las personas que hayan sufrido quemaduras fuertes de piel antes de cumplir los 20 años multiplican las probabilidades de padecer un melanoma en la edad adulta».

Además de intentar que el público interiorice la importancia de protegerse del sol, sus actividades «pretenden conseguir que se responsabilicen de su salud aprendiendo lo que es protegerse del sol», comenta Sierra. Un ejemplo de esos juegos en los que han participado los más pequeños es la 'ginkana'. En la primera, una veintena de niños de un campamento de verano navarro que se encontraba en Hondarribia fueron los protagonistas.

La psicóloga de la asociación asegura que esos juegos ayudan a los jóvenes a saber que la crema solar no es lo único que deben llevar a la playa. «El gorro, la crema solar y las gafas de sol son imprescindibles», aunque también «es vital respetar los horarios. Al mediodía deben estar a la sombra», apostilla.

Medir la melanina

Frente a la amenaza del cáncer de piel, esta campaña no se olvida de los adultos. Por ello, las personas que se acercan a los puestos informativos de la AECC, que estarán hasta mañana, pueden conocer el nivel de melanina de su piel gracias a un pequeño aparato disponible. «La melanina es una protección natural que tiene nuestra piel hacia la radiación solar y esta se identifica por el color de la piel», asegura Sierra. Aunque esta es solo la punta del iceberg. Los factores de riesgo que determinan el cáncer de piel son el fototipo -el tono de piel, ojos y cabello-, las quemaduras solares, los antecedentes familiares y los cánceres padecidos anteriormente.

«Tras la medición descubrí que mi piel solo puede soportar 28 minutos de sol sin protección», afirma una de las personas que se realizó el estudio. De igual manera, desde la asociación insisten en la práctica de autoexploraciones de lunares y manchas, acudiendo a dermatólogos ante cualquier anomalía. A fin de cuentas, no debemos desafiar al mayor órgano de nuestro cuerpo, y menos a sabiendas de la gran memoria que posee. Porque la piel ni olvida ni perdona.

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